| El
magazine Time dedicó hace
unos meses un interesante dossier al actual
fenómeno de explosión masiva
de información ("Las guerras
de noticias. ¿Más cantidad
de noticias son buenas noticias?").
A propósito del ingreso del bloque
de Rupert Murdoch en la guerra de noticias
todas las 24 horas en USA, enfrentando a
CNN su nuevo Canal Fox News, que
llegaba inicialmente a 17 millones de hogares,
la revista analiza la sobrecarga de información
que se está dando a través
de tantos medios de comunicación
(periodismo, radio, TV, correo electrónico).
Hay una enorme explosión de información
a la que no responde algún tipo de
ordenación; la información
está altamente fragmentada y obedece
más a intereses individuales que
universales.
Según
el crítico del Washington Post,
Howard Kurtz, "toda clase de advenedizos,
rufianes y charlatanes han encontrado cómo
entrar a la tienda de los medios. Hoy toda
clase de rumores, de sugerencias y conspiraciones
logran un puesto en la pantalla de radar
de los medios". La atención
del público televidente y de revistas
está moviéndose de las noticias
sustantivas hacia la chismografía
acerca de celebridades. El caso Clinton-
Mónica Lewinski es sólo un
ejemplo. Se está pasando de la era
de las noticias a la era del entretenimiento.
James Fallows, actual editor del US
News & World Report, tiene un libro
titulado "Amansando las Noticias:
Cómo los Medios socavan la Democracia
americana" (1996), en donde recoge
las críticas que se hacen a los comunicadores
por haberse vuelto demasiado elitistas,
demasiado volcados hacia lo propio y no
hacia lo que realmente tiene importancia
para la gente ordinaria, demasiado cínicos
y han perdido credibilidad. Según
una pasada encuesta de Time/CNN (october
21, 1996), para los americanos (algo parecido
pudiera aparecer en una encuesta a los venezolanos),
el 75% piensa que los medios noticieros
son sensacionalistas, el 63% dice que son
muy negativos, el 73% afirma que no les
merecen credibilidad por su falta de precisión
objetiva. Para Tom Johnson, presidente de
CNN, "la gente está experimentando
una enorme sobrecarga de información.
Debemos encontrar formas de simplificar
cómo la audiencia pueda recibir esta
información". Y para Andrew
Heyward, presidente de CBS News, otro problema
de esta explosión informática
es "que hemos perdido el sentido de
proporción: todo está hecho
de modo que parezca igualmente importante,
desde la caída del muro de Berlín
hasta el último escándalo
en Washington". Todo ello lleva a plantearnos
actualmente (sobre todo a quienes somos
por vocación educadores y orientadores
de opinión), ¿CÓMO
ARREGLAR EL CAOS EN ALGUN TIPO DE ORDEN
INTELIGENTE?.
Amansando las noticias
El
telescopio Gran Refractor del Observatorio
Astronómico Nacional de nuestro Llano
del Hato es ese gigantesco ojo que desde
Apartaderos, se asoma cada noche al cielo
estrellado para ver lo que muchas generaciones
anteriores no vieron o para contemplar aumentado
lo que de otra manera se vería confuso
y diminuto. Lo hemos adoptado, desde hace
2 años, como logo de ésta
columna semanal, porque ella quiere ser
un observatorio internacional, un telescopio
inteligente al servicio de todos. Quiere
ayudar a que el lector común de FRONTERA,
se aproxime al mundo de los fenómenos
político-internacionales, poniendo
a su alcance los datos que exploramos los
especialistas en ciencia política
y que suelen ser nebulosas para la mayoría.
Esta columna, con mentalidad de búsqueda
y pedagogía comunicacional, viene
ayudando a superar la simple información
periodística de las agencias internacionales
de noticias y busca estimular una reflexión
adulta sobre temas y acontecimientos internacionales
de actualidad, que a todos los ciudadanos
nos conciernen e interesan. Se trata de
ayudar a hacer análisis de los hechos
y decodificar las noticias ("amansar
las noticias"). Facilitar el entender
lo que se lee, oye o ve. Al lector ordinario
o telespectador que ha oído la noticia
o visto la imagen, hay que ayudarle a develar
el sentido y que sepa lo que ello quería
decir. Dos ejemplos. Cuando el rescate de
los secuestrados en la embajada japonesa
en Lima, todos vimos a Fujimori subiendo
las escaleras de la embajada, y en el fondo
se veía el cadávar acribillado
de Néstor Cerpa Cartolini. Cuando
un buen comunicador escribe al pie de la
imagen: "es la imagen del cazador al
pie de la presa", logra darle al común
de la gente una interpretación, que
es discutible pero que es plausible y lógica.
Me recuerdo, que tras el lamentable accidente
en el que perdió la vida Lady Di,
frente a ese mar de flores depositadas por
el pueblo inglés ante los restos
de la Princesa, yo comenté en esta
columna (23 setiembre 97) que "ella
como un símbolo expresa bien, para
nuestro tiempo, realidades profundas de
nuestro existir, y más en concreto
las de la mujer emergente de final de nuestro
siglo". Ayudaba, así, a descubrir
un sentido frente a esa marejada de flores
en Kensington. Dentro de este contexto de
un mundo bombardeado de información,
casi noqueado por la acumulación
día y noche de noticias, pero a la
vez ayuno de reflexión y carente
de análisis, prosigo en este sano
propósito de servir de intermediario
entre el comunicador y el cientista, entre
el periodista de oficio y el facilitador
de ideas. Tarea que sabemos está
siendo apreciada por un buen número
de lectores y por quienes tienen acceso
al "web site" de la Universidad
de Los Andes (www.saber.ula.ve/observatorio)
que llega a donde no llegaba antes y está
ahora disponible más allá
de las fronteras terrestres de nuestro Estado
Mérida y de la misma Venezuela.
15 febrero 1999 |