Altibajos
de Sudán
Nubia es la región situada
en el sur de Egipto y el norte de Sudán.
Su población se asienta a lo largo
del valle del Nilo, entre la primera y
la sexta catarata. Su belleza natural
es celebrada por la popular canción
“Blue Nile” (Nilo azul). En
la antigüedad fue un reino independiente.
Tras el fin de la colonización
inglesa (mediados del siglo pasado), Nubia
fue separada en dos partes, una en Egipto
y otra en Sudán. Muchos nubios
egipcios fueron obligados a reasentarse,
debido a las obras del Lago Nasser, tras
la construcción de la presa de
Asuán.
Conocido en la Antigüedad como Nubia,
Sudán fue incorporado
paulatinamente al mundo árabe durante
la expansión islámica del
siglo VII. El sur se escapó de
dicho control musulmán pero sufrió
de las incursiones de los cazadores de
esclavos. Entre 1820 y 1822, Sudán
fue conquistado y unificado por Egipto
para entrar, posteriormente, en la esfera
de influencia británica. El Reino
Unido le concede la total independencia
en 1956. Desde entonces, el más
extenso país del África
(algo más que toda la península
ibérica conformada por España
y Portugal), ha sufrido de guerra civil
por los últimos 20 años,
motivada en gran parte por los fuertes
conflictos entre el gobierno musulmán
(en Sudán norte) y las fracciones
cristianas y animistas (en Sudán
del sur) que se oponían a la sharia
o ley musulmana impuesta a la fuerza.
Un referendum fue pactado en el 2005 para
obviar el largo conflicto de casi 30 años
entre norte y sur. Y ganado en enero de
2011 por una población de 8 millones
del sur, se les reconoció por las
Naciones Unidas su independencia como
nuevo Estado el 9 de julio. Es hoy el
número 54 de África, con
capital en Juba. Se ha dado el primer
paso de un Sudán del Sur “oyee”
(libre, en la lengua local). El augurio
de su primer presidente, Salva Kiir Mayardit,
es que su pueblo “jamás vuelva
a ser oprimido”. Pero tiene por
delante grandes necesidades y retos. Más
del 90% de sus habitantes son pobres y
el 85%, analfabeto. Y por su potencial
riqueza petrolera va a quedar sometido
a grandes presiones por parte de China,
Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia.
Dos
países, dos realidades diferentes
y hostiles
Los dos Estados resultantes de la división
de Sudán son muy diferentes, más
que Corea del Sur y Corea del Norte actualmente.
Son diferencias no solo culturales, con
un norte mayoritariamente musulmán,
de habla árabe, y un sur multiétnico,
de mayoría cristiana y animista.
También son muy profundas en términos
económicos y políticos.
La diferencia entre el norte y sur de
Sudán es visible incluso desde
el espacio, como muestra una imagen satelital
de la NASA. El Estado norteño es
un desierto interrumpido sólo por
el fértil corredor del Nilo. El
Sudán sureño está
cubierto de praderas, pantanos y bosques
tropicales. Pero por esas paradojas de
la historia, con la independencia del
nuevo Estado de Sudán del Sur,
éste quedó con el 75% de
las reservas petrolíferas en su
territorio pero sin infra-estructura propia
para sacarlo y exportarlo, de modo que
tiene que recurrir a conciliar y pagar
altos precios a Sudán del Norte
para pasarlo a través de un oleoducto.
Por ahora se ha negado a hacerlo, pero
el no bombeo de petróleo afecta
por igual la economía y desarrollo
de ambos Estados en pugna que viven de
él. ¿Cuál va resistir
más o quedará en ventaja?
La oposición en Sudán del
Norte contra al-Bashir está explotando
políticamente la situación.
Hay escasez de alimentos, una inflación
o alza de costo de la vida que llega al
50% anual, un excesivo porcentaje del
88% del presupuesto para alimentar gastos
militares y una burocracia oficial parásita
y corrupta, en lugar de destinarse al
desarrollo de la agricultura y otros sectores
productivos de la economía nacional.
Más impuestos y malos servicios
públicos. Y todo ello manejado
desde un poder central despótico
y arbitrario que cada día se hace
más intolerable y quiere seguir
perpetuándose después de
disfrutarlo por 23 años. Sobre
el presidente de Sudán, Omar
al-Bashir, pende un mandato de captura
de la Corte Penal Internacional por su
responsabilidad por crímenes contra
la humanidad cometidos en Darfur (región
occidental de Sudán)., en los que
murieron 1,5 millones de personas y más
de cuatro millones fueron desplazados.
Conclusión
Bien
lo expresa Dallia Abdel-Moniem en su blog
“ Sudan Protests”: “Nuestro
turno ahora es el decir kifaya
(¡basta ya!). El pueblo ha encontrado
su voz, su voluntad y su poder para darles
un alto a Bashir y a sus compinches. Sudan
no es Egipto, no es Libia y no es Siria.
Pero todos nosotros tenemos la misma meta
final: librarnos de la tiranía,
de un régimen corrupto y despótico”.
06-07-12