|
|
|
|
| |
| |
|
|
 |
|
Toda
buena final de la Copa Mundial
de Fútbol nos permite
admirar el desempeño
de dos modelos, ejemplos o paradigmas
de balompié, enfrentados
en duelo a muerte. Por un lado,
suele darse el sólido
e impenetrable equipo europeo
(Alemania, España, Inglaterra,
Holanda) respaldado por una
larga trayectoria y compactado
con mucha inteligencia. Por
el otro, el equipo de Brasil,
rápido, innovativo, creando
situaciones sorpresivas con
ágiles figuras individuales.
Lo ocurrido en el mundo del
deporte nos lleva connaturalmente
al mundo más amplio y
complejo de la política.
|
Los
paradigmas
De
origen griego, el término ‘paradigma’
significa modelo, ejemplo. Equivale en
ciencias a matriz disciplinaria o guia
que se asume para el manejo de problemas,
métodos y conocimientos. T.S. Kuhn,
físico e historiador de la ciencia
norteamericana, en su conocido libro “La
estructura de las revoluciones científicas”,
sostiene que el progreso histórico
de la ciencia no se logra añadiendo
ulteriores descubrimientos y teorías
a los hallazgos de la época anterior.
La ciencia avanza, más bien, en
zig–zag. Su evolución (como
en el árbol de la vida) presenta
momentos de discontinuidad, callejones
sin salida, o verdaderas revoluciones,
en las que a la luz de un nuevo descubrimiento
o de una nueva teoría, parece desplomarse
el edificio hasta entonces vigente para
reedificarse desde sus cimientos otro,
con un nuevo estilo. La revolución
científica es el cambio de un paradigma
o matriz disciplinaria por otro paradigma
nuevo. Es un proceso complejo donde juegan
un rol importante factores psicosociales
además de la fuerza de los argumentos.
|
|
Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
Biografia
del autor
CV, trayectoria, principales
obras y publicaciones y personajes
de la historia que lo han
inspirado
Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy. |
|
|
| |
Lo
que es un paradigma puede entenderse mejor
en términos de los modelos de universo
que representaron Ptolomeo y Copérnico.
Por 13 siglos, la humanidad asumió
—como lo enseñó Ptolomeo–
que el sol giraba alrededor de la tierra.
Era un paradigma que funcionaba. Pero
se volvió Viejo Paradigma cuando
Copérnico propuso el Nuevo Paradigma
de que la tierra gira alrededor del sol.
Aplicando
dicha teoría a la política,
podemos afirmar que las revoluciones socio–políticas
en la historia de los pueblos no es sólo
un cambio o relevo de élites (de
categorías dirigentes) –como
lo han sostenido Taine y Tocqueville–,
sino que es, a la vez, un cambio de paradigma,
de modelo, o de matriz ordenadora. Una
verdadera revolución política
no es el simple cambio de fichas y nombres
en la conducción del país,
ni siquiera el relevo de una generación
por otra o del conjunto de minorías
que venían ejerciendo el poder
por otras. Es sobre todo, el cambio de
paradigma político, es decir, de
modelo, de ‘pattern’, de ejemplo
a seguir por la sociedad. Pero no puede
pasarse por alto que en todos los procesos
evolutivos, tanto científicos como
sociales y políticos, puede darse
una entremezcla de paradigmas. Lo nuevo
va tomando consistencia y vigor mientras
lo viejo va cediendo y derrumbándose.
Como ocurre en el avance y predominio
de la modernidad sobre la tradición.
Hay sociedades como la nuestra donde conviven
ambas por largo tiempo. Y hay que advertir
que un Viejo Paradigma no es necesariamente
malo; y un Nuevo Paradigma no es necesariamente
bueno.
El
viejo y el nuevo paradigma
He
encontrado en Lance Morrow, autorizado
columnista de “Time”,
reflexiones que me permito utilizar. La
línea divisoria entre el milenio
anterior y el que estamos viviendo sirve
para designar un esquema de cosas que
se han desintegrado y otro de cosas que
están tomando forma. El siglo XX
es casi un volcán en extinción;
el XXI es un embrión naciente que
promete mucho de todo. La Guerra Fria
(entre las dos superpotencias mundiales)
era el paradigma del antiguo orden global.
La Ideología fuerte, el Totalitarismo,
el Comunismo y el Socialismo, el Centralismo
político acentuado y autoritario
son Paradigma Viejo. Viejos Paradigmas
como la dictadura de partido, el liberalismo
a ultranza, el conservadurismo, el “apartheid”
(segregación racial), el Confesionalismo,
el Siglo de Norteamérica, CBS News,
Irlanda del Norte… son hoy Fidel
Castro, Ronald Reagan, John F. Kennedy,
Mijail Gorbachov, aunque en su momento
representaron un nuevo modelo. Con mayor
razón, son hoy anacrónicos
como paradigmas Irak, Irán, Ariel
Sharon y Yasser Arafat, el terrorismo
fundamentalista de Al Qaeda en el mundo
islámico y el terrorismo guerrillero
de las Farc en Colombia. El verdadero
genio transformador de los pueblos –más
allá de su riqueza y su Constitución–,
es su capacidad para la auto–transformación,
para la renovación, para la improvisación,
para engendrar de un viejo paradigma otro
nuevo. El test o prueba de un Nuevo Paradigma
es que funcione, es su ‘output’,
sus resultados. Y no tanto su ‘input’,
sus contenidos, sus apropiaciones, sus
elementos ideológicos o doctrinarios.
El
erizo y el zorro
En
uno de los fragmentos que han llegado
hasta nosotros del poeta griego Arquilocuo,
hay uno que dice: “El zorro
sabe muchas cosas; el erizo sabe un gran
cosa”. El profesor alemán
Isaiah Berlin (premio Nobel de Literatura),
al comienzo de su magistral ensayo sobre
la teoría de la historia de Tolstoi
(autor de “La Guerra y la Paz”),
utiliza dicha fórmula para diferenciar
dos clases de pensadores, de artistas,
de seres humanos y podemos añadir
de gobiernos y sistemas políticos.
1) ERIZO. Están los que poseen
una visión central, sistematizada
de la vida, una matriz ordenadora en función
de la cual se ensamblan tanto los acontecimientos
históricos y los menudos sucesos
individuales así como las personas
y la sociedad. Es una visión “centrípeta”,
totalizadora (alrededor de un núcleo
bien trabado), que convierte en orden
el caos múltiple de la vida. Se
expresa en un paradigma que suele nutrirse
de la religión (República
Islámica), de la fe (Ciudad de
Dios de San Agustín), de la razón
económica o psicológica
(Marx, Freud).
2) ZORRO. Están aquellos que tienen
una visión dispersa y múltiple
de la realidad y de los hombres, que no
integran lo que existe en una explicación
u orden coherente. Es una visión
“centrífuga”,
dispersa, de apertura y tolerancia fácil
hacia otras maneras de ver. Se expresa
en un paradigma de democracia abierta,
de pluralismo, de participación
consentida y promovida (Obama). Pero aunque
el zorro envidie al erizo porque éste
puede vivir más fácilmente
en claridad y orden, el erizo preferirá
a veces la sombra y menos disciplina del
zorro. De todos modos, un erizo y un zorro
pueden convivir en una misma persona,
en un mismo movimiento, en un mismo gobierno.
03-12-09
|
|
| |
|
|