Líbano un caso especial en el Medio Oriente (Editorial 50)
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Líbano un caso especial en el Medio Oriente
     
En medio de las revueltas y revolución que vienen ocurriendo en el Medio Oriente árabe, hay un país también convulsionado pero con características singulares que lo hacen un caso particular y especial (aunque tiene semejanzas con Irak actual). Con una bien asentada cultura de impronta francesa, es una democracia que podría llamarse volátil donde son recurrentes los problemas políticos que amenazan con convertirse en conflictos violentos. El Líbano es étnica y religiosamente uno de los más diversos dentro del mundo árabe. No existe un censo confiable, pero se estima que su población está compuesta por un 30% de musulmanes sunitas, un 30% de musulmanes chiitas, un 30% de cristianos y el resto, un 10%, de drusos y otras minorías. Hay una relativa libertad de expresión en comparación con sus vecinos árabes; existen partidos políticos que la utilizan, pero todos son susceptibles de ser manipulados desde fuera por otros países de la región (Irán, Siria, Arabia Saudita).
 
 

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Un antecedente delictuoso

El anterior Primer Ministro de Líbano, Rafik Hariri, de brillantes ejecutorias y querido por el pueblo, fue asesinado con explosivos en febrero de 2005. La opinión pública acusó del hecho al extremista movimiento Hezbolá, crecientemente patrocinado por el fundamentalismo de Irán, y a Siria de haberlo apoyado. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas creó un Comité internacional con suficiente autonomía y poderes para investigar el crimen de Estado y con su esclarecimiento precluir el estallido de una nueva guerra entre las facciones libanesas.
El gobierno del Líbano se disuelve cuando un tercio de sus 30 miembros del Gabinete renuncian. El 12 de enero pasado, todos los 10 ministros de la oposición (Hezbolá) anunciaron su dimisión, buscando hacer colapsar el gobierno de coalición liderado por Saad Hariri, el hijo del primer ministro asesinado. Saad, sunita, respaldado abiertamente por Arabia saudita, había logrado ponerse al frente de una frágil coalición en el 2008 –un año después de que los milicianos chiitas de Hezbolá y sus aliados se habían tomado por varios días las calles de Beirut en los vecindarios sunitas, imponiendo en el país un desesperante clima de efervescencia que duró de noviembre de 2006 hasta mayo de 2008, llegando a configurar casi una guerra civil.

Amago de crisis

En la actual coyuntura, Saad no ha cedido a las presiones de la oposición; ha mantenido su apoyo a la Comisión internacional investigadora, aunque Hezbolá ha dicho que no permitirá que algunos de sus miembros sean arrestados como indiciados en el crimen de Rafik Hariri. Aunque el Líbano vivió de nuevo una difícil agitación política, se evidenció las ventajas que tiene por las libertades ciudadanas que sabe respetar y por ese dinamismo cultural de los jóvenes que es modelo para todo el Medio Oriente. Con ocasión de ese amago de crisis, bien advirtió el comentarista Ian Bremmer, presidente del Euroasia Group (25 enero 2011), que “en el Líbano, la división religiosa del poder está consagrada en la constitución. El presidente siempre debe ser un cristiano maronita; el primer ministro, un sunita, y el vocero del Parlamento, un chiita. Este sistema, que codifica la división religiosa del Líbano, sigue siendo tema de mucha controversia, pero al asegurar que ningún grupo puede gobernar a expensas de los otros, también refuerza la estabilidad esencial en un país construido sobre poderosas corrientes religiosas y étnicas. Sin el apoyo de la oposición, el gobierno del Líbano puede hacer poco más que administrar las funciones estatales cotidianas más básicas, pero es improbable que el país vuelva a caer en una guerra civil”.


Conclusión

Tras la semana crítica, los líderes del Líbano recibieron nuevamente el recordatorio de que su país sólo puede ser gobernado con cierto grado de consenso entre las principales facciones. Todo apunta a que el país debe escoger entre la Justicia que debe impartirse por el asesinato de Ariri o la Estabilidad del Líbano que sigue siendo amenazada por Hezbolá, proceso que puede todavía llevar meses.

 

10/04/2011