Mundo actual. Dos estadistas de película (Editorial 25)
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Dos estadistas de pelicula
 

No suele ser frecuente en nuestro tiempo que políticos todavía vivos sean el tema central de filmes de largo metraje. Esto está ocurriendo -en coincidencia- con dos íconos mundiales: Nelson Mandela de Sudáfrica y Lula da Silva del Brasil. La historia de ambos da cuenta no sólo del éxito verificable de sus protagonistas, sino también de sus respectivos países que comienzan a destacarse en el mundo.

 

Sudáfrica pasó, en pocos años, de ser un país oscuro y violento a objeto preferencial de estudio y es el primer país africano en albergar un Mundial de fútbol. Y Brasil, en 20 años, ha pasado de ser sólo un país promisorio a liderar las naciones emergentes, como un gran gigante.

* Mandela, Sudáfrica

 

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"Invictus", dirigido de mano maestra por el director Clint Eastwood, se inspira en el libro de John Carlis "El factor humano"y Mandela es interpretado por el actor Morgan Freeman por su gran parecido físico y edad. El título de la película y su climax temático se focalizan en un episodio aparentemente trivial pero que revela el genio recursivo de Mandela que logra reconciliar dos razas que venían de años atrás peleando y excluyéndose de su mismo territorio. En Sudáfrica, el rugby era para los blancos una religión laica y propiedad suya exclusiva. Para los negros era todo un símbolo de la dominación blanca a que habían sido sometidos. Tanto que solían apoyar a los equipos que enfrentaban a los "pumas", como apodaban a la selección blanca. Ya como presidente, Mandela intuyó que el rugby tenía más poder para reconciliar que para dividir. Hizo celebrar un campeonato mundial en su país y apoyó y publicitó la selección, toda conformada de blancos. Los favoritos eran los All Blacks (todos negros) de Nueva Zelanda. Los sudafricanos, al grito de "man-de-la" lograron la hazaña. Y Mandela, vistiendo la camiseta verde del equipo, le entregó el trofeo al capitán, Francois Pienar, un musculoso atleta blanco, interpretado en el filme por Matt Damon La foto se constituyó en toda una postal de la nueva Sudáfrica, reconciliada en sus dos grandes razas, gracias a la magnanimidad y tesón de su primer presidente negro.

En su cinco años como Presidente, Mandela hizo en paz una genuina transferencia de poder. Implantó progresivamente el respeto por la ley, sin que se hubiera producido el baño de sangre que casi todos vaticinaban. Supo, a la vez, impulsar la tolerancia y resistir a la fácil tentación de una demagogia populista. Dejó la jefatura del Estado a sus 80 años, en junio de 1999 y la pasó a manos del nuevo Presidente elegido democráticamente (Thabo Mbeki). Y se retiró en forma modesta y sencilla, sin enriquecimientos indebidos ni extravagante añoranza del poder. Como lo dijo en su breve discurso de despedida, fue su principal motivación: "el deseo de conseguir una nación en paz consigo misma". Su objetivo final:"construir una Sudáfrica que nos pertenezca a todos". Su metodología: "la búsqueda de la reconciliación".

 

* Lula da Silva, Brasil

El filme "Lula, o filho do Brasil" dirigida por Fabio Barreto, es una producción ambiciosa que invirtió un presupuessto cercano a los diez millones dólares, que no tiene antecedentes en el cine brasileño, y se prevé que la exhibirán en más de 400 salas y a través de pantallas itinerantes llegue a todos los rincones de Brasil. La película está inspirada en la biografía escrita por Denise Paraná, ex asesora de Lula. Narra los primeros 35 años de Lula. Desde su nacimiento en el pobre nordeste brasileño, su búsqueda de oportunidades en Sao Paulo, sus cursos para convertirse en mecánico, la forma como perdió a su primera mujer (que murió mientras daba a luz) y su árduo ascenso como líder sindical, con sus enfrentamientos a los militares de la dictadura en las huelgas de los años 80.

Queda por fuera su vida política (quizás por lo más cercana y conocida), con los tres intentos sin éxito en las elecciones presidenciales, hasta que logra coronar en el 2002. Sucede al presidente social demócrata Fernando Enrique Cardoso, con cuyo buen gobierno de 10 años mantuvo continuidad a la vez que cambios oportunos. Ha tenido buenas relaciones internacionales con todos los países y grupos de integración, sin importar ideologías, en un marco de respeto y cooperación.. Ha representado muy bien a su gran país atendiendo a las dos caras de la globalización: la del capitalismo mundial presente en las grandes reuniones de Davos y la de la pobreza mundial resumida en su propio Porto Alegre. Por ello, sus dos slogans favoritos han sido: para los primeros "otro mundo es posible" y para los segundos "hambre cero".