Fin del sueño
Logo Enrique Neira

 

 

     

La crisis argentina bascula fuertemente no sólo sobre sus más cercanos vecinos, Uruguay y Brasil, sino sobre todo nuestro continente. No podemos hacernos ilusiones y seguir soñando desde lejos en "islas de la felicidad". Con el título que encabeza nuestra columna, la revista NUEVA SOCIEDAD -que se publica en Caracas con la colaboración de la prestigiosa Fundación Friedrich Ebert de Alemania- dedica 117 páginas, en su reciente número 179, al tema central de Argentina. Queremos hacer partícipes a nuestros habituales lectores de algunos de los aportes, comentarios y posiciones que hacen allí 8 articulistas, todos ellos argentinos (cuatro economistas, dos politólogos y dos sociólogos).

LA MAYOR CRISIS EN 100 AÑOS


El inacabable proceso de Sísifo -tan bien manejado literariamente por Albert Camus-, con su trágica experiencia de avances y retrocesos, de subidas y descolgadas, puede simbolizar la historia de Argentina con sus 100 años de imágenes continuas de bonanza y algunos momentos de consolidación popular. Historia con rupturas militaristas, flujos y reflujos económicos, marchas y contramarchas políticas. Sin embargo, la descolgada actual de la roca -que pareciera aplastar al indómito pueblo que la sobrelleva- reviste una extrema gravedad, a la que aluden los analistas con términos como derrumbe, debacle, bancarrota general. "La crisis actual es una de las más profundas que atraviesa Argentina desde 1930, por la combinación de problemas políticos, sociales, económicos e institucionales"(Bustos). "Después de la hegemonía agraria (1890-1945) y de la industrial (1946-1975), se implantó el modelo rentístico financiero, que hoy agoniza. Es un monstruo bicéfalo, con una cabeza internacional y otra nacional"(Calcagno).

 

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Tras un ascenso espectacular en los años 90 (era de Menem y Cavallo), cuando restableció su moneda, estabilizó los precios y creció significativamente, Argentina con sus 36 millones de habitantes tocaba casi los 300.000 millones de dólares en su PIB, con un ingreso per capita de 8.300 dólares, que la colocaba en el pelotón puntero de 30 países en ruta mundial. Pero en el 2001, comienza a derrumbarse; la piedra va de tumbo en tumbo, recayendo a lo más bajo de la pampa.

Actualmente su PIB ronda apenas los 100.000 millones de dólares (el mismo de Colombia), con un ingreso per capita de 2.800 dólares (el 7º lugar en América Latina), un desempleo del 20% de la población económicamente activa (PEA) y un 40% del país bajo la línea de pobreza. En este momento, la irrupción de la necesidad individual por sobrevivir arrasa lo social, licúa cualquier poder político legítimo y dibuja una situación de caos de pronóstico reservado. En un lenguaje gráfico y provocativo, el ensayista Christian Ferrer (en su artículo "Vaca flaca y minotauro"), contrasta el pasado y el presente, el ascenso de otras épocas y la caída actual. "La vaca es el emblema grabado a fuego en la imaginación de los argentinos ya desde edad muy temprana […] en estas tierras, la vaca flaca era un imposibilidad zoológica […] Argentina no es ya la vaca gorda de antaño, que pastaba en horizontes inacabables. Sus actuales marchas y contramarchas se parecen a las de un minotauro agitado que transita desconcertado por su propio laberinto".

¿QUÉ PASÓ?

Los economistas Calcagno parten del supuesto de que en Argentina "el fin de un régimen y el comienzo de otro está definido por la apropiación de la renta". Y manejan la hipótesis de que "el principal obstáculo para el desarrollo argentino reside en el sistema de renta impuesto desde 1976". Este régimen se basó en el endeudamiento financiero sin límites como proyecto económico y en la mansedumbre social como requisito político. Para ello, estructuró una clase política a su imagen y semejanza a través de la corrupción generalizada. El resultado está a la vista: destrucción del Estado nacional, desarticulación del sistema productivo, marginación de un tercio de la población". A juicio de los dos analistas, la situación se enfrentó equivocadamente. "Con igual certeza que en el campo médico se receta un coagulante frente a una hemorragia o un anticuagulante si hay una embolia, debe reactivarse el gasto ante una recesión y limitarlo si se recalienta la economía. Pues bien: durante 10 años los economistas neoliberales locales y del FMI estuvieron aplicando anticoagulantes mientras se producía una hemorragia". El resultado lo tenemos a la vista: "sobreendeudamiento, desnacionalización de la economía, concentración del ingreso, pauperización de gran parte de la población, crisis financiera y depresión económica. Se hicieron todas las reformas que nos dictó el 'stablishment', en mayor medida que cualquier otro país latinoamericano, y ahora resulta que no fueron suficientes, y que ese es nuestro mal".

¿QUÉ HACER?

Los economistas Macedo y Farhi, al analizar las contradicciones y el colapso del Plan de Convertibilidad que se aplicó en Argentina, concluyen que "las eventuales soluciones a sus problemas no están asociadas a una mayor extensión de las reformas liberalizantes sino al contrario, a la necesidad de recuperar la capacidad de implementar políticas monetarias, cambiarias y fiscales autónomas". Y consideran que lo ocurrido con el modelo argentino aporta importantes lecciones para los países latinoamericanos. Recogiendo apretadamente las sugerencias del material de Nueva Sociedad:

Paso 1.
El primer cambio debe ser POLITICO. "Si el sistema político sigue siendo un reducto del poder rentístico financiero internacional y nacional, nada podrá construirse". Contra la debilidad manifiesta del Estado argentino en el control político de la provisión de bienes sociales básicos, hay que reconstituirlo y purificar la corrupción que lo invadió. "Hay que reconstituir el lazo de representación política y la autoridad institucional, y recuperar un margen de soberanía que dé lugar a una deliberación y decisión democrática".

Paso 2.
Hay que reconstituir la SOLIDARIDAD, quebrada durante la emergencia por el inevitable individualismo patrimonialista. Un país no puede sobrevivir al "sálvase quien pueda". Más que pueblo, lo que hay todavía es un rugir de multitudes con aullido estepario. Paso 3. Ante el descrédito e incompetencia manifiesta de los políticos ("voz vertical", gubernamental), hay que dar aliento a la "voz horizontal", societaria. Debe facilitarse la preparación y autoorganización política de los nuevos ACTORES SOCIALES, que vienen emergiendo alrededor de un cierto consenso democrático. En síntesis, más DEMOCRATIZACION y mejor DEMOCRACIA. Desmontar los vicios de una democracia delegativa y corrupta, que ha sido parasitaria de un modelo rentístico; pero nó para caer en una supuesta democracia aclamativa, asambleista, aupada por esbirrros multitudinarios (mobocracia) de tan malos efectos donde comienza a ensayarse.