No podemos olvidar que,
en cuanto sistema, el socialismo tiene
un rostro múltiple. Son muy diferentes
y aun contradictorias las varias experiencias
de organización que se cobijan
bajo el mismo rótulo de "socialistas".
Hay socialismos moderados que solo buscan
una "organización racional"
de la sociedad, haciendo que la propiedad
sea social, es decir, que no pertenezca
únicamente a un grupo de individuos
o familias sino a toda la sociedad. Y
hay socialismos extremos cuya base es
la "colectivización total"
de los medios de producción ( tierra,
industria, banca, comercio..).
Hay socialismos democráticos que
garantizan la libertad de las personas
y los grupos, facilitan el debate público
y permiten la activa participación
política de los ciudadanos en el
manejo de la cosa pública. Y hay
socialismos totalitarios que aplastan
derechos fundamentales del hombre, que
no permiten elecciones populares ni discusión
de los asuntos públicos, que todo
lo imponen dentro de un autoritarismo
absoluto.
Diversidad de sistemas socialistas
Combinando dos coordenadas
o hipótesis o factores fundamentales,
como son el factor económico y
el factor polìtico, podemos vislumbrar
diferentes tipos de socialismo según
se combine en ellos la democracia políìica
(con pluralismo) o la no–democracia
(partido único) con la colectivización
parcial o total de los medios de producción
en manos del Estado.
El socialismo como sistema
de organización política
y socioeconómica se presenta, así,
dividido en dos grandes corrientes, a
las que se puede añadir un grupo
tercermundista muy variado de experiencias
socializantes o comunitarias[1]:
1) El socialismo
marxista-leninista, conocido como comunismo.
Fue el socialismo extremo
y totalitario de la Unión Soviética
y sus satélites del bloque Oriental,
lo mismo que el impuesto en la China,
Mongolia, Corea del Norte, Vietnam, Laos.
Cambodia, Cuba, Albania y Yugoslavia.
Es la forma más radical de socialismo.
Afirma la lucha de clases, la dictadura
del proletariado y la concentración
de casi todo el poder en manos de un partido
único y bien organizado, que se
supone es la vanguardia de la revolución.
El comunismo es dogmático en su
intento de acabar con la propiedad privada
y nacionalizar todos los medios de producción,
como primeros pasos hacia una futura sociedad
sin clases.
Hubo algunos intentos
fallidos de limarle las aristas a este
socialismo totalitario, para darle un
rostro humano y permitirles a los ciudadanos
cierto juego de libertad y participación
política. Tal el intento de la
llamada "Primavera de Praga",
aplastada por los tanques soviéticos
en agosto de 1968. Tal el intento de la
llamada "autogestión"
obrera de los medios de producción
de Yugoslavia. Tal el intento parlamentario
de Allende de implantar en Chile un socialismo
típico, sin partido único,
sin dictadura del proletariado y garantizando
la propiedad privada de bastantes empresas.
Intento que tuvo un final abrupto en septiembre
de 1973 con el golpe de Pinochet. Han
sido más exitosos los intentos
de los obreros del sindicato Solidaridad
en la actual Polonia y las profundas reformas
constitucionales adoptadas en 1990 por
antiguos países comunistas como
Hungría, República Checa,
Eslovenia, Alemania Oriental, Bulgaria.
Valoración
No se puede negar que
este tipo de socialismo logra buenas realizaciones
en los campos económico y social:
industria pesada, empleo para todos, buena
cobertura de educación y salud
para la población. Pero junto a
ello, se han evidenciado inocultables
fallas.
• Desde el punto
de vista económico,
estos sistemas colectivistas forzados
tienen permanentes fracasos en la agricultura,
el artesanado, la pequeña y mediana
industria, el comercio y la vivienda.
• Desde el punto
de vista político,
estos sistemas constituyen un poder absoluto
de dominación, controlado por el
partido y con un aparato tremendo de represión
policial. No hay libertad de asociación,
de expresión, de desplazamiento.
El disentir de la línea impuesta
por el partido se paga con trabajos forzados,
con prisiones o clínicas psiquiátricas.
La existencia de archipiélagos
Gulag no es un accidente sino el modo
propio de estos socialismos burocráticos
y autoritarios. Uno de los nuevos filósofos
de izquierda francesa ha dicho: "Entre
la barbarie del capitalismo, que se censura
a sí mismo en todo momento, y la
barbarie del socialismo, que nunca se
censura, me decido por el capitalismo"
( B-H. Lévy).
• Desde el punto
de vista religioso,
estos sistemas trataron de imponer el
ateísmo desde el gobierno y recortar
al máximo las libertades religiosas,
de modo que apenas les quedara aire para
respirar a la Iglesia y a las demás
confesiones religiosas.
Todo esto hace pensar
que no es fácil instaurar un socialismo
de rostro humano mientras se mantenga
un apego total a la ortodoxia marxista-leninista.
El stalinismo, más que ser una
aberración, es una consecuencia.
El archipiélago Gulag, con sus
islas de exterminio, no es un accidente
en este tipo de socialismo rígido
y autocrático.
"Así como
los errores que detectó Copérnico
llevaron a cambiar el sistema estelar
tal como lo había trazado Ptolomeo,
así los errores grandes del sistema
socialista marxista-leninista imponen
una revisión dolorosa del mismo
sistema", con sinceridad y oportunamente
el marxista francés Roger Garaudy[2].
Las islas de felicidad como Cuba no son
tales. De los verdaderos paraísos
no suele la gente escaparse con el riesgo
de ser devorados por los tiburones o fusilados
por el régimen.
2) La social democracia
Es una forma más
liberal de socialismo. Este tipo de socialismo
moderado y democrático, solo o
en coaliciones, controló por varios
años los gobiernos de Alemania
Occidental, Austria, Bélgica, Dinamarca,
Finlandia, Luxemburgo, Noruega, Holanda,
Senegal y, desde mayo de 1981 hasta 1995,
el gobierno de Francia. Puede decirse
que fue también el régimen
del Partido Socialista Obrero de España.
En Suecia dominó durante 44 años.
Este tipo de sistema socialista rechaza,
desde Bad Godesberg (1959), los dogmas
del marxismo-leninismo. Su propósito
es integrar las ventajas del socialismo
con las de la democracia. Admite el pluralismo
democrático. Rechaza el Estado
omnipotente y la dictadura del proletariado.
Renuncia a la colectivización a
la fuerza y acepta un sistema mixto en
el cual también hay propiedad privada
de algunos medios de producción.
No hay un partido único sino que
se admiten otros partidos autónomos.
Admite que en unas elecciones populares
se pueda llegar a perder el poder, como
ocurrió en Suecia en 1976, después
de tener 44 años el gobierno, y
como ocurrió en España tras
el gobierno socialista moderado de Felipe
González.
Valoración
Estos socialismos democráticos
del mundo libre presentan sus ventajas.
Han logrado buen desarrollo económico,
con respeto de las libertades fundamentales.
Hay justicia social y a la vez libre juego
democrático. Hay una economía
socializada (que sirve al interés
general y no a los intereses de unos pocos),
pero con rostro humano (economía
que no aplasta a los individuos).
Sin embargo, no puede
olvidarse que en todo sistema socialista
se corre el riesgo de un agigantamiento
exagerado del poder central, que fácilmente
se vuelve un pulpo devorador de personas
y de grupos intermedios. Dijo con razón
el líder socialista de India, Asoka
Mehta, que el socialismo es una atractiva
meta, pero la concentración de
poder es tan peligrosa como la concentración
de capital. Tampoco puede olvidarse el
peligro de elefantiasis de la burocracia
oficial, con malgasto de los dineros públicos
e ineficiencia administrativa. En general,
el Estado es mal administrador. Los sectores
socializados y oficiales suelen recargarse
de burocracia y funcionar negligentemente.
Hace 25 años se
hablaba, con frases laudatorias, de la
Europa de los siete socialistas[3]:
• En Portugal, Mario
Soares, secretario general del partido
socialista, volvió a ocupar el
9 de Junio de 1983 el palacio de Sao Bento,
como jefe de gobierno. Ya lo había
hecho anteriormente por dos ocasiones:
después de la Revolución
en abril de 1974, y luégo presidiendo
un "gobierno minoritario" de
julio de 1976 a diciembre de 1977. En
Lisboa se dice popularmente que "Mario
es un socialista creyente pero no practicante...".
Posteriormente perdió como primer
ministro las elecciones frente a un candidato
de derechas, pero ganó el nombramiento
de Presidente.
• En Austria, Fred
Sinowatz sucedió desde el 17 de
mayo de 1983 como primer ministro, al
célebre socialista Bruno Kreisky
(falllecido en 1990). En este país
de solo seis millones de habitantes, el
socialismo democrático está
ya bien aclimatado.
• En España, Felipe González
preside los destinos políticos
desde octubre de 1982, dentro de un socialismo
poco ideológico y muy pragmático.
Su autoridad personal como líder
se impuso en el Congreso del PSOE ( partido
socialista obrero español) en 1979
, en el que se suprimió del partido
toda referencia al marxismo-leninismo.
• En Suecia, Olof
Palme, el 19 de septiembre de 1982, volvió
al poder después de seis años,
durante los que gobernó el partido
conservador. Fue asesinado en 1986. El
socialismo en libertad y con rostro humano,
de pequeñas pero constantes reformas,
ha funcionado bien en este país
escandinavo.
• En Grecia, Andreas Papandreu,
de avanzada edad, logró mantenerse
en el poder desde octubre de 1981 hasta
1990, cuando cayó por sonados casos
de corrupción administrativa y
escándalo marital. Durante siete
años hizo de PASOK (movimiento
socialista panhelénico) el primer
partido del país. Y con 172 diputados
sobre 300, controló la Asamblea
Nacional de Grecia.
• En Francia Francois
Miterrand, por 14 años gobernó
como presidente constitucional el Estado
francés. Apoyado por una coalición
de partidos de izquierda, entre ellos
el partido comunista francés, gana
las elecciones en mayo de 1981. Por puro
pragmatismo hace a un lado las políticas
socialistas (estatización de la
banca y de empresas, elevado gasto público,
alza de salarios, ampliación de
los seguros sociales..) y aplica políticas
económicas conservadoras. Gana
una segunda elección en 1988, con
votos del centro-izquierda y gobierna
como presidente otros 7 años, cuando
lo sucede Jacques Chirac, presidente de
centro–derecha.
Hoy se recomiendan las experiencias de
la llamada "tercera vía",
intermedia entre la experiencia social–demócrata
y la neo–liberal capitalista.
3) El socialismo idealizado del
Tercer Mundo
Abraza sistemas muy diferentes
de nuevos Estados africanos y asiáticos.
Estos solo se parecen entre sí
por una fuerte afirmación de nacionalismo
y por su deseo de distanciarse de los
dos bloques que dominaban el mundo, el
del capitalismo y el del comunismo. Tal
el socialismo musulmán de Argelia
y Libia, el de Siria e Iraq, el "ujamáa"
de Tanzania. Y pueden quizás asimilarse
a ellos las experiencias fracasadas de
cooperativismo en Guyana (Burham), y de
un social-nacionalismo en Perú
(Velasco Alvarado).