Bolivia : Dura realidad y esperanza
Análisis & Opinión > América Latina > Bolivia > Bolivia : Dura realidad y esperanza
Logo Enrique Neira

 

 

     

Un designio altísimo buscó la pesadumbre del Illimani para esconder el corazón de todo un continente. Si no le faltara el mar, Bolivia sería el compendio de la naturaleza americana. Es como el corazón de América. En sus diástoles y sístoles el continente refleja ese crítico bombear de lo mejor de las energías espirituales condensadas en las austeras sierras de “La Puna” y el discurrir tumultuoso de los ríos en “La Selva”. Y allí todo es inmenso. Sus cumbres, sus manantiales, su vegetación; la altivez de una raza indígena, tanto la quechua como la aymara; sus riquezas naturales sobre todo las mineras. Pero también son grandes sus vicisitudes patrias y sus infortunios.

Por dos ocasiones presté una asesoría académica a la Universidad Católica de San Pablo en La Paz, a casi 4.000 metros de altura. Dicha estadía fue algo inolvidable. Guardo aprecio, embeleso y cierta compasión por este país hermano y esa “raza de bronce” -como la llama el gran analista Alcides Arguedas- merecedora de mejor destino. “¿Qué es Bolivia? Bolivia es una dura realidad y una gran esperanza”, consignó Fernando Díez de Medina en su famosa obra “Thunupa”.

Las dos Bolivias

“- Para el optimista, Bolivia es un prodigio, su nombre lo prestigia todo. Nada es lo que ha perdido; muchísimo lo que conserva: inmensos territorios, fabulosas riquezas, la clave del pasado, la futura grandeza continental, confluyen en este gran país dormido, porque Bolivia duerme, en espera de su hora y de su victoria…No es malo el boliviano; si sabe odiar es porque sabe amar. Disciplinado irá muy lejos. El estilo nacional es hoy la dispersión, mañana será la integración de los contrarios.

- Para el pesimista, todo anda mal en Bolivia, porque nada se hizo bien: caótico el pasado, incierto el hoy, sombrío el futuro. País débil, inorgánico, desgarrado por sus vecinos, marcha a la zaga de los demás. La tierra invertebrada, la raza heterogénea determinan el caos psicológico; la nación causa la desdicha de sus individuos. Bolivia es una palabra. Bolivia no existe. Todo en su historia denuncia el contrasentido…Bolivia agoniza detrás de sus montañas, nadie puede detener esa agonía” (“Thunupa. Ensayos”).

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

El Melgarejismo

En su abigarrada historia política, desde su independencia en 1825, Bolivia ha sido el escenario de recurrentes ‘cuartelazos’ y dictaduras efímeras pero bizarras, en una proporción que hasta hace 20 años se llevaba el récord en Latinoamérica y el Caribe. Una de las más caracterizadas figuras fue la de Melgarejo y su sexenio de 1864 a 1870. Da lugar a un singular fenómeno socio-político, bien estudiado por un lúcido ensayista boliviano como es Alberto Gutiérrez. A su juicio, “la imagen de Melgarejo y de su época es una visión aciaga de nuestra historia. Los vicios y errores que engendraron esa personalidad sombría no han desaparecido de nuestra sociedad actual…En nuestra historia accidentada el melgarejismo ha estado con todos los gobernantes o casi todos, pero principalmente con los que tenían por norma la arbitrariedad y la fuerza”.

- ¿Y cómo era Melgarejo?. “Melgarejo carecía de toda educación y de toda cultura intelectual, pero es menester apreciar su índole como político y como gobernante, ya que tal llegó a ser por obra de las circunstancias y del destino. La cualidad fundamental de su carácter era la arbitrariedad. Fue el espíritu más indisciplinado y más rebelde a toda ley, a toda regla de moralidad y de decoro que se ha conocido en los altos puestos del Estado. En sus sentimientos íntimos prevalecían la deslealtad y la perfidia”.

- ¿ Y a qué se puede llamar melgarejismo?. “El melgarejismo tiene, como toda enfermedad social, sus síntomas y sus accidentes peculiares…La primera de sus condiciones es la sumisión, silenciosa, absoluta, sin veleidades de resistencia. Debe ofrecer ese homenaje a un poder despótico, arbitrario, voluntarioso, fuera de toda restricción legal. El legalismo es contrario al sentimiento, a la esencia del melgarejismo”.

Política reciente

En 1997 fue elegido presidente el Gral. Hugo Banzer, quien había sido gobernante de facto en los años 70. Enfermo de cáncer había renunciado en el 2001 y lo reemplazó el vicepresidente Jorge Quiroga. El 30 de junio del 2002 hubo comicios generales que dieron la victoria –sin alcanzar el 50% del electorado- al empresario minero, partidario de la inversión privada y menor papel del Estado, Gonzalo Sánchez de Lozada, de 71 años. Representaba al MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario), el partido de la revolución obrera y campesina de los años 70. Sorpresivamente -cuando las encuestas daban como favorito para el segundo puesto a Reyes Villa -varias veces alcalde de Cochabamba, del NFR (Nueva Fuerza Republicana) de corte populista de derecha- emerge contundente el líder sindical y cocalero Evo Morales, 42 años, del MAS (Movimiento al Socialismo). Según la Constitución el Parlamento perfecciona la elección y declara presidente a Sánchez de Lozada, quien debe renunciar en octubre del 03 por una fuerte asonada campesina y popular. El Congreso designa presidente para terminar el período al actual mandatario Carlos Mesa, eminente historiador y periodista, quien viene poniendo buena voluntad y los mejores esfuerzos para lograr mejoras en el nivel de vida de las clases más empobrecidas que constituyen un 60% de la población de 8,3 millones.

Asuntos espinosos

- El manejo de las protestas y reclamos de cientos de cultivadores de hojas de coca que se ven afectados por la política exigida por Estados Unidos de erradicación de los cultivos, dentro de una acción sistemática desestabilizadora en el campo - con visos de insurreccional- donde vive el 40% de la población.

- El contrato de venta de gas natural (4 millones de metros cúbicos) a la Argentina para ayudar en parte a paliar su reciente crisis energética. Bolivia puso condiciones a la venta, como que parte del gas vaya a Uruguay y prohibiendo que se revenda a Chile. El 18 de julio el Gobierno boliviano realizará un referéndum sobre la política energética del país, a la que en forma fundamentalista y anacrónica parecen estar oponiéndose las fuerzas sindicalistas y agrarias.

- El reclamo o fórmula transaccional de algún tipo de arreglo para la salida al mar, del que Bolivia quedó privada desde el 4 de abril de 1884 con la firma de la paz con Chile, tras haberse rendido sus tropas junto con las de Perú en Arequipa, después de 5 años de la llamada Guerra del Pacífico.

- Dentro de una crítica situación financiera, con un déficit del 8.9% del producto interno bruto y grandes dificultades para generar mayores ingresos, el Estado boliviano tiene que dar respuesta efectiva al grave problema de las jubilaciones de extrabajadores, uno de los cuales el exminero Eustaquio Picachuri, 49 años, se inmmoló como una bomba viva en el Parlamento boliviano tras 7 años de inútiles trámites de jubilación.

Conclusión

“Cuando se trata de un problema, la primera cosa: querer; la segunda: poder. Lo demás viene sólo y por sí…No se habla de la verdadera riqueza, que es más que oro y que todo, que es la fuerza de nuestra sangre y la voluntad de nuestra alma…Hay que instituir la energía nacional como doctrina y profesión” (Franz Tamayo).