"El
petróleo es visto como una materia
prima 'estratégica' por muchos
Estados poderosos, algo por lo que están
dispuestos a ir a la guerra", ha
escrito Michael Klare en su libro "Resource
wars" (Las guerras por los recursos:
el nuevo panorama del conflicto global).
En 1985 Boutros Ghali, exsecretario general
de las Naciones Unidas sentenció
que la próxima guerra en Oriente
Medio sería librada por el agua".
Se equivocó, pues las dos guerras
siguientes en Oriente Medio tuvieron el
petróleo como agente determinante.
Pero que el agua comienza a ser tenida
en cuenta como recurso 'estratégico'
es innegable. Hay razones que hacen pensar
que pueden sobrevenir conflictos graves
por el control del preciado liquido.
Indicadores
que hacen temer
• Crecimiento poblacional.
Sobre todo en las regiones pobres. La
actual población de 6.100 millones
de personas para el año 2025 habrá
tenido un incremento del 57%.
• Cambio climático. El calentamiento
global, por concentración de gases
de efecto invernadero, se calcula que
para 2080 podría duplicar los niveles
actuales preindusriales, provocando un
aumento promedio de la temperatura de
2,5 grados C en general y de 4 grados
C en las masas continentales.
• Contaminación.
En los países del 'tercer mundo'
el 90% de las aguas residuales se depositan
sin tratamiento en ríos y arroyos.
Y en los países industrializados
se añaden millones de kilos de
herbicidas e insecticidas (500 millones
de kg al año en solo Estados Unidos).
• Deforestación.
La tala incontrolada hace que solo la
quinta parte de las selvas del planeta
sean sostenibles; y podrían llegar
a desaparecer en las próximas décadas.
• Privatización
del agua. La privatización
de los servicios públicos y en
particular del suministro de agua potable,
es una tendencia mundial impulsada por
la Banca Multilateral, en particular por
el Banco Mundial. Al amparo de esta política
algunas cuantas transnacionales vienen
monopolizando el denominado mercado del
agua en el mundo.
No escenario apocalíptico
A pesar de todo lo anterior, el escenario
no debe ser visto como bélico ni
como final de los tiempos. Aaron Wolf
-un experto de la Universidad de Oregon
en políticas de las cuencas de
ríos multinacionales - no comparte
la teoría de 'las guerras' del
futuro por el precioso líquido.
"El agua -afirma- causa muchas tensiones,
pero pocas crisis políticas. Por
el contrario, el agua fuerza a la gente
a cooperar entre sí". Y aduce
ejemplos como la colaboracion de nueve
países alrededor y a lo largo del
Nilo, la de árabes e israelíes
sobre el rio Jordán, la de India
y Pakistán en varios puntos.
El
discurso verde de Benedicto XVI
Benedicto XVI, revestido de ornamentos
verdes, dió un giro fuertemente
ecológico a su tradicional discurso
dominical, reclamando a cientos de miles
de jóvenes católicos reunidos
en la Plaza de San Pedro el no cuidar
más el planeta. En consonancia
con toda la Doctrina Social de la Iglesia,
el agua debe tratarse como un bien social
y cultural y no fundamentalmente como
un bien económico. E hizo énfasis
en que el agua es un recurso "precioso",
que se debe compartir de forma "equitativa
y pacífica".
Moraleja.
"No podemos seguir manteniendo
la mentalidad del cowboy que llega, explota
y se marcha en un mundo lleno, donde ya
se han alcanzado las fronteras, y que
va camino de los 7.000 millones de habitantes.
Habrá que aprender a cuidar la
Tierra, tratándola a veces con
amor de jardinero, a ratos con reverencia
de ermitaño budista, por trechos
con sentimiento de hermandad franciscana,
en otras ocasiones con admiración
de indio de las Grandes Praderas"
(Jorge Riechmann, "Gente que no quiere
viajar a Marte").