Sudán : Otro dictador en desgracia (Editorial 107)
Editoriales > Sudán : Otro dictador en desgracia (Editorial 107)
Análisis & Opinión > Sudán> Sudán : Otro dictador en desgracia (Editorial 107)
Logo Enrique Neira

 

 

     
     

El interesante y autorizado programa EFECTO NAÍM del pasado 1º de julio estuvo dedicado al creciente deterioro que se viene observando estos años en algunos países que se dicen democráticos y que vienen transitando desde iniciales “murmullos” de indignados, que han pasado a convertirse en“clamores” populares de rechazo a gobiernos autoritarios, y que han terminado -en varios casos- con la caída de longevos dictadores (muy amañados en su poder) tras un espectacular proceso que se viene denominando de “nueva primavera” o florecimiento de democracia. Naím mencionó e ilustró los casos de 5 países, muy dispares entre sí –por economía, etnia, cultura, religión- pero semejantes –con elementos comunes- en su afán de destronar al gobernante. Tales Egipto, Malasia, Ucrania, Zimbabue y Venezuela. Para un buen marco de referencia sobre lo que es en realidad una verdadera democracia, entrevistó al profesor de la Universidad de Stanford, Larry Diamond, autor del reciente libro “El espíritu de la democracia”(www.efectonaim.com). Por nuestra cuenta añadimos hoy el caso de Sudán y su férreo gobernante, Omar Hassan al-Bashir, quien lleva 23 años en el poder, tras el golpe de Estado que dio el 30 de junio de 1989.

 

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

Altibajos de Sudán

Nubia es la región situada en el sur de Egipto y el norte de Sudán. Su población se asienta a lo largo del valle del Nilo, entre la primera y la sexta catarata. Su belleza natural es celebrada por la popular canción “Blue Nile” (Nilo azul). En la antigüedad fue un reino independiente. Tras el fin de la colonización inglesa (mediados del siglo pasado), Nubia fue separada en dos partes, una en Egipto y otra en Sudán. Muchos nubios egipcios fueron obligados a reasentarse, debido a las obras del Lago Nasser, tras la construcción de la presa de Asuán.
Conocido en la Antigüedad como Nubia, Sudán fue incorporado paulatinamente al mundo árabe durante la expansión islámica del siglo VII. El sur se escapó de dicho control musulmán pero sufrió de las incursiones de los cazadores de esclavos. Entre 1820 y 1822, Sudán fue conquistado y unificado por Egipto para entrar, posteriormente, en la esfera de influencia británica. El Reino Unido le concede la total independencia en 1956. Desde entonces, el más extenso país del África (algo más que toda la península ibérica conformada por España y Portugal), ha sufrido de guerra civil por los últimos 20 años, motivada en gran parte por los fuertes conflictos entre el gobierno musulmán (en Sudán norte) y las fracciones cristianas y animistas (en Sudán del sur) que se oponían a la sharia o ley musulmana impuesta a la fuerza. Un referendum fue pactado en el 2005 para obviar el largo conflicto de casi 30 años entre norte y sur. Y ganado en enero de 2011 por una población de 8 millones del sur, se les reconoció por las Naciones Unidas su independencia como nuevo Estado el 9 de julio. Es hoy el número 54 de África, con capital en Juba. Se ha dado el primer paso de un Sudán del Sur “oyee” (libre, en la lengua local). El augurio de su primer presidente, Salva Kiir Mayardit, es que su pueblo “jamás vuelva a ser oprimido”. Pero tiene por delante grandes necesidades y retos. Más del 90% de sus habitantes son pobres y el 85%, analfabeto. Y por su potencial riqueza petrolera va a quedar sometido a grandes presiones por parte de China, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia.

Dos países, dos realidades diferentes y hostiles

Los dos Estados resultantes de la división de Sudán son muy diferentes, más que Corea del Sur y Corea del Norte actualmente. Son diferencias no solo culturales, con un norte mayoritariamente musulmán, de habla árabe, y un sur multiétnico, de mayoría cristiana y animista. También son muy profundas en términos económicos y políticos.
La diferencia entre el norte y sur de Sudán es visible incluso desde el espacio, como muestra una imagen satelital de la NASA. El Estado norteño es un desierto interrumpido sólo por el fértil corredor del Nilo. El Sudán sureño está cubierto de praderas, pantanos y bosques tropicales. Pero por esas paradojas de la historia, con la independencia del nuevo Estado de Sudán del Sur, éste quedó con el 75% de las reservas petrolíferas en su territorio pero sin infra-estructura propia para sacarlo y exportarlo, de modo que tiene que recurrir a conciliar y pagar altos precios a Sudán del Norte para pasarlo a través de un oleoducto. Por ahora se ha negado a hacerlo, pero el no bombeo de petróleo afecta por igual la economía y desarrollo de ambos Estados en pugna que viven de él. ¿Cuál va resistir más o quedará en ventaja? La oposición en Sudán del Norte contra al-Bashir está explotando políticamente la situación. Hay escasez de alimentos, una inflación o alza de costo de la vida que llega al 50% anual, un excesivo porcentaje del 88% del presupuesto para alimentar gastos militares y una burocracia oficial parásita y corrupta, en lugar de destinarse al desarrollo de la agricultura y otros sectores productivos de la economía nacional. Más impuestos y malos servicios públicos. Y todo ello manejado desde un poder central despótico y arbitrario que cada día se hace más intolerable y quiere seguir perpetuándose después de disfrutarlo por 23 años. Sobre el presidente de Sudán, Omar al-Bashir, pende un mandato de captura de la Corte Penal Internacional por su responsabilidad por crímenes contra la humanidad cometidos en Darfur (región occidental de Sudán)., en los que murieron 1,5 millones de personas y más de cuatro millones fueron desplazados.

Conclusión

Bien lo expresa Dallia Abdel-Moniem en su blog “ Sudan Protests”: “Nuestro turno ahora es el decir kifaya (¡basta ya!). El pueblo ha encontrado su voz, su voluntad y su poder para darles un alto a Bashir y a sus compinches. Sudan no es Egipto, no es Libia y no es Siria. Pero todos nosotros tenemos la misma meta final: librarnos de la tiranía, de un régimen corrupto y despótico”.

06-07-12