Del rojo vivo al rosado
Logo Enrique Neira

 

 

     

En el mapa geo-político de América Latina y el Caribe, el espectro ideológico oscila de la derecha a la izquierda pasando por el centro, y en la izquierda va desde el rojo vivo radical hasta el rosado pasando por un socialismo moderado y democrático.

Un continente paradójico

Por un lado, no hay ya dictaduras atroces militares como antes. Pero por otro lado, hay gobiernos que ostentando estirpe democrática, al apoyarse en el pueblo que los eligió, toman medidas extremas que impactan el entorno regional y afectan a sus mismos amigos y vecinos tanto geográficos como ideológicos. Lo ejemplifica Bolivia con la drástica nacionalización del gas que acaba de hacer. No fue el arrebato arbitrario de algún gobierno de facto, sino el primer paso de un gobierno civil autóctono que cumple una promesa electoral a la mayoría que lo eligió.

Un espectro político variopinto

Dentro de la misma tendencia política -no bien llamada de 'izquierda'- se observan dos tonos que van desde el rojo vivo hasta el rojo desteñido.

• El primero, está conformado por una familia ya bien caracterizada: abuelo, padre e hijo. Fidel Castro (80 años), Hugo Chávez (52) y Evo Morales (46). La trinidad marxista del continente :

1) está inspirada y asesorada sabiamente por el curtido veterano que viene rugiendo desde hace 47 años contra el Imperio y sigue agazapado en los acantilados de su Isla;

 

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2) está alimentada por el verbo electrizante de Chávez, su estamina incansable y el flujo inagotable de los petrodólares venezolanos;

3) y está rejuvenecida con el aporte de dos grandes razas indígenas que reclaman una justa deuda multisecular a través de los gestos moderados y sonrisa desconfiada de su representante genuino.


• El segundo difumina el rojo intenso hacia una mezcla no detonante, menos ideológica y más pragmática, que viene cosechando éxitos económicos, sociales y políticos en varios países (Chile, Brasil, Argentina, Uruguay). Mezcla valores socialistas con práctica democrática, aplicando un modelo que atiende a un buen crecimiento macro-económico y a una más eficiente distribución igualitaria de la riqueza, con reducción por lo mismo de la pobreza. Y hacia este mismo modelo apuntan hoy Colombia, Perú y posiblemente México, desde un referente ideológico azul o verde.

La izquierda del futuro

Entre tanta literatura de diferente valor, hay ya suficientes materiales como para intentar un gigantesco mural de lo que han sido, en nuestros países al sur de Río Grande, las luces y sombras, los altibajos, los éxitos parciales y los grandes fracasos de las izquierdas. Advertimos que no ha existido ni existe en nuestro continente una izquierda monolítica y organizada. Ha habido de todo. Sin embargo, la Izquierda sí tiene todavía una palabra que decir y una acción sociopolítica que intentar como alternativa válida frente al capitalismo salvaje y a la globalización neoliberal que está engullendo todo.

Enrique Rubio, del Centro Uruguay Independiente, que apoyó la candidatura presidencial ganadora, de Tabaré Vásquez y su Frente Amplio, tiene un clarividente libro sobre La Izquierda del futuro, cuyas conclusiones suscribo: En la actualidad nada es fácil para la Izquierda-dice. Pero la Izquierda es porfiada. Para que sea viable en las nuevas coyunturas nacionales debe:

1) reelaborar su memoria (saldar algunas cuentas pendientes de la Izquierda clásica);

2) gobernar con la globalización (es decir, insertarse en ella pero de acuerdo con sus propios objetivos),

3) dar cauce al empuje transnacional y a la integración regional;

4) reformar el Estado con miras a una democratización de la economía;

5) estimular el dinamismo en la sociedad;

6) buscar las confluencias de las fuerzas progresistas a escala internacional; y

7) muy importante, promover más democracia. Debe conducir un proyecto histórico al servicio de una utopía democrática–socialista.

Moraleja

La Izquierda, si quiere tener futuro, debe ser DIFERENTE a lo que ha venido siendo y VIABLE, que pueda pegar en nuestros países: ni tan dogmática ni tan ideologizada. Debe revitalizarse, reconvertirse, purificarse y dejar sus desdenes por la democracia, por el reformismo, por la religión, por el desarrollo económico sostenido. “Queremos vino nuevo en odres nuevos” (pancarta en la Alexander Platz de Berlín oriental, noviembre 1989).