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La
crisis argentina bascula fuertemente no
sólo sobre sus más cercanos vecinos, Uruguay
y Brasil, sino sobre todo nuestro continente.
No podemos hacernos ilusiones y seguir soñando
desde lejos en "islas de la felicidad".
Con el título que encabeza nuestra columna,
la revista NUEVA SOCIEDAD -que se publica
en Caracas con la colaboración de la prestigiosa
Fundación Friedrich Ebert de Alemania- dedica
117 páginas, en su reciente número 179,
al tema central de Argentina. Queremos hacer
partícipes a nuestros habituales lectores
de algunos de los aportes, comentarios y
posiciones que hacen allí 8 articulistas,
todos ellos argentinos (cuatro economistas,
dos politólogos y dos sociólogos).
LA MAYOR CRISIS EN 100 AÑOS
El inacabable proceso de Sísifo -tan bien
manejado literariamente por Albert Camus-,
con su trágica experiencia de avances y
retrocesos, de subidas y descolgadas, puede
simbolizar la historia de Argentina con
sus 100 años de imágenes continuas de bonanza
y algunos momentos de consolidación popular.
Historia con rupturas militaristas, flujos
y reflujos económicos, marchas y contramarchas
políticas. Sin embargo, la descolgada actual
de la roca -que pareciera aplastar al indómito
pueblo que la sobrelleva- reviste una extrema
gravedad, a la que aluden los analistas
con términos como derrumbe, debacle, bancarrota
general. "La crisis actual es una de las
más profundas que atraviesa Argentina desde
1930, por la combinación de problemas políticos,
sociales, económicos e institucionales"(Bustos).
"Después de la hegemonía agraria (1890-1945)
y de la industrial (1946-1975), se implantó
el modelo rentístico financiero, que hoy
agoniza. Es un monstruo bicéfalo, con una
cabeza internacional y otra nacional"(Calcagno).
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Análisis
& Opinión
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Tras un ascenso espectacular
en los años 90 (era de Menem y Cavallo),
cuando restableció su moneda, estabilizó
los precios y creció significativamente,
Argentina con sus 36 millones de habitantes
tocaba casi los 300.000 millones de dólares
en su PIB, con un ingreso per capita de
8.300 dólares, que la colocaba en el pelotón
puntero de 30 países en ruta mundial.
Pero en el 2001, comienza a derrumbarse;
la piedra va de tumbo en tumbo, recayendo
a lo más bajo de la pampa.
Actualmente su PIB ronda apenas los 100.000
millones de dólares (el mismo de Colombia),
con un ingreso per capita de 2.800 dólares
(el 7º lugar en América Latina), un desempleo
del 20% de la población económicamente
activa (PEA) y un 40% del país bajo la
línea de pobreza. En este momento, la
irrupción de la necesidad individual por
sobrevivir arrasa lo social, licúa cualquier
poder político legítimo y dibuja una situación
de caos de pronóstico reservado. En un
lenguaje gráfico y provocativo, el ensayista
Christian Ferrer (en su artículo "Vaca
flaca y minotauro"), contrasta el pasado
y el presente, el ascenso de otras épocas
y la caída actual. "La vaca es el emblema
grabado a fuego en la imaginación de los
argentinos ya desde edad muy temprana
[…] en estas tierras, la vaca flaca era
un imposibilidad zoológica […] Argentina
no es ya la vaca gorda de antaño, que
pastaba en horizontes inacabables. Sus
actuales marchas y contramarchas se parecen
a las de un minotauro agitado que transita
desconcertado por su propio laberinto".
¿QUÉ PASÓ?
Los economistas Calcagno parten del supuesto
de que en Argentina "el fin de un régimen
y el comienzo de otro está definido por
la apropiación de la renta". Y manejan
la hipótesis de que "el principal obstáculo
para el desarrollo argentino reside en
el sistema de renta impuesto desde 1976".
Este régimen se basó en el endeudamiento
financiero sin límites como proyecto económico
y en la mansedumbre social como requisito
político. Para ello, estructuró una clase
política a su imagen y semejanza a través
de la corrupción generalizada. El resultado
está a la vista: destrucción del Estado
nacional, desarticulación del sistema
productivo, marginación de un tercio de
la población". A juicio de los dos analistas,
la situación se enfrentó equivocadamente.
"Con igual certeza que en el campo médico
se receta un coagulante frente a una hemorragia
o un anticuagulante si hay una embolia,
debe reactivarse el gasto ante una recesión
y limitarlo si se recalienta la economía.
Pues bien: durante 10 años los economistas
neoliberales locales y del FMI estuvieron
aplicando anticoagulantes mientras se
producía una hemorragia". El resultado
lo tenemos a la vista: "sobreendeudamiento,
desnacionalización de la economía, concentración
del ingreso, pauperización de gran parte
de la población, crisis financiera y depresión
económica. Se hicieron todas las reformas
que nos dictó el 'stablishment', en mayor
medida que cualquier otro país latinoamericano,
y ahora resulta que no fueron suficientes,
y que ese es nuestro mal".
¿QUÉ HACER?
Los economistas Macedo y Farhi, al analizar
las contradicciones y el colapso del Plan
de Convertibilidad que se aplicó en Argentina,
concluyen que "las eventuales soluciones
a sus problemas no están asociadas a una
mayor extensión de las reformas liberalizantes
sino al contrario, a la necesidad de recuperar
la capacidad de implementar políticas
monetarias, cambiarias y fiscales autónomas".
Y consideran que lo ocurrido con el modelo
argentino aporta importantes lecciones
para los países latinoamericanos. Recogiendo
apretadamente las sugerencias del material
de Nueva Sociedad:
Paso 1.
El primer cambio debe ser POLITICO. "Si
el sistema político sigue siendo un reducto
del poder rentístico financiero internacional
y nacional, nada podrá construirse". Contra
la debilidad manifiesta del Estado argentino
en el control político de la provisión
de bienes sociales básicos, hay que reconstituirlo
y purificar la corrupción que lo invadió.
"Hay que reconstituir el lazo de representación
política y la autoridad institucional,
y recuperar un margen de soberanía que
dé lugar a una deliberación y decisión
democrática".
Paso 2.
Hay que reconstituir la SOLIDARIDAD, quebrada
durante la emergencia por el inevitable
individualismo patrimonialista. Un país
no puede sobrevivir al "sálvase quien
pueda". Más que pueblo, lo que hay todavía
es un rugir de multitudes con aullido
estepario. Paso 3. Ante el descrédito
e incompetencia manifiesta de los políticos
("voz vertical", gubernamental), hay que
dar aliento a la "voz horizontal", societaria.
Debe facilitarse la preparación y autoorganización
política de los nuevos ACTORES SOCIALES,
que vienen emergiendo alrededor de un
cierto consenso democrático. En síntesis,
más DEMOCRATIZACION y mejor DEMOCRACIA.
Desmontar los vicios de una democracia
delegativa y corrupta, que ha sido parasitaria
de un modelo rentístico; pero nó para
caer en una supuesta democracia aclamativa,
asambleista, aupada por esbirrros multitudinarios
(mobocracia) de tan malos efectos donde
comienza a ensayarse.
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