Populismo y socialismos
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Coyuntura histórica

El Populismo en América Latina apareció en un momento muy sentido de reivindicaciones de la población asalariada frente al sistema capitalista, que comenzaba a implantarse con fuerza en algunos de nuestros países.
• La industrialización promovida comienza a producir un fenómeno de acrecentamiento de las masas asalariadas.
• La urbanización concentra masas en las ciudades.
• Se aplica una política de sustitución de importaciones.
• Hay una entrada considerable de capital y tecnología extranjeros.


Concepto y definición

• Hay quienes consideran el populismo como un movimiento (a veces tocado ideológicamente), que hace referencia al pueblo, considerado éste como un conjunto social homogéneo[1].

• Otros piensan que el populismo es un movimiento sin ideología, que consiste en una desordenada movilización de masas, sin brújula doctrinal. Es "una intervención del pueblo emocional y arrebañada, librada a las potencias taumatúrgicas del caudillo para solucionar, a la vuelta de la esquina, las necesidades de las masas esperanzadas"[2].

 

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• Otros subrayan que el populismo "es un reparto complaciente de la riqueza. Un reparto sin producción. Funciona en forma paternalista y clientelista mientras haya recursos que repartir. Si no hay posibilidad de reparto, el populismo colapsa"[3].

• Recogiendo varios de los elementos atrás señalados, podemos definir el populismo:


un movimiento, a veces ideológico, de movilización de masas urbanas, que se caracteriza por un discurso ligado al pueblo y una distribución complaciente de la riqueza, sin equivalente producción de ella.

 

Características

Es un fenómeno eminentemente:
v obrero y urbano
v transitorio y no permanente
v nacionalista
v manipulado desde arriba
v que mantiene el modelo capitalista.

El campesinado difícilmente es encuadrado por el populismo. Las masas asalariadas son el elemento dinámico de la sociedad.
Se asume que las masas no son encauzables por los partidos tradicionales, sino movilizables y organizables por el poder del Estado, de donde deriva el intento de un sindicalismo estatal.

En este juego populista, las masas asalariadas terminaron aliadas con el gobierno (Italia, Argentina, Brasil, México), y a su vez, la burguesía (trepadora) logra subsistir y vigorizarse sin tener directamente el poder político. Esto cambia el esquema tradicional de poder.

En América Latina puede hablarse, con fundamento, de regímenes populistas en los gobiernos de: Cárdenas (México 1934-1940), Perón (Argentina 1946-1953), Vargas y Goulart (Brasil 1950-1954 y 1961-1964), Ibáñez (Chile 1952-1958), Velasco Ibarra (Ecuador 1933/ 1944/ 1952-1956/ 1960/ 1968). Se habló de tendencias y algunos elementos de corte populista en los gobiernos de Paz Entensoro (Bolivia), Pérez Jiménez (Venezuela), Rojas Pinilla (Colombia) y Allende (Chile).

Partidos populistas

Son partidos electorales de masas, reformistas y policlasistas. El líder proviene de la clase alta o media. Es clave para este movimiento de masas, las cuales suelen seguir más caudillos que ideas.

La doctrina o ideología es pobre. Inicialmente representa una rebelión contra el poder establecido; posteriormente, ya en el poder, exhibe exceso de paternalismo y demagogia a gran timbal. Se aprovecha bien el nacionalismo para enfrentar, en el discurso, el Imperialismo de turno (Inglaterra- EUA)[4].

 

Crisis y decadencia del populismo

La cadena diabólica de causas, que precipita el quiebre de todo populismo es sencillamente la siguiente:

1.creciente intervencionismo estatal ;
2. gigantismo del Estado;
3.burocratización paquidérmica;
4. ineficacia de respuesta del Estado;
5. descontento general y colapso.

Al no lograr el populismo resolver efectivamente los problemas reales, tal como se lo prometía a las masas, pierde poco a poco el apoyo de ellas y de la burguesía (atenta sólo a sus intereses); cae por sí sola, y deja un vacío de poder, que entran de ordinario a llenar inmediatamente los militares (Argentina, Brasil, Ecuador) o una social democracia modernista (Venezuela).

Ningún régimen populista ha cambiado las estructuras de un sistema. Y todos han sido corruptos y corruptores; no productivos y no cumplidores de promesas.


Hipótesis explicativas

Dada la complejidad del fenómeno en sí y dado que el fenómeno adopta formas y peculiaridades propias de varias culturas y espacios geográficos, no es fácil encontrar una explicación suficiente y convincente que pueda aplicarse a todos los casos de populismo. Por lo menos 6 intentos de teorías o de hipótesis explicativas encontramos en varios autores[5]. Todas deben responder a dos clases de preguntas: • ¿El populismo es un tipo de movimiento o un tipo de ideología? • ¿Cuáles son las fronteras del populismo, que lo separan de otros movimientos sociales e ideologías políticas?

A. El populismo es un fenómeno clasista. Es la expresión típica de una determinada clase social. Objeción: ¿De qué clase social ? Los movimientos populistas en América Latina se han apoyado sobre muy diversa base social (pequeña burguesía / burguesía nacional/ sectores marginales). Las clases sociales sí están presentes en el populismo, pero nó en cuanto clases.

B. El populismo es un nihilismo. Es un simple concepto que intenta explicar algo, pero sin contenido real ni histórico. Objeción: Tiene que ser algo más que un simple concepto vacío de contenido. Más que una categoría analítica es un dato de la experiencia, qe hay uqe explicar.

C. El populismo es una ideología. No puede hablarse de él como de un movimiento y menos organizado. Representa un talante ideológico de anti- status quo, de apelación al pueblo y no a las clases, de anti-intelectualismo y otras cosas. Objeción: Este tipo de hipótesis resulta muy general y solamente descriptiva de algunos rasgos populistas, pero no es explicativa del fenómeno.

D. El populismo es un movimiento ideológico de transición. Es un fenómeno aberrante, que resulta de la "asincronía" (es decir, de la coexistencia simultánea) de los dos polos, en el proceso de tránsito de una sociedad tradicional hacia una sociedad industrial. Tiene, por ello, un efecto de vitrina y un efecto de amalgama.

Es ésta la teoría llamada funcionalista, brillantemente trabajada y difundida por autores argentinos como: Germani (1973)[6], Di Tella (1973), Ianni (1973, 1975)[7]. Objeción : El populismo no es el fenómeno de una etapa transicional de subdesarrollo a desarrollo. Los populismos reales, tanto los europeos como los latinoamericanos se han dado, más bien, en los países más desarrollados relativamente. Así, por ejemplo, el poujandismo en Francia, el fascismo en Italia, el populismo en Argentina, Uruguay, Chile.

Objeción: Si la hipótesis fuera verdad, tendríamos que plantearnos tres preguntas, a todas las cuales habría que responder con un NO. A saber: • ¿A mayor desarrollo económico, corresponde entonces menor populismo? • ¿Las sociedades industriales están inmunes de incurrir en populismo? • ¿Las sociedades atrasadas no podrán pasar a formas más modernas de canalización de la protesta popular, sin hacer el trayecto del populismo ?[8].

E. El populismo es una forma de autoritarismo que surge de la imposición de las masas. No es la forma militarista de autoritarismo, pero tiene las mismas aristas caudillescas y sigue el ritmo de las demandas de las masas[9]. Objeción: No siempre los populismos son autoritaristas (aunque por lo general son superprotectores y paternalistas) y las masas no suelen ser las que imponen las tomas de decisiones. Las masas son volubles e incoherentes; entran en alianzas con el mismo poder y con los sectores económicos dominantes (burguesía nacional y pequeña burguesía).

F. El populismo es un fenómeno ideológico, que articula el pueblo al discurso político de la clase dominante. Es un fenómeno cuya ideología política liga directamente la presencia del pueblo a su discurso. "Nuestra tesis es que el populismo consiste en la presentación de las interpretaciones popular-democráticas como conjunto sintético-antagónico respecto a la ideología dominante"[10] . "El populismo surge en un campo ideológico específico: el constituido por la doble articulación del discurso político”.

Este es el primer movimiento en la dialéctica entre "pueblo" y "clases": 1) Las clases no pueden afirmar su hegemonía sin articular el pueblo a su discurso; y 2) la forma específica de esta articulación (en el caso de una clase que para afirmar su hegemonía debe enfrentarse al bloque de poder en su conjunto) será el populismo. Personalmente nos inclinamos por esta hipótesis.

 

Comentario final[11]

El populismo, puede afirmarse, tuvo gran parte en la destrucción de las democracias en países como Uruguay, Argentina, Brasil y quizás también Chile. Y sin llegar a tanto, el virus populista (con sus congéneres la demagogia y el clientelismo) ha mermado la eficiencia de regímenes democráticos, en países como Ecuador, Venezuela, Perú.

El populismo "ha constituido la más grave enfermedad política de América Latina !"[12] .

 

[1] Norberto Bobbio (1988): “Populismo”, Diccionario de Política, Bogotá Siglo XXI, Tomo II, pp. 1280-1294.

[2] Rodrigo Borja (1983): “Democracia y populismo”, Nueva Sociedad, Caracas marzo-abril, pp.126-130.

[3] Ramón Escovar Salom (1982): “El pacto populista”, El Nacional, Caracas 18 octubre.

[4] Andrés Serbin (1981): “Populismo. Estado postcolonial y partido {único en Guyana”, Nueva Sociedad, Caracas, n°<54, pp. 19-37.

[5] Ernesto Laclau (1980): “Hacia una teoría del populismo”, Política e ideología en la teoría marxista, México Siglo XXI, pp. 165-233.

[6] Di Tella-Germani-Ianni (1973): Populismo y contradicciones de clase en Latinoamérica, México Era.

[7] Octavio Ianni (1975): La formación del estado populista en América Latina, México Era.

[8] Véase Helio Jaguaribe (1972): Crisis y alternaqtivas de América Latina, Buenos Aires Piados, pp. 59-71 y J.VC. Portaantiero- Emilio Imola (1981): “Lo nacional popular y los populismo realmente existente”, Nueva Sociedad, Caracas n° 54, pp. 7-18..

[9] Ramos Jiménez (1982): “Hacia una definición política del populismo latinoamericano”, Revista Venezolana de Ciencia Política, Mérida, Universidad de Los Andes, n°<3, pp. 243-253.

[10] E. Laclau (1980): op. cit. p. 201.

[11] De entre la mucha literatura sobre el fenómeno populista recomendamos en orden cronológico, fuera de los ya citados: Hugo Calello (1973): Poder político y populismo, Caracas, Universidad Central de Venezuela; Liliana De Riz (1980): El fin de la sociedad populista y la estrategia de las fuerzas populares en el Cono Sur”, Nueva Sociedad, Caracas n°47, pp. 72-79; Abelardo Villegas (1980): Reformismo y revolución en el pensamiento latinoamericano, México Siglo XXI; Juan Carlos Rey (1980): “Ideología y cultura política: el caso del populismo latinoamericano”, Problemas socio-políuticos de América Latina, Caracas Ateneo, pp. 125-167; Aníbal Romero (1987): La miseria del populismo, Caracas; Luis Britto García (1988): La máscara del poder, Caracas Alfadil; Felipe Burbano de Lara (1998): El fantasma del populismo, Caracas Nueva Sociedad; María Moira y Mario Petrone, compiladores (1998): Populismo y neopopulismo en América Latina. El problema de la cenicienta, Buenos Aires Eudeba.

[12] Escovar Salom (1982): “El populismo en números”, El Nacional, Caracas 10 mayo.