DOS
VERSIONES POLÍTICAS
Al
morir Mahoma, el año 632 después de Cristo,
sin dejar herederos varones, se planteó
entre sus seguidores el problema de la
sucesión legítima. Alí, yerno de Mahoma
(casado con Fátima, hija del profeta)
y buen conocedor de la doctrina del Maestro,
intentó el liderazgo sobre el Islam. Sólo
lo obtuvo 24 años después, y fue asesinado
en el 661. Los partidarios de Alí se llamaban
en árabe “shi’at Ali”. De allí la denominación
de SHIITAS hasta nuestros días. El hijo
de Alí, Hussein, fue torturado y asesinado
en Irak. Ellos iniciaron la cadena de
los “DOCE IMANES”, el último de los cuales
se supone Oculto hasta el final de los
tiempos. Dios ha confiado a los Imanes
su verdad iluminadora y la conducción
de su pueblo. Ellos tienen de Alá directamente
una indiscutible autoridad religiosa y
también política. Las pretensiones de
los Ayatolas (al estilo del Imán Jomeini
en los años 80 del siglo pasado y del
actual Ayatola Jamenei en Irán) se reclaman
de esta tradición shiita. La otra corriente
dentro del Islam es la de los SUNITAS.
Ella se reclama de aquellos seguidores
de Mahoma, quienes a su muerte, eligieron
de común acuerdo, como sucesor del profeta
a Abu Berk, suegro de Mahoma. Fue el primer
Califa. Esta corriente es menos dogmática
y reconoce, con realismo, la autoridad
política establecida, cualquiera que sea
su forma, sin sobrestimar el liderazgo
de los Imanes. En cifras actuales, los
shiitas son alrededor de 90 millones (10%
de la población musulmana). Ellos son
mayoría aplastante en Irán (90% de la
población desde el año 1500), en Yemen
del Norte (57%) y ligeramente en Irak
(52%). Los sunitas son mayoría en el resto
de países islámicos como Arabia Saudita
(95%), Libia (90%), Jordania (91%), Egipto
(82%), Siria (75%) y Emiratos Arabes (70%).
EXPANSIONISMO
HISTORICO
Durante el califato de Al–Walid,
en el año 711– antes de cumplirse
el siglo de la muerte de Mahoma–,
las armas musulmanas llegaban por el occidente
hasta el Atlántico y la península
Ibérica (sujeta al imperio de los
omeyas de Córdoba), mientras por
oriente alcanzaban las riberas del Indo
y del Yaxartes. El siglo XI conoce el
predominio de los turcos seldyúcidas
y el de los almorávides. Entre
los siglos XIII y XIV dominan los mamelucos
en Egipto, los mongoles en Persia y la
Horda de Oro en las estepas rusas. El
poder de los turcos otomanos nace en el
siglo XV, se afirma con la conquista de
Constantinopla (1453), llega a su zenit
después y entra en lenta decadencia
hasta desaparecer al final de la primera
guerra mundial.
Hoy son tierras predominantemente del
Islam: Indonesia, Egipto y Pakistán
(los de mayor población), Marruecos,
Argelia, Túnez, Libia, Mauritania,
Senegal, Tchad, Nigeria en su parte norte,
Sudán, Eritrea, Somalia, la costa
oriental africana, toda la península
arábiga, Siria Turquía,
Irak, Persia, Afganistán. Y hay
fuertes núcleos de musulmanes en
la India, en la China, en la antigua Unión
Soviética.
FUNDAMENTALISMO
SOMBRIO
Las religiones del Libro son el Judaísmo,
el Cristianismo y el Islam. Cuando se
afirman doctrinas religiosas con base
en una interpretación literal y
radical del Libro Sagrado, estamos en
presencia del llamado Fundamentalismo
(término acuñado en 1920
para designar a quienes “combaten
tenazmente por las Cosas Fundamentales”).
En el mundo del Islam se aplica el término
a miembros de grupos militantes islámicos,
como el actual Talibán, que aplican
una interpretación literal, extremista
y fanática a los textos del Corán.
El origen del actual fundamentalismo islámico
puede ubicarse en la Hermandad Musulmana,
que se opuso a Nasser en Egipto y fue
reprimida. De allí salieron Sayyid
Qutub y su libro “Señales
en el camino ”, que marca el comienzo
de un fundamentalismo, que ha crecido
a medida que han fracasado las instituciones
políticas del mundo árabe.
Un estudio serio de Mahoma nos permite
afirmar que fue más bien un hombre
liberal para su época. No fue ciertamente
un feminista, pero permitió que
sus mujeres fueran desinhibidas, francas,
vibrantes. Khadija fue una próspera
comerciante. A’isha, la preferida,
fue en diferentes épocas juez,
activista política, guerrera. Y
entre las otras once esposas o concubinas
hubo una marroquinera, una “imam”,
una abogada de marginados que fue reverenciada
como la “madre de los pobres”.
Se preocupó por la educación
de las muchachas y estableció el
derecho de la mujer a tener y heredar
su propiedad. Mahoma apreció a
Jesús en su gigantesca estatura,
y de María habló siempre
bien.
En el Islam moderno ha predominado la
corriente que, en nombre de la fe, alienta
no sólo una agenda social sino
también una agenda política.
En los países donde predomina esta
corriente, se hace menos distinción
entre la mesquita y el Estado, entre la
teología y la política.
Y en varios de estos países, el
Islam está siendo copado por un
estamento pequeño pero venenoso
y extremista, que defiende actitudes crueles
hacia las mujeres, la educación
pluralista, la economía y la vida
moderna en general, a la que tildan de
occcidentalista. Pero no se puede tildar
de fundamentalistas a todos los creyentes
de Alá. Como afirma Mary J. Deeb
–de la American University de Washington–
experta en el Islam :
“La mayoría de los musulmanes son
secularistas en el sentido de que ellos
ven que la política y sus creencias pueden
ser separadas”. Un grupo fanático y fundamentalista
–como el Talibán– no es el Islam, sino
una parte mínima de la cara oscura del
Islam. Pero no deja de ser un negro adefesio
de una gran religión en este siglo."