Tips de Cristina Kirchner
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Logo Enrique Neira

 

 

     

Tras la presentación que hicimos en anterior columna de la actual senadora y ‘primera Ciudadana’, Cristina Fernández de Kirchner (con quien está casado el Sr. Presidente de Argentina!), nos ha parecido oportuno participar a nuestros lectores algunos apartes interesantes y novedosos –de varias entrevistas concedidas por ella- , que la retratan en su vida familiar, en su aspecto de luchadora social y de analista del acontecer político argentino.

Confidencias familiares

+ Si usted fuera estudiante, ¿tendría un retrato de Perón en su cuarto? -“ Nunca los tuve; ni de Perón, ni de Evita”.

+ ¿Y Máximo [el hijo mayor del matrimonio Kirchner, de 27 años]? ¿Los tiene? - “El de Evita, el de su padre y el de su madre, debo confesarlo. Máximo tiene una gran admiración por sus padres, y creo que lo más grande que ha pasado en mi vida es que mi hijo esté orgulloso de mí”.

+ ¿Y Florencia [su hija, de 14 años]? - “Florencia, mi hija, es todo un personaje del posmodernismo. Máximo es el modernismo, Florencia es el posmodernismo, ¡hay una diferencia de 13 años entre ellos! La adolescencia de Máximo fue muy parecida a la mía. Florencia ha tenido una niñez y tiene una adolescencia ligada a la computadora, a la protección ambiental, a la protección de las especies. Es muy fuerte ver el cambio de épocas en los propios hijos.

 

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+ ¿Cómo se hizo usted? ¿qué hicieron sus padres? -“Mi padre era un pequeño comerciante, y mi madre era dirigente sindical, una empleada en el sector público; un antiperonista y una peronista, ya le dije. De esa dicotomía me vino luego a mí la necesidad de relativizar las cosas. Y en aquel tiempo, la sociedad argentina se había dividido: eran racistas y antirracistas, peronistas y antiperonistas, unitarios y federales. Era la política blindada, que todo se podía comprender a través del enemigo, y no del adversario. A esto es a lo que tenemos que acostumbrarnos los argentinos, a lo que mi amigo el filósofo Juan Pablo Feinman llama ‘la otredad’. El otro existe; si no está conmigo, no hay que eliminarlo como si fuera una porquería. Así que yo veía esa discusión entre los que eran peronistas y los que no lo eran en mi propia casa, y eso fue lo que me hizo alejarme de los extremos”.

Su visión de Argentina

“Si usted ha viajado a mi país habrá advertido que hay una Argentina que renace de sus cenizas con mucha fuerza. Lo que pasa es que algunos tienen una visión periodística, aquella que explican los que creen que se es buen periodista sólo describiendo lo que consideran malo. Tal vez tienen una noción equivocada de lo que es el periodismo, que es, obviamente, además de opinar, informar, pintar una época y pintar una sociedad. A veces siento, y sería injusto generalizar, que algunos no entienden que hay una nueva Argentina y que es una obra de todos”.

+ ¿Y qué le pasó a Argentina en el siglo XX, por qué atrajo tanto mal? -“No sólo ha sido Argentina, toda la región latinoamericana ha sufrido los vaivenes de políticas que vienen impuestas de fuera; lo que pasa es que en Argentina esa realidad impacta de manera diferente, y sus resultados son más visibles en la medida que somos un país que desde sus orígenes tuvo una fuerte connotación europea. Cuando camino por Madrid parece que ando por Buenos Aires, y uno va a París y parece que estuviera en el corazón de La Recoleta. Entonces, una crisis en mi país impacta mucho más porque es un lugar mucho más visible de América Latina. Cuando colapsó Argentina en 2001, Bolivia colapsó más tarde, colapsó Ecuador, Perú tuvo una gran crisis. Pero es que hasta en eso somos distintos los argentinos: cuando colapsamos, colapsamos en serio.

+ Su opinión de los argentinos? -“Yo espero que de esta última crisis haya habido un aprendizaje diferente en todos los estamentos de la sociedad, y creo que estamos dispuestos primero a no creernos que somos los mejores del mundo, pero tampoco a creer que somos los peores. Porque tenemos esa tendencia a la autodestrucción por un momento y a la autoestima sobrevalorada por otro. Es como si oscilásemos entre que somos los mejores y que somos los peores. Yo creo que ha llegado la hora del equilibrio, de convertirnos en un país normal, en un país serio”.

Causas del desastre

+ Pero, senadora, ¿qué ha tenido que pasar en la propia Argentina, qué han hecho los argentinos para que se produjera el desastre? -“Por lo pronto, llegar a creer durante 10 años que un peso valía lo mismo que un dólar. Eso trajo consigo otro problema estructural y cultural de mi país, la inflación. Las cosas se valorizaban sin que nosotros hiciéramos nada para que se valorizaran. La cosa se prolongó en el tiempo y terminó como terminó…Todo ese proceso de degradación económica fue acompañado de una degradación política, quizá la degradación política fue la que dio sustento para la posterior degradación económica. Una cosa es la pobreza y otra cosa es la miseria, y yo creo que alcanzamos momentos de miseria, donde la pobreza de orden económico se mezclaba con una pobreza de carácter moral. Sostengo que la crisis fue esencialmente moral. La debacle económica estuvo acompañada por la impunidad; la sensación de que alguien puede violar la ley, matar, robar, hacer desaparecer, torturar, y que no le pase nada. La gente llegó a pensar que la defensa de los valores, de los derechos humanos, tenía que ver con las izquierdas, y nó, la defensa de los derechos humanos son una cuestión de humanidad, y en ese campo Argentina se fue degradando económicamente, moralmente, socialmente, y terminó eclosionando”. “Es mentira que lo de 2001 haya empezado un año antes, ni siquiera empezó cuando comenzó el Gobierno de Menem. Tuvo sus orígenes mucho más alejados, el 24 de marzo de 1976; ése fue el punto de inflexión en la sociedad argentina, la última ruptura del orden institucional a cargo de las Fuerzas Armadas, la más terrible de todas las dictaduras, la de 1976. Recordar es un ejercicio valiente para superar ese pasado y poder caminar hacia adelante. Aquella experiencia nos hizo a todos distintos, a la sociedad argentina la hizo como es”.

La figura de Eva Perón

“Una figura emblemática no sólo con los peronistas, es un icono mundial. La Eva Perón que recuerdo es la Eva que mi madre tenía en sus fotografías: la Eva Perón que recala en el teatro Colón, con sus magníficos trajes, sus joyas, su hermoso pelo recogido; la Eva que mi madre conoció. Mi madre es coetánea con el peronismo que llega para darle a los pobres de Argentina lo que nunca habían tenido. Entonces había una visión de Eva como Eva-hada, que reparte dones; una Eva fantástica, con tules, armiños y joyas, y mi mamá tenía esa Eva. Ésa es la Eva y el peronismo por el que yo empiezo a transitar.

Después está la Eva de mi hermana. Mi hermana es médica, y también fue militante, como yo. La Eva de mi generación es otra Eva, es la Eva del traje sastre, casi aséptica ya; en los dos últimos años tuvo un cambio incluso de aspecto. Se volvió más dura, con su rodete [moño], su gesto crispado, junto al micrófono; es la Eva militante”.

+ ¿Y ahora quién es Eva Perón para usted? -“Algo irrepetible. Irrepetible en la historia y en el propio contexto. Algo irrepetible, como mujer y en el mundo en el que vivió; irrepetible en Argentina”.