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Ante
Argentina nunca podemos ser indiferentes.
Su fútbol, sus tangos, sus productos, su
cultura, sus altas cimas y glorias en tantas
áreas nos han entusiasmado siempre. Pero
asimismo sus negras simas de gobiernos autoritarios
y sus descalabros financieros nos afectan.
Su actual caos económico, social y político
(aunque lo caótico no es hoy exclusivo del
país austral) tiene tales características
de gravedad que no acabamos de entenderlo.
Pero, a pesar suyo, Argentina sigue viviendo
momentos muy creativos en campos como la
literatura y la ciencia.
La patria de Sarmiento y de Martín Fierro
ha dado grandes clásicos como Borges, Bioy,
Cortázar… y científicos ganadores del Premio
Nobel como Houssay, Leloir, Milstein. Y
hay una generación literaria de relevo que
atrae la atención, como Piglia, Fogwill,
Aira, Saer. Para no ir muy lejos, la semana
pasada, el prestigioso Premio Alfaguara
de Novela 2002 recayó, por unanimidad, entre
433 concursantes, sobre el argentino Tomás
Eloy Martínez, gracias a su novela "El vuelo
de la reina". El homenajeado reconoció que
"en este momento en que las desdichas se
abaten sobre el país, la cultura está en
los sótanos, pero viva y de pie". La riqueza
de la cultura argentina contrasta, de nuevo,
con su pobreza económica y política. Y nos
seguimos preguntando: ¿por qué la una no
acaba de nutrir a las otras? |
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Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
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TOMAS ELOY MARTINEZ
Nacido en Tucumán en 1934, este veterano
escritor y periodista reside actualmente
en New Jersey (EUA), donde dirige el Programa
de Estudios Latinoamericanos de la Rutgers
University. Confieso que desde que leí
dos de sus obras ("La novela de Perón"
y "Santa Evita"),soy un adicto de su columna
semanal del New York Times, que reproduce
El Nacional de Caracas los domingos. TEM
es un enamorado de su patria, en toda
su integridad, con sus luces y sombras,
sus éxitos y fracasos. Pero tiene el don
especial, yo lo llamaría el punto de equilibrio,
de saber juntar la realidad con la ficción,
la historia con el mito, la llaga nauseabunda
con el olor de santidad. En sus novelas
ya mencionadas, así como en "La mano del
amo" (1991) o en su ensayo descriptivo
"La pasión según Trelew" (que refiere
un hecho escabroso del gobierno militar
de Lanusse en 1972), así como en sus columnas
periodísticas (recuerdo las más recientes
como "Las cuentas pendientes", "Después
del exilio, el éxodo"), TEM pasa revista
a trozos de Argentina en carne viva, sin
disimular sus dolores y horrores. Pero
sabe trascender la dura realidad y mistificarla;
no le interesa explicarla pero sí encontrarle
algún sentido, que sabe relievar. Como
escritor junta en sí mismo - en forma
extraordinaria-, la historia y la ficción,
la vocación del periodista (fiel a los
hechos y a la realidad fáctica) y la vocación
del literato (fiel a la ilusión, a la
ficción, al mito, a una interpretación
y proyección personal).
"Tomás Eloy Martínez no niega la historia
de su patria, sino que la resucita, la
transforma, la reinventa para hacerla
no sólo vivible sino comprensible", ha
dicho uno de sus más autorizados críticos.
Inevitablemente, por dicho realismo, TEM
no puede escapar a ser portador de una
fuerte carga política, en casi todos sus
escritos. Pero ello no implica ideologismos
y mucho menos posturas prejuiciadas, como
las que caracterizaron en los años sesenta
a ciertos "escritores comprometidos".
De verdad, nos alegramos por su Premio
Alfaguara.
ARGENTINA
En mis seminarios y comentarios escritos
sobre la problemática de nuestro subcontinente,
he venido subrayando que los dos grandes
retos que afrontan actualmente nuestros
países son la modernidad eficiente a la
par con la democracia política. Hoy la
gobernabilidad de un país viene dada por
la capacidad de respuesta eficiente que
dé el régimen político a las necesidades
y expectativas del pueblo, habida cuenta
de la voluntad de los gobernados. La voluntad
mayoritaria de la sociedad es la que,
en definitiva, da apoyo legítimo a la
difícil tarea del gobernante de gerenciar
eficazmente el bien común.
En "Las cuentas pendientes",
Tomas Eloy Martínez se pregunta "por qué
le pasó a Argentina lo que le pasó, qué
clase de comunidad éramos en 1976 y qué
residuos de aquella comunidad sobreviven
en la de ahora". Para llegar a una respuesta,
se refiere al libro reciente del académico
inglés Michael Burleigh, "El Tercer Reich".
Allí el autor concluye que la intolerancia
y el odio crecieron lentamente en Alemania,
alimentados a la vez por un poder mesiánico
y por un pueblo frustrado, ávido de un
poder providencial que le devolviera el
orgullo. "Esa interpretación me parece
más correcta y se asemeja, creo, a lo
que les sucedió a los argentinos", dice
TEM. Y echa un vistazo a las décadas de
Onganía, de Isabel, de Videla, "en las
que Argentina sucumbió a la seducción
de seres sin imaginación alguna". En síntesis,
la modernidad quedó atrás así como la
democracia. El cuadro, en la pluma de
TEM es surrealista. "Han sucedido tragedias
devastadoras en el final de siglo: una
dictadura sangrienta, una guerra que fue
catastrófica aunque sólo duró dos meses,
dos años de hiperinflación, la descapitalización
del Estado por la venta de casi todos
sus bienes -con el efecto milagroso de
que, cuanto más se vendía, más deudas
se acumulaban- y, a fines del 2001, la
patética ronda de cinco presidentes sucesivos
en 10 días. Eso, sin embargo es sólo la
boca del abismo.
En las últimas semanas, la desocupación
ha alcanzado ya a más de un tercio de
la población activa en las cuatro mayores
ciudades del país, miles de personas se
están muriendo literalmente de hambre
y cientos de miles de chicos trabajan
en condiciones infames sin haber ido a
la escuela ni a un dispensario de vacunas.
La economía informal en estado de derrumbe
en sólo la cara visible de ese foso de
arena en el que todos se hunden más cuanto
más tratan de salir".
En "Una lectura de las ruinas",
TEM contrasta lo que Argentina siempre
quiso ser (un país europeo, racional,
civilizado, buscando distinguirse de sus
vecinos) con la situación catastrófica
de ahora. "Argentina ha quedado excluida
de todas las corrientes de transformación
del mundo moderno. La cesación de pagos
la ha convertido en un paria de la globalización,
vedándole sus beneficios, pero no sus
problemas; la ha condenado a recluirse
en sí misma, anclada en un no tiempo y
en un no mundo … Por duro que sea decirlo,
casi no habrá lugar para las utopías y
los proyectos, porque el afán de la gente
está concentrado en sobrevivir… La Argentina
está vacía de casi todo: reservas, recursos,
valores. La única ventaja de la pobreza
es que cuando se empieza de cero, siempre
se puede empezar mejor". Dura realidad
de crisálida infeliz de opaco invierno,
capaz sin embargo de ser generadora de
iriscente mariposa cuando llegue la primavera,
en expresión del poeta Bayona Posada.
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