|
|
|
|
| |
| |
|
|
Encuentro
de árabes y suramericanos
La pasada reunión del 10 y 11 de mayo en
la capital brasileña entre 22 países árabes
y 12 sudamericanos, con sus respectivos
mandatarios o representantes, y un encuentro
paralelo de 1.250 empresarios (250 de ellos
árabes), puede llamarse sin exageración
una de las más notables e históricas cumbres
internacionales.
Es el encuentro de mayor envergadura en
que ha invertido la diplomacia brasileña
en varios años. Es la primera vez que se
ponían en contacto cercano y de alto nivel
dos regiones importantes (sur-sur) para
potenciar sus comunes intereses económicos
y políticos. La iniciativa, la organización
y el manejo cuidadoso de semejante bomba
de metano fue de Brasil, que sigue corroborando
su vocación de país líder no sólo tercermundista
sino mundial.
Brasil expande sus horizontes y mercados,
sin desechar sus relaciones con Estados
Unidos y con la Comunidad Europea. Brasil
demuestra que es una nación que tiene ideas
y propósitos claros. Y para ponerlos en
práctica tiene –de años atrás- bien armado
y aceitado el instrumento más profesional
y eficaz que pueda darse de servicio exterior.
Itaramaty (sede del Ministerio de Exteriores)
traza con tiempo los grandes propósitos
y las estrategias adecuadas que la Administración
federal debe llevar adelante; la asesora
en detalle y la acompaña en sus vueltas
y revueltas. Itamaraty hace que la política
exterior sea interpretada más como una acción
de Estado que de Gobierno No es concebible
en Brasil un mandatario “free lance”, por
genial que sea, que dicte a su antojo o
improvise la política exterior del país. |
|
Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
Biografia
del autor
CV, trayectoria, principales
obras y publicaciones y personajes
de la historia que lo han
inspirado
Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy. |
|
|
| |
El
gobernante de turno, con sus cualidades
y estilo personal, porta las banderas de
interés nacional que se le han asignado;
y con su batuta, dirige en intervenciones
y foros internacionales la orquesta, puesta
constitucionalmente en sus manos, ejecutando
partituras ya debidamente pensadas y elaboradas
por quienes de oficio conocen el terreno.
Esto da seguridad y evita riesgos aventureros
en la conducción de la nave del Estado por
las endiabladas rutas internacionales. Tanto
el anterior presidente Fernando Henrique
Cardozo (1994-2002) como el actual ‘Lula’
da Silva han puesto, en coyunturas y apremios
diferentes, sus propios aportes acertados
y lo mejor de sus cualidades.
La política internacional
de Itaramaty
• La política exterior y la
acción diplomática de Cardoso
se desenvolvió –con éxito-
en torno de tres grandes líneas:
1) la definición de un proyecto regional
brasileño; 2) la obtención
de mejores condiciones de acceso y apertura
a nuevos mercados; y 3) la construcción
de nuevas alianzas internacionales. De hecho,
al final de su mandato, el gobierno de Cardoso
dejó una balanza comercial favorable
y en vías de expansión creciente
para el Brasil. Pero lamentablemente, los
hechos terroristas del 11 setiembre 2001
y la consiguiente dura política unilateral
impuesta por Estados Unidos dificultó
y coartó planes de Brasil de avanzar
no sólo comercial sino políticamente
en el mundo globalizado.
• El gobierno de Lula está
buscando alinear la política exterior
con los deseos de cambio reclamados por
los brasileños, pero sin apartarse
de forma radical de ninguno de los principales
legados del gobierno anterior. En su discurso
de posesión señaló
como principal prioridad: “la construcción
de una América del Sur políticamente
estable, próspera y justa”.
Sus líneas de acción son:
1) la subordinación de la política
exterior a los dictámenes del desarrollo
con perspectiva humanista; 2) la reafirmación
de la soberanía y de los intereses
nacionales en el plano internacional; 3)
la centralidad y el apoyo al comercio exterior
como herramienta esencial; 4) el compromiso
en la construcción de alianzas y
sociedades en los planos regional y global
simultáneamente; y 5) como rasgo
distintivo, la acción decidida a
favor de un orden político y económico
más democrático, justo y equitativo
entre las naciones.
Logros
de Brasil
Con la anterior Cumbre, Brasil evidentemente
adquiere mayor visibilidad, con dos efectos
claros: * una ampliación de sus
productos exportables a los países
árabes (en donde ya coloca 8.000
de los 11.000 millones de dólares
que exporta América del Sur); y
* una posición de ventaja (por
sobre el otro posible candidato tercermundista
Egipto) para ocupar uno de los cinco sillones
nuevos en el Consejo de Seguridad permanente
de las Naciones Unidas (una vez adoptada
dicha reforma que ya se está cocinando).
Democracia
en perfil bajo
La Cumbre dio un respaldo consensual (¡con
el voto también de Venezuela!)
a los procesos democráticos y autoridades
legítimas que se han dado la Autonomía
Palestina y la sufrida Irak. La condena
general del terrorismo dejó a salvo
“el derecho de los Estados y pueblos
a resistir la ocupación extranjera,
de acuerdo con los principios de la legalidad
internacional y de conformidad con el
Derecho Internacional Humanitario”.
Y el tema de la democracia política
–aunque estaba implícito
en las 15 páginas del documento
final- no quedó subrayado en respeto
–tal vez- a las tradicionales formas
no democráticas que persisten en
países del mundo árabe,
como son algunas monarquías y sultanatos.
El tema aflorará con vehemencia
y calor en la próxima reunión
de presidentes del hemisferio en Norteamérica.
La Cumbre de Brasilia es un ejemplo de
cómo dos regiones del mundo (sur-sur)
pueden dialogar y entenderse sobre muchos
asuntos. Y si además logran cambiar
un poco la geografía económica
del mundo, tanto mejor.
|
|
| |
|
|