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Entendemos
por líder "aquel
que tiene por tarea conducir
a su pueblo de donde está
a donde debe estar"
(H. Kissinger).
Es "el comadrón
que vigila el parto de un
pueblo en camino; quien
acelera, congela o degrada
los procesos sociales"
(F. Herrera
Luque).
AUTORITARISMO,
en todos los niveles donde
suele darse, deriva del
principio de autoridad,
de esa relación entre
mando apodíctico
(afirmativo sin más)
y obediencia incondicional
(sin excusa). El autoritarismo
es una manifestación
degenerativa de la autoridad,
una pretensión y
una imposición de
la obediencia que prescinde
en gran parte del consenso
de los subordinados y restringe
la libertad. En el fondo
supone el concepto de desigualdad,
reduce al mínimo
la participación
de los de abajo e implica,
de ordinario, una marcada
utilización de los
medios coercitivos.
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Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
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Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy. |
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| Enfoque
psicoanalítico
Cuando se recurre a las obras de Freud (Tótem
y tabú), prima el enfoque individualista
y exclusivamente psicoanalítico del
autoritarismo. Recordemos el núcleo
de su pensamiento. Freud descompone la psiquis
de la persona humana en ID, que es el agente
del deseo que no acepta que se le niegue
algo; el SUPEREGO, que es la autoridad que
disciplina al Id con severidad; y el EGO,
que trata de intermediar entre los otros
dos. Esta intermediación es particularmente
difícil y penosa porque el ego no
siempre está consciente de cómo
operan los otros dos integrantes y de las
amenazas que representan, y porque tiene
que operar en un mundo exterior, que es
frecuentemente hostil. Para Freud este conflicto
permanente define la vida de las personas
y es la fuente de sus ansiedades y angustias.
Para resolver el conflicto interno y las
amenazas del mundo exterior, Freud pensaba
que la gente encuentra un número
de soluciones, algunas intoxicantes, que
le permiten hacer más soportable
el superego o manejar las otras ansiedades.
El alcohol es una de ellas. El amor romántico
y apasionado cumple también con el
propósito porque el ser amado suplanta
al superego y, cuando es correspondido,
el amor crea un sentimiento de mágico
bienestar.
Enfoque político
Pero hay también en Freud elementos
que permiten analizar el autoritarismo cuando
se trata de ideologías y de regímenes
políticos, es decir, del mundo de
la política. ¿Por qué
las masas tratan de adorar a sus conductores?
¿Por qué se dejan avasallar
(y en ocasiones con aceptación y
gusto) por personalidades autocráticas
de la política? ¿Se puede
hablar de la existencia de angustias y urgencias
fundamentalistas en una población,
que la lleva a añorar inicialmente,
a aceptar después y a respaldar finalmente
gobiernos fuertes y aun despóticos?
Fenómeno que ya lo preveía
Erich Fromm respecto del serio y culto pueblo
alemán, en su famoso estudio "El
miedo a la libertad" (1941), antes
de que Hitler se adueñara del poder
y de los alemanes. Asunto que dejan bien
ilustrado Theodor Adorno y sus colaboradores
en la monumental investigación, todavía
actual, "La personalidad autoritaria"
(1950).
Y es que hay base que le permitía
a Freud pensar que la relación que
entablan los pueblos con sus líderes
autocráticos es una relación
erótica. ¿Qué sucede
cuando las masas son hipnotizadas por el
conductor? El tirano se toma el lugar del
superego. Y calma las ansiedades y angustias.
El superego suele ser inconsistente, pero
el líder es claro y absoluto. Promulga
un código único, liquidando
así ansiedades para la psiquis. El
líder autocrático, tanto de
derecha (fascista) como de izquierda (comunista),
se toma grandes libertades contra las instituciones
y la tradición.
Moraleja
Cuando
una sociedad relativamente democrática
es amenazada por la violencia y el terrorismo,
o por la inseguridad y el anarquismo, surge
una especie de urgencia fundamentalista,
la necesidad de unión y de defenderse
por cualquier medio. Y es entonces cuando
el pueblo busca el logro de la unidad y
el progreso de la nación a través
de la acción de un "cirujano
de hierro", de un "hegemón",
de un "buen tirano", de un "César
democrático", de un "Príncipe",
de un "Caudillo". Es entonces
cuando "el discurso y el mito del Gendarme
Necesario tiende el puente discursivo justificador
y legitimante entre dictadura y democracia"
(L.R. Dávila).
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