Nacion
Logo Enrique Neira

 

 

     

Se dan dos significaciones diversas de “Estado”.
1) Cuando se habla de la intervención del Estado en las empresas privadas, cuando se critica el manejo del Estado, cuando se proponen reformas del Estado, se entiende por estado el conjunto de los gobernantes de una nación. Aquí Estado equivale a gobierno.
2) Cuando se dice que Venezuela, Colombia, Italia, Portugal, Japón, Zimbabwe, son Estados, se quiere decir que determinadas comunidades tienen una “nacionalidad soberana”. Aquí Estado equivale a Estado-Nación. De esta última significación trata este aparte. Hoy se considera que no hay Estado moderno si no hay Estado-Nación, y no se construye Nación si antes no se construyen paisajes y regiones humanas.

 

1. Concepto de paisaje y región

En las modernas ciencias que tienen que ver con la geografía política, se da importancia, con razón, a la unidad territorial previa que debe darse, si quiere intentarse cierta unidad institucional. Surgen así los conceptos de paisaje y de región, que son previos a los de Nación y Estado.

* Paisaje es la apariencia visible, no organizada ni jerárquica, de la acción del hombre sobre el medio geográfico. Bien advierte Daniel Vidart que en América Latina hemos fundado países equivocadamente y aun naciones sin antes haber construido paisajes [1] :

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

En América Latina hemos fundado países sin antes haber construido paisajes, o hemos construido paisajes al borde del mar y hemos empujado sus fantasmas hacia un interior regido por la naturaleza absoluta. Pero esas duras abstracciones volaron menos que nuestros propósitos. Antes de haber tenido paisanos, antes de haber efectuado la gran inferencia paisajista que supone ir de los múltiples pasos a la Constitución de un país, quisimos poseer formas políticas. Es decir, nos contentamos con la cáscara institucional, sin haber madurado antes el fruto cultural de los paisajes. Porque un país no se deduce, sino que se induce. Va de la célula al organismo y no de lo concreto centralista a la vaga periferia. Es a la vez una síntesis cuantitativa y un análisis cualitativo, un equilibrio entre el caso concreto de la región y las escalas abstractas de la capital. Hemos usado y abusado de la política antes de poseer la polis, el término ideal entre el campo ciudadanizado accesible y la ciudad campesina atenta al contorno. El imperativo de América Latina es construir paisajes. No alcanza solo con poblar. Gobernar es hacer paisajes, es trascender la tierra, es buscarle razones históricas a la vida de una comunidad.

Región es, según descripción de Kayser, un espacio preciso pero no inmutable, inscrito en un marco natural dado, y que responde a tres características esenciales: los vínculos existentes entre sus habitantes/ su organización alrededor de un centro dotado de cierta autonomía/ y su integración funcional en una economía global. La regionalización implica un salto cualitativo a partir de los paisajes organizados. Pero ello implica no solo los elementos económicos y sociales, sino también una toma de conciencia por parte de los habitantes de la región. La regionalización es la impresión en el espacio geográfico de una política económica con sus consecuencias sociales, pero también la toma de conciencia de los habitantes de esa región, que son depositarios y garantía de un patrimonio. Un patrimonio social que conviene utilizar del mejor modo posible para las necesidades del momento y previsible futuro [2]

 

2. Concepto de Nación

Etimológicamente “nación” (derivada de nasci en latín) significa un grupo de gente nacida en el mismo lugar. Alude al origen común. En la Edad Media, en las universidades europeas, naciones eran los grupos de estudiantes procedentes de una misma área geográfica y cultural. Hoy la palabra “nación” tiene un significado no solo geográfico y cultural, sino también político. Significa un conjunto de individuos unidos por vínculos geográficos, históricos y culturales, pero que además se sienten en capacidad de organizarse políticamente en un Estado o, al menos, de intentar hacerlo con éxito. Se dice, con razón que una Nación es una comunidad de sentimiento, que se manifiesta de modo adecuado en un Estado propio. En consecuencia, una Nación es una comunidad que normalmente tiende a producir un Estado propio. Siempre el concepto de Nación nos refiere al poder político, y lo nacional se vincula a la idea de una organización política propia.

Sintetizamos, así, las dos grandes vertientes que se han dado sobre este tema[3] :
a) La corriente alemana tiene una concepción orgánica de loa nación. La expresa bien Johann Herder cuando afirma: “No es una idea abstracta, sino que es, ante todo, una comunidad de hombres. Esta comunidad está integrada por la san gre y por el hecho de compartir una misma cultura, cultura que está integrada por elementos centrales como son la religión, la distinción de raza y sobre todo, la lengua. Esta perspectiva de la nación supone, e implica, la primacía del orden social sobre el orden político encarnado en el Estado”.

b)La corriente francesa tiene una concepción política de la nación. La expresa el gran pensador Ernest Renán cuando dice: “Una nación es entonces una gran solidaridad, constituida por el sentimiento de los sacrificios que se han hecho y de los que se está dispuesta a hacer todavía. Ella supone un pasado; ella se resume en el pressente por un hecho tangible: el consentimiento, el deseo claramente expresado de continuar la vida común. La existencia de una nación es (perdóneseme esta metáfora) un plebiscito de todos los días, como la existencia de un individuo es una afirmación permanente de vida...” [4].

c) Obsérvese bien que el grupo étnico constituye la base humana y cultural de la Nación, pero ésta lo desborda al configurarse en una organización política, que el grupo étnico no tiene por sí solo. Puede decirse que son tres los elementos comunes que integran una Nación:

a) Elementos de orden material: territorio propio y etnia (raza). Es decir, comunidad de origen.
b) Elementos de orden cultural: historia común, lengua, tradición, religión. Es decir, comunidad de valores y creencias.
c) Elementos de orden político: sentimiento y conciencia nacional. Es decir, comunidad de vocación política.

Hoy se da mucha importancia a que exista el tercer elemento, esa conciencia nacional que unifica voluntades y energías y que debe estar alimentándose todos los días con un sano nacionalismo. A ello aluden las siguientes frases:
*Una Nación es un plebiscito cotidiano ( E. Renán).
* Nación es la adhesión de los hombres a un proyecto incitativo ( Ortega y Gasset ).
* Una Nación es un estilo. Un estilo de vida colectiva (M. García-Morente ). * Un pueblo se despliega en Nación mediante un acto de conciencia de sí mismo y de su voluntad (G. Leibholz) .

 

3. Definición

Los elementos anteriores se encuentran en una definición dada ya en 1851 por Mancini, y que sigue teniendo vigencia [5].

La Nación designa un particular fenómeno étnico-histórico y psicológico, dirigido a configurar un conjunto de hombres vinculados por lazos comunes de raza, historia, lengua, cultura y conciencia nacional.

Para nosotros es el conjunto de regiones humanas con nexos comunes materiales, culturales y voluntad política de autonomía.

Bien recoge F. González todos los elementos de nación en la siguiente frase:

El fenómeno de la Nación se origina en el asentamiento permanente de una comunidad humana estable en un territorio determinado: este grupo humano llega a establecer una comunidad de cultura (identidad compartida, historia sentida como común, que se expresa en costumbres, símbolos y valores comunes) de la cual expresa conciencia a través de una comunidad de consentimiento (pacto o contrato social de unión voluntaria). Cuando ésta comunidad humana concreta decide convertirse en sujeto político con soberanía, surge el [Estado]-Nación: la soberanía excluye la dependencia frente a un gobierno externo o metrópoli y supone un control efectivo que cohesione a la comunidad por medio de un gobierno-

 

4. Nociones afines

Muy relacionados con el concepto de Nación existen otros, que deben conocerse y matizarse exactamente para su correcto uso en ciencia política.

a) Población (término cuantitativo y aritmético). Es la totalidad de los seres humanos que conviven en determinado territorio para realizar sus fines sociales. Comprende, por consiguiente, a criollos y extranjeros, a mayores de edad y a niños, a los ciudadanos y a los que no lo son, que viven en un mismo territorio. ¿Cuánta población se requiere para que haya un Estado-nación? El número es muy relativo. La polis griega tenía alrededor de 10.000 habitantes, sin incluir los esclavos, según Aristóteles. Pero la polis podía darse con menos habitantes, según Platón. En la Edad Media el número de habitantes era factor secundario. Hoy varía según las circunstancias. Hay Estados de muy reducida población (Andorra, San Marino, El Vaticano) y Estados de enorme población (China, India, URSS, Estados Unidos, Brasil).

b) Raza (término zoológico). Es el complejo de caracteres somáticos que caracterizan a determinado grupo animal (y humano), y que se transmiten por herencia. La raza es uno de los elementos de la población y de la nación, pero no el principal. Es aberrante querer determinar la configuración de un Estado-Nación por el factor raza, como fue el intento racista de Hitler en Alemania y fue el racismo de Sudáfrica (apartheid). No aceptamos el presupuesto de que hay unas razas superiores a otras.


c) Pueblo (término jurídico). Son todos los ciudadanos de un Estado, cualquiera que sea el lugar donde se encuentren. Constituyen pueblo los que están sujetos a la potestad de Estado, ligados por el vínculo de la ciudadanía, vivan o no en su territorio. “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el poder público” (Constitución de Venezuela 1998, art. 5).
No forman pues, parte del pueblo ni los extranjeros, ni los menores de edad, ni los declarados inhábiles para ejercer sus derechos ciudadanos. Una buena definición técnica de pueblo la da Maritain cuando dice que es “la multidud de personas que, unidas bajo leyes justas, por la mutua amistad y por el bien común de sus humanas existencias, constituyen una sociedad política o un cuerpo político”[6].

d) Patria (término emotivo). Es la suma de las cosas materiales e inmateriales, pasadas, presentes y futuras, que cautivan la amorosa adhesión de los patriotas. Se ha definido la patria como la síntesis de los más nobles sentimientos de un ser humano. Dichos sentimientos patrios están especialmente simbolizados en la bandera, el escudo y el himno nacional. Mancini expresa que la patria no es el territorio, éste no es más que la base; la patria, la idea que brota sobre aquél, es el pensamiento de amor, el sentimiento de comunidad que estrecha en uno a todos los hijos de aquel territorio.

e) Territorio (término geográfico). La llamada por los antiguos ‘terra patrum’, es la porción de la superficie terrestre, en la cual el Estado ejerce en forma exclusiva su soberanía y que le sirve de apoyo unitario a sus instituciones. Según Kelsen, es el ámbito espacial de validez del orden jurídico del Estado. Para Heller, es la condición geográfica del obrar estatal. Hoy se le concede gran importancia al territorio concebido como el espacio vital de una Nación (véanse los artículos 10 a 15 de la Constitución de Venezuela)., y se habla mucho de geopolítica, que es, de acuerdo con F. Ratzel, la interdependencia de los datos geográficos y los acontecimientos políticos.

f) Principio de nacionalidades. Es la vinculación de la idea de nacionalidad con la idea de Estado. El principio fue formulado por Mancini así: “toda Nación apunta a su propio autogobierno; toda Nación tiene derecho a convertirse en Estado”. Este principio, tan aceptado hoy, deriva de la idea de que toda Nación soberana tiene el derecho exclusivo de darse sus leyes fundamentales, idea que cristalizó durante la Revolución Francesa (1789) .De este principio de nacionalidades fluye también la obligación que tiene todo Estado de darles protección a las minorías de nacionalidad, lengua, raza o religión y garantizarles sus derechos, tales como: 1) el libre ejercicio público y privado de la religión o creencia. 2) El uso libre de la lengua nacional, así como la enseñanza de la misma. 3) La igualdad desde el punto de vista del disfrute de los derechos civiles y políticos (véanse los artículos 119 a 126 de la Constitución de Venezuela).

Piénsese en las detonantes consecuencias de este principio de nacionalidades aplicado a casos recientes como el de los vascos ( en España), el de los palestinos (entre Israel, Siria, Líbano y Jordania), el de los flamencos (en Bélgica), el de Canadá francés, el de Irlanda del Norte, y en sentido inverso, el de las dos Alemanias, que con todo derecho se han reunificado, o las dos Coreas, que siendo juntas una nación de alta homogeneidad, se la sigue mantiene dividida como resultado de la guerra.

g) Nacionalismo. Es la voluntad de construir Nación. Como dice Kohn, es un estado de ánimo en el cual el individuo siente que debe su lealtad suprema al Estado nacional[7]. Según Renán, este estado de ánimo, compartido por los individuos de una población, es el que le da la base a todo Estado nacional, apoyándolo con un consenso dinámico de voluntades, como un plebiscito diario (véanse los artículos 32 a 38 de la Constitución de Venezuela).. No hay un solo tipo de nacionalismo, sino varios tipos que corresponden a diferentes construcciones históricas de Nación.

Hubo un nacionalismo monárquico, hasta la Revolución Francesa, que identificó la Nación con el soberano. Hubo un nacionalismo burgués, en Europa y en nuestros países latinoamericanos recién emancipados (desde la Revolución Francesa hasta 1918), que identificó la Nación con la élite burguesa, depositaria del voto ciudadano. Entre la primera y la segunda guerras mundiales surgieron nacionalismos a ultranza, como el nacionalismo fascista y el nacionalsocialismo alemán.

Por esa misma época, se desplegó por todo el mundo un movimiento antinacionalista, con la bandera del comunismo internacional y el slogan de “Proletarios de todo el mundo: uníos”. En nuestro tiempo hay también casos de hipertrofia e inflación de nacionalismo, ligados unas veces con poderes internacionales económicos, y otras con apetencias de imperialismo.

h) Chauvinismo. Esta palabra, derivada del francés, designa un tipo extremo y fanático de nacionalismo, con no justificada xenofobia, como el que los franceses achacaban a los bonapartistas y sus sucesores. El chauvinismo supone una afirmación exclusiva de los valores nacionales, y la subvaloración sistemática de las otras naciones, o, al menos, de las que se considera que están por debajo del desarrollo propio. Según Giorgio Bianchi, por chauvinismo se designa una actitud de exasperado y ciego patriotismo que lleva a una continua polémica negadora de los derechos de otros pueblos y naciones. La palabra deriva del nombre del soldado Nicolás Chauvin, valeroso combatiente en las guerras napoleónicas, famoso por una singular fidelidad al emperador, que la mantuvo también durante la Restauración, cuando ya el mito había desaparecido. Su figura se hizo proverbial como ejemplo de fanatismo patriótico a ultranza. De allí nacieron caricaturas, canciones, anécdotas chistosas y hasta una comedia de los hermanos Cogniard. El término que se usó inicialmente en Francia, pasó luégo a otros países y equivale al término inglés de jingoísmo que hace alusión a la diosa japonesa Jingo[8] . Para Arnold J. Toynbee, el chauvinismo es “una fuerza política que disgrega a la raza humana en un número cada vez mayor de unidades cada vez más pequeñas”.

 

[1] D. Vidart (1957): “Reflexiones sobre lo americano”, El Día, Montevideo 6 enero.
[2]
Estudios autorizados sobre el tema son los de: Bernard Kayser (1966) Les divisions de l’espace géographique dans les pays sousdéveloppés, Paris Presses Universitaires y O. Dollfus (1970) L´espace géographique, Paris Presses Universitaires.
[3]
Véase Jesús García Ruiz (1997): Hacia una nación pluricultural en Guatemala, Guatemala, Cedim.
[4]
Ernest Renán (1997): ¿Qu’est-ce qu’une nation?, Paris, Editions Mille et Une Nuits.
[5]
P.S. Manzini (1851): Della nazionalitá come fundamento del diritto delle genti, Torino.
[6]
J. Maritain (1952): El Hombre y el Estado, Buenos Aires Kraft, p. 40.
[7]
H. Kohn (1960): El Nacionalismo, su significación y su historia, Buenos Aires Paidós.
[8]
25 Bobbio-Matteucci (1981): Diccionario de Política, México, Tomo I, p. 473.