Pero
algo muy diferente en cuando se trata de
ideología en POLITICA. La ideología
sí cuenta, y es relevante, políticamente
hablando.
Para
Sartori, ideología indica la parte
política de un sistema de creencias;
lleva a la vez una carga de verdad (elemento
cognitivo) y una carga de pasión
(elemento dinámico). En política,
“ideología” se contrapone
a “pragmatismo”. En la ideología
prevalecen los elementos duros (adamant),
a saber, elementos cognitivos fijos o
cerrados y elementos emotivos fuertes.
Mientras en el pragmatismo prevalecen
los elementos flexibles (flexible), a
saber, elementos cognitivos elásticos
y elementos emotivos débiles, La
ideología declina y muere cuando
se convierte en un simple pragmatismo
(sin verdad y sin pasión).
A
Sartori no le cabe duda de que la ideología
así entendida (sistema de creencias
basado en elementos fijos caracterizados
por fuerte afecto y estructura cognitiva
cerrada) es una variable importante para
explicar el conflicto, el consentimiento
y la cohesión entre diferentes
sistemas políticos. Asimismo, es
la variable decisiva para explicar la
movilización y manipulación
de las masas por parte de las élites.
Es decir, la ideología tiene un
inequívoco papel político.
¿Cómo se produce
una ideología política?
•
Lane tiene interesantes estudios sobre
ideología política. Quizá
lo más original suyo es el paradigma
para dar cuenta de la producción
de una ideología política.
Veámoslo[4]
:
Para una sociedad,
*una base existencial que crea
*ciertas experiencias comunes interpretadas
a través de
*ciertas premisas culturales por hombres
que tienen
*ciertas cualidades personales, a la luz
de
*ciertos conflictos sociales, produce
*ciertas ideologías políticas.
Según
este paradigma, para que una ideología
se produzca se requieren los siguientes
factores entrelazados:
1)
Una base existencial, que es el vehículo
portador de la ideología de que
se trate. Suele ser un pueblo, comunidad
o región. Para ideologías
encuadradas en patrones de creencias,
los vehículos pueden ser partidos
políticos, clases sociales u ocupaciones
(Bell, 1960; Loewenstein, 1953; Mannheim,
1949).
2)
Unas experiencias comunes que se reflejan
en pensamientos, y viceversa. El término
que mejor expresa esta relación
mutua es el de función. Las ideologías
son funcionales para los organizadores
y las sociedades (lo mismo que para los
individuos), al ayudar a los miembros
a trabajar juntos, al darles justificaciones
racionales para sus sacrificios y aportes,
al mantenerles su moral (Parsons, 1951).
3)
Unas premisas culturales sobre las cuales
se diseñan las ideologías.
Todas las ideologías tienen componentes
morales, implican filosofías, se
relacionan con teorías causales
de ocurrencia en la cultura (Lane).
4)
Unas cualidades personales, siempre muy
ligadas a las premisas culturales, aunque
son entidades separadas. Son los agentes
de las ideologías, al interpretar
la experiencia común a través
de sus propias premisas culturales.
5)
Unos conflictos sociales, finalmente,
sin los cuales no hay cambio, no hay tensión
en el sistema y, en consecuencia, no hay
ideología justificadora del cambio,
persuasiva y movilizadora (Coser, 1956).
Definición
Para Mullins[5],
quien se fija no solo en lo funcional
sino en lo estructural de la ideología,
toda ideología es por sí
misma un activo agente de cambio histórico.
La ideología enlaza ideales con
programas concretos estratégicos
que tienen inmediata relevancia social.
La ideología es conveniente políticamente.
En contraposición con el mito,
la ideología tiende a explicar
el significado de acontecimientos, situaciones
y posibles cauces de acción humana.
Y en contraposición con la utopía,
la ideología informa la acción
política y se inclina a simplificar
alternativas, a reducir situaciones complejas
a proporciones razonables, de modo que
dicha acción política sea
posible.
La ideología tiene cuatro componentes,
que hacen que tenga un gran papel sociopolítico
dentro de un grupo, partido o movimiento.
Sin ser ciencia, la ideología tiene
un poder cognitivo que la hace capaz de
representar los <hechos> en términos
de su relevancia para los quereres y aspiraciones
humanas.
Tiene
un poder evaluativo de las políticas
y programas, que la hacen muy útil
para la acción política.
Tiene
la ideología un componente de acción-orientación
que facilita la movilización y
dirección de energías y
recursos con miras a obtener los objetivos
políticos propuestos por el grupo,
o partido, o movimiento.
Tiene también la ideología
una coherencia lógica que corresponde
a la coherencia de las concepciones, razones
y justificaciones que “cuentan”
en la “forma de vida” dentro
de la cual opera la ideología.
Estos cuatro elementos combinados permiten
distinguir entre la ideología y
otras formas culturales.
Podemos definir ideología, siguiendo
a dicho autor:
Es un sistema de símbolos coherente
lógicamente, el cual dentro de
una concepción más o menos
sofisticada de historia- conecta la percepción
cognoscitiva y evaluativa de la propia
condición social -especialmente
sus perspectivas para el futuro- con un
programa de acción colectiva con
miras al mantenimiento, o alteración,
o transformación de la sociedad.