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Nuestro
último comentario dedicado a Bolivia
deseaba para ella "nuevos rumbos,
no más embrollo" (13 octubre
2007). Pero Bolivia sigue en primera plana
de las noticias por la consulta pública
claramente autonomista que ganó
el pasado 4 de mayo la provincia de Santa
Cruz, enfrentada a la política
del presidente Evo Morales y su Asamblea
Constituyente, lo que equivale a un nuevo
grave embrollo.
La
media luna que cerca a La Paz
Al oriente de Bolivia, cuatro regiones
o departamentos -los más feraces
en agricultura y ganadería y los
más ricos en subsuelo- conforman
una especie de media luna que vigilan
y rodean el altiplano de La Paz (occidente).
Son ellos Santa Cruz de la Sierra, Tarija,
Beni y Pando. En un clima tenso -con ocasión
de un aumento de la gasolina (enero 2005)-
la dirigencia cívica de estas provincias
alimentó hábilmente la llama
regionalista y antipacista (contra La
Paz), que contó con el apoyo de
los grandes medios de comunicación
locales. Y logró armar una agenda
autonomista, denominada "agenda de
enero", enfrentada a la "agenda
de octubre" indígena y nacionalista
de los movimientos sociales asentados
en el occidente (alrededor de La Paz).
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| Movimientos
en los que se apoyó Evo Morales para
llegar a la presidencia y que le sirven
de base política para su gobierno,
a través del MAS (partido hegemónico
que los compacta). Por iniciativa ciudadana,
el 2 de julio de 2006, en esos cuatro departamentos
hubo un referéndum autonómico
que dio un 70% a favor de los reclamos autonomistas.
El reciente referendum obtuvo un 85% de
votos por el Sí, un 15% Nó. |
Recelos
Santa Cruz- La Paz
Un contrapunteo de desconfianzas y recelos se ha venido
dando entre los dos polos del país. Desde el
polo de La Paz se achaca a las demandas autonómicas
de la contraparte el que sólo buscan controlar
las ricas tierras y los recursos naturales de petróleo
y gas, con el sanbenito de que están liderados
por una oligarquía empresarial que aunque trabajadora
e inteligente es ambiciosa. Y desde Santa Cruz y aliados
se recela y desconfía profundamente del "populismo
indígena" que se maneja en La Paz con
sus aristas de centralismo, autoritarismo y cinismo
que sólo quisiera quitarles sus tierras, nivelar
por lo bajo a todos, e imponer una "dictadura
chavista". Contraposición que, en términos
brutales y poco inteligentes, expresó Gabriela
Oviedo, Miss Bolivia en el 2004: "No todos somos
indios en Bolivia; en Santa Cruz somos altos, blancos
y sabemos inglés".
¿Es
Santa Cruz separatista?
No olvidemos que Santa Cruz es el departamento más
rico de Bolivia. Según la Cámara de
Industria y Comercio (Cainco), origina el 30% del
PIB (Producto Interno Bruto del país), genera
el 62% de las divisas, produce el 50% de las exportaciones
y recibe el 47,6% de la inversión extranjera
que llega a Bolivia.
El regionalismo cruceño tiene causas históricas
significativas. Hasta mediados del siglo XX, esta
región se encontraba aislada del resto del
país: un camión requería seis
días para recorrer los 500 kms que separan
Santa Cruz de Cochabamba. El despegue del desarrollo
cruceño se produjo a raíz del Plan Bohan
(años 40). El reclamo del 11% de las regalías
petroleras para el departamento produjo en los años
50 un exceso de ánimos regionalistas que terminó
aliándose con actividades conspirativas de
la Falange Socialista Boliviana (FSB) en contra del
Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), que
apoyaba las banderas de la Revolución Nacional
de 1952, pero sin embargo prosiguió el desarrollo
del Plan Bohan.
El Comité Cívico pro Santa Cruz ha proclamado
repetidamente que no busca secesión ni separación
de Bolivia, sino una mayor participación dentro
de un Estado único pero pluralista, que no
se lo quiere indígena ni excluyente, sino incluyente
de todos, con una equitativa repartición de
la gestión pública. El término
'secesión' en la actualidad es utilizado en
política internacional para indicar la separación
de un territorio y sus habitantes respecto de un Estado,
con la intención de constituirse en una entidad
estatal autónoma. El término 'separatismo'
indica la tendencia de un grupo social o regional
que ya está incluido en una estructura estatal
más amplia, a apartarse de ella, reivindicando
la propia y completa independencia económica
y política. 'Descentralismo' en camabio, es
la tendencia legítima a un proceso de redistribución
de poderes del Estado, a favor de mayor autonomía,
eficiencia y protagonismo de las regiones o grupos
sociales. A cada uno lo suyo, proporcionadamente.
Predominan las noticias alarmistas. Pero lo que buscan
las élites cruceñas (y las de los otros
tres departamentos) no es separarse de Bolivia (que
por otra parte sigue siendo su propio mercado natural)
sino blindarse contra los efectos de un modelo económico
y político que se lo percibe adverso a sus
intereses y cada día más avasallante
desde el poder central. No se trata de cortar el cordón
umbilical con la madre patria, sino un proceso de
mayor aliento de autosuficiencia de sus gentes, sin
exclusión de unos o de otros.
Punto
de encuentro
Dados los dos polos dialécticos de tesis y
antítesis (el de la media Luna cruceña
y el del Núcleo altiplánico) no hay
otro camino que el de avanzar hacia un Punto de encuentro,
de síntesis. Punto que tiene que ser fruto
del diálogo y no del enfrentamiento violento.
En el texto del Estatuto autonomista aprobado (que
legalmente no es vinculante) hay varias cosas que
no pueden ser impuestas unilateralmente por Santa
Cruz, sino a través de una negociación
o trueque con el Legislativo y Ejecutivo Nacional.
Podría quizás negociarse el apoyo a
la próxima reelección de Evo Morales
por los debidos espacios que deben reconocerse en
la nueva Constitución en trámite a las
legítimas reivindicaciones autonómicas
y descentralistas. Deben conciliarse unidad territorial
y estatal con democracia federal o descentralizada.
Pero ello requiere una Constitución que sea
inclusiva, es decir aprobada por el 66% (dos tercios
del país político), que no sea rechazada
por el resto. De todos modos, Bolivia con todos los
embrollos que tiene que superar, sigue siendo una
historia con final abierto.
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