Globalización y Justicia social (Editorial 7)
Editoriales > Globalización y Justicia social (Editorial 7)
Análisis & Opinión > Temas conexos> Mundo Global > Globalización y Justicia social (Editorial 7)
Logo Enrique Neira

 

 

     
Globalizacion y justicia social  
GLOBALIZACIÓN

Un globo terráqueo es la representación cartográfica tridimensional de la esfera terrestre. Ofrece al observador una imagen con distancias iguales, areas iguales y características angulares iguales, algo imposible de apreciar en un mapa bidimensional. El resultado es una imagen continua sin saltos ni brechas. Al alemán Martín Benhaim se atribuye el haber hecho el primer globo terráqueo moderno en 1492, coincidente con el viaje de Cristóbal Colón. El uso actual de la palabra <globalización> para designar el fenómeno de una economía mundializada refleja una concepción claramente liberal y capitalista.Expresa el actual proceso de libre movimiento de capitales y de productos, haciendo caso omiso de las fronteras y de las diferencias particulares.

El mundo aparece, asi, al observador como un continuo, como una imagen continua de crecimiento económico y bienestar generalizado, sin las fisuras, clivages, saltos y sobresaltos de la realidad económica y social de gran parte del mundo.

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

La palabra <mundialización> (más apopiada y de mayor uso francés) se utiliza equivalentemente para denotar esta situación internacional de libre movimiento de capitales y de productos, con lo que todo ello implica de apertura económica para cada país, leyes generalizadas de comercio, menor papel de los Estados-nación y menor regulación de su economía interna, campo abierto para las multinacionales y mayor injerencia de organismos mundiales tales como el Banco Mundial, el FMI, la Organización Mundial del Comercio, la OCDE… Para los voceros y partidarios de este proceso, la mundialización es inevitable y el país que no entre al juego de esta ronda o rueda internacional va a quedar fuera, como un país paria y un seguro perdedor. Los países que se resistan a ser salvados por este nuevo mesianismo globalista, serán condenados al infierno. Véase si nó, lo que pasa con Cuba, y no hace mucho lo que pasó con Nicaragua en la era sandinista.

¿NUEVO TOTALITARISMO ?

A quienes seguimos con curiosidad por Internet los debates sobre los grandes temas de actualidad, nos llama la atención la diferencia entre un pensamiento neo-liberal agresivo (como el sostenido por Times y The Economist de Londres) y otro también liberal pero moderado y de preocupación más social y tercermundista (como el liderado por Le Monde Diplomatique de París). Ignacio Ramonet de Le Monde pregunta descarnadamente si no estamos ya viviendo sometidos a un nuevo totalitarismo, el de los <regímenes globalitarios>. Basado en los dogmas de la globalización (mundialización) y del pensamiento único, estos regímenes no admiten ninguna otra política económica, subordinan los derechos sociales del ciudadano a la razón competitiva y dejan a los mercados financieros la dirección total de las actividades de nuestra sociedad dependiente. ‘‘La mundialización ha matado el mercado nacional, que constituye uno de los pilares del poder del Estado-nación…Los Estados no disponen ya de medios para frenar los flujos formidables de los mercados, ni para contrarrestar la acción de los mercados contra sus intereses y los de sus ciudadanos‘‘. Siguiendo esta lógica de los regímenes globalitarios, los responsables políticos han permitido la transferencia de las grandes decisiones (en materias de inversión, de empleo, de salud, de educación, de cultura, de protección ambiental) de la esfera pública a la esfera privada. ‘‘Por ello, en la hora actual, entre las 200 primeras economías del mundo, más de la mitad no son de países sino de empresas. La cifra de los negocios de la General Motors es más alta que el producto nacional bruto (PNB) de Dinamarca, el de la Ford es más importante que el PNB de Sudáfrica, y el de la Toyota supera el de Noruega y muchos países de Latinoamérica‘‘.

 

LIBRE MERCADO E INJUSTICIA SOCIAL

Como bien advirtió Aylwin, expresidente de Chile hace 10 años, es un hecho objetivo y no una mera apreciación personal que los sistemas de economía de mercado -que han terminado por imponerse prácticamente en todo el mundo- si bien se muestran eficientes para crear riqueza, son injustos para distribuirla! Sabemos bien que el mercado tiene sus leyes propias, totalmente desvinculadas de consideraciones de tipo social y político. De hecho, el mercado es un campo de relaciones de poder en el que los poderosos ganan y los débiles pierden. ‘‘El mercado es cruel porque excluye a los que carecen de bienes materiales para participar en él, porque castiga a los que no están en condición de competir y porque generalmente favorece el triunfo de los más poderosos y los más audaces. No cabe discutir que para superar la pobreza es indispensable el crecimiento económico, lo que las economías de mercado logran hacer. Pero el crecimiento, siendo necesario, no es suficiente para eliminar la pobreza, y si no se complementa con políticas eficaces de desarrollo social, aumenta las desigualdades‘‘.

El mercado, dejado a su propia dinámica y a sus propias leyes, no es ni puede ser un justo y equitativo distribuidor de riqueza. El mercado no tiende a la justicia sino a la mera ganancia. Encarna un antivalor moral. Las tan cacareadas privatización, globalización, internacionalización, cifras de crecimiento macro-económico, por sí solas siempre serán selectivas y discriminatorias. Favorecerán al que ya tiene y desfavorecerán a los que no tienen. Favorecerán más a los que tienen más y favorecerán menos a los sectores marginales y a las regiones y países periféricos. Es decir, consagrarán la injusticia social. La reciente etapa de <mundialización> o <internacionalización> no es, así, más que una faceta de la vieja dependencia -tan bien analizada en su oportunidad por quien fuera Presidente de Brasil Cardozo Henríquez- aunque finamente maquillada ahora. Las mismas críticas que tras la guerra mundial hicieran Prebisch y la CEPAL al tradicional <crecimiento hacia afuera> de las economías latinoamericanas, pueden hacerse hoy día a la estrategia de globalización y con la misma validez. La grave crisis economica mundial, originada desde los grandes centros financieros de Estados Unidos, es hoy una dolorosa lección que se debe aprender bien y para siempre.

 

ALGO MAS DE ESTADO

Sin recaer, ni mucho menos, en una apología de los pasados Estados paquidérmicos, es decir, de los Estados omnipotentes o factotums, ante la nueva realidad de una hegemonía despótica del Mercado, tenemos que abogar (como ya lo está haciendo la misma CEPAL) por algo más de Estado. El Estado no puede seguir perdiendo soberanía <por arriba>, ante la esfera internacional, así como <por abajo>, ante la sociedad mercantil interior. Nuestro Estado-nación no puede seguir ‘a la defensiva‘ en la actual negativa coyuntura neo-liberal. Los ciudadanos necesitamos de un Estado que intervenga y regule, que distribuya justamente, que equilibre las cargas, que impida que los peces gordos se coman a los chicos, que ponga barreras a lo internacional cuando éste intenta desmantelar o apropiarse de lo nacional. Y ésto tanto más en un país como Venezuela que, a pesar del petróleo, se ubica entre los países del hemisferio sur que siguen siendo altamente dependientes de las potencias económicas, militares y políticas del norte.

 

CONCLUSIÓN

‘‘Algunos países industrializados se están comportando con egoísmo en la definición de nuevas reglas de juego para la economía libre … Aún no podemos probar que la globalización represente un progreso para todos los países. Ella ha generado más y profundos desequilibrios en la calidad de vida de los ciudadanos… Aunque la globalización ha representado avances económicos y tecnológicos, éstos siguen siendo privilegios de los países industrializados y de muy pequeños segmentos de la población del resto del mundo” (Ernesto Samper, presidente de Colombia, ante la 52 Asamblea General de la ONU).