Socialismo
como ideal y como sistema
En primer lugar, hay que tomar conciencia
de que generalmente, cuando se pondera
al socialismo, se está hablando
de un ideal utópico: de
una posible sociedad en la que existan
perfecta igualdad y justicia para todos
los ciudadanos, sin que haya privilegiados
por su nacimiento, su dinero o su clase
social. Son los valores del socialismo,
en referencia a una sociedad tal y como
debería ser, y que todos anhelamos
sinceramente. Estos valores socialistas
-como dijo Pio XI en su tiempo- se aproximan
mucho a los postulados sociales del cristianismo
y ninguna persona sensata debería
oponerse a ellos, sino más bien
desearlos.
Pero también hay que enfocar el
socialismo como sistema, como
intento concreto de encarnar históricamente
los valores socialistas. 1) En un primer
momento, el sistema socialista implica
racionalización y modernización
del Estado. 2) En un segundo momento,
implica la propuesta de que el Estado
favorezca la propiedad colectiva o social,
es decir, que la propiedad privada sirva
al bien de todos y no solamente al de
unos pocos privilegiados. 3) En un tercer
momento, el socialismo como sistema exige
un tipo de organización socioeconómica
de un país, basada en la propiedad
estatal de los medios de producción,
por lo menos de los más importantes
. No podemos entonces olvidar que, en
cuanto sistema, el socialismo tiene un
rostro múltiple. Son muy diferentes
y aun contradictorias las varias experiencias
de organización que se cobijan
bajo el mismo rótulo de "socialistas".
Varios tipos de socialismo
Hay socialismos moderados que
solo buscan una "organización
racional" de la sociedad, haciendo
que la propiedad sea social, es decir,
que no pertenezca únicamente a
un grupo de individuos o familias sino
a toda la sociedad. Y hay socialismos
extremos cuya base es la "colectivización
total" de los medios de producción
(tierra, industria, banca, transporte,
comercio, educación, medios de
comunicación). Hay socialismos
democráticos que garantizan
la libertad de las personas y los grupos,
facilitan el debate público y permiten
la activa participación política
de los ciudadanos en el manejo de la cosa
pública. Y hay socialismos totalitarios
que aplastan derechos fundamentales del
hombre, que no permiten elecciones populares
ni discusión de los asuntos públicos,
que todo lo imponen dentro de un autoritarismo
absoluto.
Combinando dos coordenadas o factores
fundamentales, como son el factor económico
y el factor político,
podemos distinguir diferentes tipos de
socialismo según se combine en
ellos la democracia política (con
pluralismo) o la no–democracia (partido
único) con la colectivización
parcial o total de los medios de producción
en manos del Estado. El socialismo como
sistema de organización política
y socioeconómica se presenta, así,
dividido en dos grandes corrientes, a
las que se puede añadir un grupo
tercermundista de ciertas experiencias
socializantes o comunitarias que han tenido
muy disímiles resultados.
07-12-09