| 2)
El materialimo histórico
Para
Engels, "materialismo histórico"
no es solamente insistir en el papel desempeñado
en la historia por las causas económicas
y sociales, sino elevar dichos factores
a la dignidad de 'causa primera' y de 'gran
motor' de la Historia. Para Marx, toda la
historia ( incluidos el derecho, la filosofía,
la religión, el arte y toda ideología)
se reduce en última instancia, a
la evolución de los factores económicos
y sociales, es decir de la infraestructura
material de la sociedad. <No es la conciencia
de los hombres lo que determina su existencia,
sino que, al contrario, es su existencia
social la que determina su conciencia[2]>
. Esta filosofía de la historia que
lleva en su raíz un ateísmo
teórico o negación de la idea
de Dios, es fuertemente negada por otras
muy valiosas concepciones de la historia
y por toda las religiones (grandes y pequeñas)
del mundo.
3) Una serie de teorías políticas
Para echar por tierra los privilegios capitalistas
y realizar la propiedad colectiva de los
medios de producción, hay que adueñarse
del poder político, como sea; se
debe imponer la "dictadura del proletariado"
sin debilidad, y por el tiempo que sea necesario
para liquidar los residuos del capitalismo
y eliminar toda posibilidad de oposición.
Como final de la utopía, después
de esta etapa larga de socialismo (en la
que <cada uno recibe según su
trabajo>), se llegará a un punto
en el que la autoridad política y
el mismo Estado sobrarán y la producción
de bienes será suficiente para todos
(de modo que <cada uno reciba según
su necesidad>). En esta lucha revolucionaria
para alcanzar el poder de los Estados y
luégo para ejercerlo por un largo
tiempo, el papel del Partido es clave e
irremplazable.
El gran ideólogo marxista que lo
inventó y diseñó fue
Lenin, en su folleto "Qué hacer?
de 1902, que se puso en práctica
con éxito en muchos países.
Todo proceso de "conquista del poder"
y después de construcción
del socialismo mediante la "dictadura
del proletariado", es primordialmente
obra de una minoría esclarecida y
organizada, la que conforman el partido
y sus cuadros dirigentes. Es como un proceso
de destilación fraccionaria. Del
petróleo crudo (la masa negra) se
extrae el material apto (el pueblo real),
del que se separa la esencia pura, clara
y detonante (el militante del partido).
4) Una teoría económica
Todas las alienaciones (enajenaciones) del
hombre (políticas, sociales, psicológicas,
religiosas) tienen su raíz y su causa
en la "alienación" (enajenación)
económica. Mientras subsistan la
propiedad privada de los medios de producción
y la consiguiente explotación del
hombre por el hombre, el hombre seguirá
estando dividido con los demás, con
el producto de su trabajo y consigo mismo.
Hay, pues, que socializar los medio de producción
y repartir los beneficios entre todos. Con
base en la "plusvalía",
que los empresarios roban a los trabajadores
(proletariado), se han hecho las grandes
riquezas de los empresarios capitalistas.
Hay que colectivizar toda le economía,
suprimiendo la propiedad privada, y poniendo
en manos del Estado todos los medios de
producción. Fue la propuesta de un
socialismo comunista, que se implantó
en muchos países del mundo, hasta
1989, bajo el liderazgo e imperialismo de
la Unión Soviética
El marxismo después de Marx
Hoy día, cuando se habla de marxismo,
apenas se enuncia un concepto aproximativo.
No se da un solo marxismo: existen varios.
Hay varias interpretaciones del marxismo,
que tienen sus rasgos típicos y sus
grandes diferencias. Hay marxismos reformistas,
marxismos leninistas, marxismos stalinistas,
marxismos trotskistas y una variada gama
de "izquierdismos" que toman su
inspiración en Marx.
Pero ya se trate de marxismo ( en singular
) o de marxismos ( en plural ), es innegable
el hecho de que la obra personal de Carlos
Marx sigue siendo la autoridad, la referencia
obligada, la nueva <Biblia> de la
que los demás hacen sus propias exégesis
o interpretaciones.
Una historia de los marxismos después
de Marx debería incluir hombres revolucionarios
de la talla de Lenin y Mao, de Tito y Castro.
Y debería incluír pensadores
tan disímiles como Trotsky, Rosa
Luxemburg, Gramsci, Bauer, Lukács,
Pannekoek, Reich, Lefebvre, Althusser. Parece
lógico que al tratar de concretar
los elementos básicos del marxismo,
les concedamos más valor, como exponentes
auténticos del marxismo, a aquellos
ideólogos que han construido el socialismo
y han hecho las grandes revoluciones, por
sobre las opiniones a veces contradictorias
de intelectuales e ideólogos de escritorio
o de cárcel. Estos ofrecen, sin embargo,
el gran aporte de romper un cierto monolitismo
dogmático del marxismo y mostrarnos
la validez de varias interpretaciones y
el atractivo de varios rostros del marxismo.
Este hecho de un cierto "pluralismo"
en el marxismo nos tiene que llevar a matizar
los juicios de valor que demos sobre él.
No es lo mismo un marxismo humanista y abierto
al papel, a veces dominante, que ejercen
elementos de la <superestructura>
(cultura, política, religión,
arte, filosofía) que un marxismo
mecanicista y cerrado al papel <siempre
determinante> de los factores económicos
de producción. No es lo mismo un
marxismo que propugna un juego libre democrático
de la sociedad y una estructura interna
democrática del partido, que un marxismo
que propugna a toda costa la dictadura férrea
de un partido único por sobre el
resto de la sociedad y aplica en la estructura
interna del partido una línea dogmática,
burocrática y autoritaria.
Tratándose aquí de una simple
introducción, no podremos sino delinear
algunos de los nombres principales de revolucionarios
y pensadores, sin la profundidad y el detalle
de precisión que merecerían
en un estudio más cuidadoso. Mientras
tanto, la bibliografía que anexamos,
puede remitir al lector interesado a estudios
de mayor extensión y profundidad.
LENIN
(1870-1924)
Vladimir Ilich Ulianov fue el estratega
de la Revolución y quien le imprimió
al marxismo su carácter agresivo,
militante y fuertemente ideológico.
La mayor parte de su vida estuvo dedicada
al desarrollo de una doctrina revolucionaria.
En El Estado y la Revolución resumió
las tesis marxistas:
* El Estado es el producto de la irreconciabilidad
de los antagonismos de clase y el agente
de la clase capitalista.
* La democracia liberal es el otro nombre
del capitalismo, que ejerce dominación
sobre los trabajadores.
* La Ley y el Estado son instrumentos de
dominación de la clase dominante
contra las clases trabajadoras.
* La revolución, por consiguiente,
y el triunfo de la clase proletaria, son
deseables e inevitables.
Las etapas revolucionarias que Lenin prevé
son las siguientes:
1)
La toma del poder por la fuerza a cargo
del proletariado, bajo su apropiado liderazgo.
2) El control del poder político
por los trabajadores bajo la forma de una
"dictadura del proletariado" en
contra de los restos de las clases capitalistas.
3) La socialización de los medios
de producción y la abolición
de la propiedad privada.
4) Finalmente, la lenta "desaparición
del Estado", instrumento de coerción
y opresión de clase, y la emergencia
de una sociedad sin clases y sin Estado.
Para Lenin el imperialismo es la última
etapa del capitalismo. Dice que el porvenir
del comunismo está en los países
explotados por los grandes monopolios o
imperios capitalistas. Como buen estratega,
vió que la relación partido-masa
es el eje de la estrategia marxista. La
masa es la última instancia de la
revolución. Pero la masa debe ser
permanentemente guiada por el partido, para
que la revolución sea seria, científica
y organizada. Y es el partido el que debe
tener la supremacía y el control
sobre todo el gobierno en el Estado socialista.
La lucha de clases debe utilizar todos los
medios legales e ilegales, de acuerdo con
el análisis de la situación
en cada momento. Hay que saber dar un paso
atrás, para luégo dar dos
pasos adelante.
El mayor aporte de Lenin está en
la importancia que les concedió a
la organización política,
a la voluntad política y al liderazgo
como requisitos para la revolución.
Con frecuencia a esto se le llama teoría
de la "sustitución". Para
Marx, la clase trabajadora, con conciencia
de clase, <sustituye> a toda la sociedad.
Para Lenin, el partido comunista, integrado
por esclarecidos profesionales de la revolución,
<sustituye> a la clase trabajadora;
piensa y habla a nombre de ella. Finalmente,
para Stalin, el jefe y líder único
<sustituye> a los demás en
la conducción del partido y del proletariado.
STALIN ( 1879-1953 )
Iosif Visarionovich Chugachvili fue el gran
constructor del socialismo marxista-leninista
en la U. R. S. S. Con Stalin los términos
Unión Soviética y Rusia se
identificaron con el comunismo. La supervivencia
del comunismo se ligó fuertemente
al bienestar de la Unión Soviética.
Con Stalin, lo que había sido una
ideología revolucionaria y un movimiento
revolucionario (así se venía
entendiendo el marxismo), se convirtió
en la ideología oficial del status
quo, en una ortodoxia de Estado y de partido.
El primer elemento del stalinismo es un
nacionalismo estrechamente asociado a las
tradiciones rusas.
Stalin se empeñó en forjar
un socialismo en un país (Rusia),
sin preocuparle mucho la suerte de las revoluciones
comunistas en el resto del mundo. La organización
y funciones del partido comunista bajo Stalin
representan el último desarrollo
de lo que Lenin había comenzado.
El partido es una élite compuesta
por miembros leales y eficientes, cuya misión
es llevar adelante la causa del socialismo
soviético y educar las masas en el
socialismo.
Después del fracaso de la Nueva Política
Económica (un capitalismo controlado
por el Estado) instaurada por Lenin, Stalin
comienza en 1929 la era de los planes quinquenales
y construye una impresionante industria
pesada y militar. Enrrumbó a la U.
R. S. S. por la ruta de la modernización
económica. Como bien afirma Isaac
Deutscher, Stalin encontró a la URSS
con el arado de palo y la dejó dotada
de armas atómicas.
Una de las más incisivas críticas
al sistema staliniano (que es aplicable
a casi todos los sistemas comunistas) es
la del comunista yugoeslavo Milovan Djilas
en su libro La nueva clase, escrito solamente
tres años después de la muerte
de Stalin. "Todo sucedió -escribe-
en la U R S S y otros países comunistas,
de modo diferente de como los líderes,
y líderes tan prominentes como Lenin,
Trotsky, Stalin y Bukharin, habían
anticipado". Ellos esperaban que el
Estado desaparecía, que la democracia
se reforzaría, que el nivel de vida
mejoraría, que el internacionalismo
suplantaría el nacionalismo. Y sucedió
exactamente todo lo contrario, afirma Djilas.
El sueño de una sociedad sin clases
sigue siendo un sueño. En efecto,
surgió en la mayoría de los
países con régimen comunista
una nueva clase, el partido comunista, con
sus apetitos burocráticos, que controla
todo el aparato del Estado.
En 1956, Nikita Kruschev, sucesor de Stalin,
presenta un resonante “informe secreto”
a los delegados del partido comunista soviético
en su 20º Congreso. Denuncia allí
lo que fue el “culto a la personalidad”
entronizada por Stalin y lo que fueron sus
crímenes y los millones de personas
eliminadas físicamente o enviadas
a campos de concentración bajo su
tiranía férrea. El novelista
Alexander Solyenitsin, premio Nobel, describe
en detalle, en su obra El archipiélago
de Gulag lo que fue ese régimen de
terror, de inseguridad y de desespero que
la voluntad caprichosa de Stalin, secundada
por los caprichos de otros, llegó
a implantar bajo el pretexto de “dictadura
del proletariado”.
MAO-SEDUNG (1893-1977)
Mao fue por más de 40 años
el máximo líder del partido
comunista chino y el jefe del gobierno comunista
en la China desde el final de la guerra
civil hasta su muerte (1949-1977). Mao mostró
que la revolución puede hacerse con
el campesinado y desarrolló con éxito
una nueva estrategia revolucionaria, a saber,
la guerra de guerrillas. Uno de sus grandes
méritos, como el de Tito en Yugoeslavia,
consistió en haber recorrido su propio
camino hacia el comunismo, mostrando así
que pueden intentarse modelos comunistas
diferentes del modelo soviético.
Mao intentó crear un marxismo menos
satisfecho de los logros ya adquiridos (menos
aburguesado) y más revolucionario.
Afirma los mismos principios básicos
del marxismo, de tipo filosófico,
económico, táctico y práctico.
Pero introduce nuevas ideas. Por primera
vez en la teoría y en la práctica
del movimiento comunista internacional,
afirma claramente que la clase y la lucha
de clases existen también dentro
de la sociedad socialista. Subsisten elementos
de reacción burguesa, y hay contradicciones
políticas en el seno mismo del partido,
que hacen necesario que se prosigan las
tareas revolucionarias.
Tal
el sentido de <Revolución Cultural>
que desató en la China comunista
de 1966 a 1969. Puso también un fuerte
acento sobre la educación del hombre
nuevo, revalorizando así la conciencia
, el espíritu, el arte, la cultura
(en suma, la llamada superestructura) en
su relación dialéctica con
la infraestructura productiva. Para Mao,
rehacer al hombre es tan importante como
rehacer la naturaleza, afirma. El adversario
no debe ser eliminado, sino debe ser reeducado.
TITO (1829-1979)
Josip Broz encarna otro tipo de revisionismo
marxista, otro modelo de comunismo nacional,
diferente del soviético. De la segunda
guerra mundial, el partido comunista yugoeslavo
emergió victorioso sobre los nazis,
con un fuerte raigambre popular, consciente
de su poder de liderazgo y sin enemigos
dentro de casa. Gracias a ello, una vez
consumada la ruptura con Stalin, en 1948,
Tito pudo intentar un nuevo modelo de comunismo.
Hacia 1958 dicho modelo yugoeslavo abandonó
el modelo stalinista de modernización
que consistía en un control total
del Estado y en una subordinación
de las actividades económicas a una
burocracia fuertemente centralizada. En
su lugar, el modelo yugoeslavo se fue moviendo
hacia una descentralización, con
base en unidades de producción cuasi-independientes,
controladas por sus bases. Se le ha concedido
gran importancia a la gestión y administración
de las empresas y otras ramas de la economía
por parte de los obreros que la componen
(consejos obreros). Se ha limitado el papel
del partido (Liga de los Comunistas de Yugoeslavia)
al campo casi exclusivo de la orientación
y lo ideológico. Se ha abierto el
sistema a un mayor debate público,
y a mayor participación política
de los ciudadanos. Es decir, se intentó
construir un modelo de socialismo marxista
de rostro más humano y compatible
con cierta democracia en lo interno, y con
una posición no-alineada en lo internacional.
EUROCOMUNISMO
El término eurocomunismo no es aplicable
sino al intento de unos pocos partidos comunistas
de Europa occidental , durante la llamada
Guerra Fria, que buscaron limar los principios
ortodoxos del Comunismo para ser más
competitivos frente a los partidos democráticos.
El término se usó para describir
e identificar nuevas tendencias, ideológicas
y políticas, que aparecieron desde
1975 (algunas veces antes) en algunos partidos
comunistas europeos que se movían
dentro de las democracias occidentales.
Tales los de Italia, Francia y, en una época
España.
El
mismo término sugiere que en el mundo
occidental europeo se venía incubando
un nuevo tipo de comunismo, muy diferente
en doctrina y en tácticas, del comunismo
soviético y del de sus satélites
de Europa Oriental. Sin embargo, este fenómeno
no es ni comprensivo de todos los casos,
ni preciso en sus lineamientos, ni organizado
en sus acciones, ni uniforme en sus líderes,
teorías o políticas. Fue más
bien una protesta inarticulada contra un
comunismo dogmático y burocrático,
y significó una búsqueda todavía
a tientas de un cierto comunismo nacional
y democrático.
¿En
qué están las diferencias
de estos dos tipos de marxismo? Veámoslo.
En 1921 todos los partidos comunistas del
mundo, que se habían separado de
los partidos socialistas y habían
formado la llamada Segunda Internacional,
aceptaron las famosas 21 condiciones sugeridas
por Lenin y formaron la Tercera Internacional.
Dichas 21 condiciones se referían
a puntos tan importantes como:
a)
La lucha de clases era inevitable y deseable,
con la acción de los comunistas en
apoyo de la clase trabajadora.
b)
La revolución era el camino para
obtener el poder.
c)
La dictadura del proletariado era instrumento
necesario para la liquidación de
las fuerzas contrarrevolucionarias y para
la consolidación de la revolución.
d)
Debería venir la colectivización
y la nacionalización de los medios
de producción.
e)
Deber de todos los comunistas del mundo
era defender la patria del socialismo -la
Unión Soviética- contra todas
las fuerzas “imperialistas”.
Fue consecuencia de lo anterior el que la
relación entre partidos comunistas
de los varios países y la Unión
Soviética se redujo, en la práctica,
a una relación de subordinación
a Moscú y de control por parte de
los soviéticos. Estos dictaban desde
lejos, y sin atender a las circunstancias
concretas de cada país (buscando
más bien lo que favoreciera los propios
intereses estratégicos de la URSS),
las políticas y las tácticas
de sus partidos satélites. De ahí
los irreparables errores que cometieron
los Partidos Comunistas en toda Latinoamérica.
El
eurocomunismo se supone representa un rompimiento
doctrinal y táctico de esta dependencia
respecto de la Unión Soviética.
Los eurocomunistas (también muchos
de los marxistas de países en franca
vía de desarrollo) reconsideraron
el principio de la lucha de clases, tal
como la definieron Marx y Lenin. Y las razones
son muchas.
La
distinción entre clase trabajadora
y "capitalista" no es tan marcada
en las nuevas sociedades industriales, como
lo fue antes. La gran mayoría de
los que trabajan como empleados son asalariados
y forman una nueva clase media en ascenso,
cada vez más extensa. La composición
y el ingreso de la clase trabajadora han
cambiado radicalmente, de modo que hoy permiten
relativamente buenos ingresos para trabajadores
técnicos y de "cuello blanco",
cuya mentalidad y modo de vida es también
cada día más de clase media.
El proceso democrático y la movilización
social cierran la brecha entre trabajadores
y capitalistas, y les permite hoy a los
comunistas, en combinación con otros
partidos y fuerzas buscar y quizá
llegar a obtener por vías democráticas,
el poder del Estado. Estos nuevos comunistas
buscan el cambio, el compromiso, una "unión
popular", un "frente amplio",
una "democracia avanzada", con
otros partidos de izquierda, no con miras
a establecer un socialismo de "dictadura
del proletariado" , sino para formar
un gobierno que prepare las condiciones
favorables al desarrollo de un socialismo
democrático.
GORBACHOV (1931- ).
El siglo XXI quedará signado por
la "revolución pacífica
y democrática" iniciada por
Mijail Gorbachov (a partir de 1985 ) en
la URSS , y adoptada con cambios profundos
y acelerados (durante 1989-1990) por los
países comunistas de Europa del Este.
La revolución de Gorbachov dentro
del mundo marxista movilizó valores
que ya parecían perdidos e irrecuperables
en los sistemas comunistas. Su intento inicial
fue modernizar el sistema paquidérmico
de la URSS, en concreto el de su obsoleta
planta productiva. Para ello, tuvo que airear
con libertad de información (glasnost)
el ambiente cerrado y corrupto que por años
había impuesto a la sociedad soviética
la maquinaria burocrática del Partido
único comunista. Pero la aireación
y modernización de todo el sistema
requería, a fondo, una verdadera
y auténtica democratización
(perestroika).
Necesitamos una amplia democratización
de todos los aspectos de la sociedad.[...
] El fin de esta reforma es asegurar...la
transición de un sistema de gestión
excesivamente centralizado, dependiente
de órdenas, a uno democrático,
basado en la combinación de centralismo
democrático y autogestión"[3]
.
En adelante, socialismo y democracia son
inseparables e indivisibles. Se acabó
el "centralismo democrático"
de corte leninista en la conducción
interna del Partido. Se acabó la
hegemonía y exclusividad del Partido
Comunista ("dictadura del proletariado")
en la conducción de los destinos
de un país socialista. Se acabó
la voluntad de internacionalizar el Comunismo
desde un país-guía (la URSS),
la cual había creado justificados
reflejos de armamentismo en el Occidente
contra la amenaza siempre latente del "zarpazo
soviético" y la imposición
-por las revoluciones armadas o la guerra-
de un "imperio comunista".
La perestroika implicó también
una revolución en el concepto mismo
de socialismo, tal como venía imperando
en los regímenes comunistas. Era
en ellos un dogma incuestionado el del igualitarismo,
según el principio: "De cada
uno según sus posibilidades y a cada
uno según sus necesidades"(Marx-Engels).
En adelante la formulación presentada
por Gorbachov[4]
y adoptada por el 27º Congreso del
PCUS de 1985 es: "De cada uno de acuerdo
con su habilidad y a cada uno de acuerdo
a su trabajo". El trabajo y no la afiliación
al Partido o la pertenencia a la Nomenklatura
que controla el aparato estatal, es el único
que debe determinar el verdadero lugar y
el estatus social y méritos del ciudadano
en la sociedad .
Toda esa reforma económica y política
que desencadenó Gorbachov tuvo un
final abrupto, al ser relevado por Yeltsin,
quien quiso llevar más rápido
hacia el capitalismo a la Unión Soviética,
disolvió ese gran conglomerado de
naciones y terminó dejando los restos
ingobernables de una Rusia, que no es ni
el capitalismo democrático occidental
(países de la Comunidad Europea)
ni el comunismo autoritario oriental (China).
Elementos de juicio y valoración
a. Hay que reconocer, con equidad, muchos
aciertos y aportes del marxismo. Algunos
de sus análisis han enriquecido el
pensamiento contemporáneo. Son válidos
sus aportes en cuanto a la crítica
del capitalismo y en cuanto al condicionamiento
económico de múltiples aspectos
de la vida política, social, cultural
y aun religiosa de los hombres. Pero también
la historia del siglo XX demostró
que eran falsas algunas de las "leyes"
que Marx señaló como científicas,
necesarias e inevitables. Así, por
ejemplo, la revolución no se produjo
en ninguno de los países capitalistas
en los cuales predijo que se daría,
sino precisamente en los países que
no reunían las condiciones previstas
por él. El análisis marxista
no se ha podido aplicar con éxito
ni siquiera para analizar fenómenos
muy importantes de los mismos países
socialistas (la tiranía staliniana,
la revuelta de los obreros de Budapest y
Polonia, la primavera revisionista de Praga,
la revisión cultural china, el movimiento
proletario de Solidaridad en Polonia y el
revolcón de los países comunistas
de Europa del Este).
b. El deseo de eficacia y transformación
hace popular al marxismo, sobre todo entre
los jóvenes. Y de hecho, donde se
implantó transformó la vida
y costumbres de los pueblos. Pero este criterio
último para determinar lo que es
verdadero y bueno, nos distancia a muchos
del marxismo. En aras de la eficacia económica
y política, en los regímenes
marxistas se sacrifica la libertad de pensamiento
y de prensa, se falsea la verdad según
el oportunismo del partido, se encarcela
a los escritores e intelectuales que se
atreven a criticar el sistema, se oprime
a los creyentes, se reprimen militarmente
los intentos de democratización o
las huelgas con que los obreros reclaman
un justo mejoramiento económico.
Es decir, para el marxismo, el fin práctico
justifica todos los medios, incluso la manipulación
de las personas, las cuales se convierten
en simples medios al servicio de la dictadura
del proletariado.
c. El marxismo sigue siendo más una
visión global de la existencia que
un simple análisis social, más
una filosofía de la historia que
una ciencia, más una concepción
metafísica del mundo que una teoría
económica o política. Por
ello, constituye algo imposible de aceptar
para quienes tienen otra visión global
de la existencia y otra concepción
de la historia y de la sociedad, cual es
la judeo-cristiana. Por su fondo filosófico,
todos los elementos del marxismo están
impregnados de materialismo y ateísmo,
lo cual hace tan difícil su aceptación
por parte de un creyente, ya sea judío,
cristiano o musulmán. Por ello, el
Magisterio ordinario de la Iglesia[5]
sostiene que el cristiano
no puede adherirse, sin contradicción,
a un sistema ideológico (cual es
el marxista),que se opone radicalmente a
su fe y a su concepción del hombre...No
puede adherirse a la ideología marxista,
ni a su materialismo ateo, ni a su dialéctica
de violencia ni a la manera como ella entiende
la libertad individual dentro de la colectividad,
negando al mismo tiempo toda trascendencia
al hombre y a su historia personal y colectiva.
d. Finalmente, para muchos marxistas, el
materialismo histórico se traduce
todavía en un economicismo. Son las
fuerzas materiales y las relaciones de producción
las que determinan la conciencia, es decir,
los fenómenos culturales, espirituales
y aun políticos. Estos marxistas
absolutizan lo económico, tanto al
interpretar la historia como al fijar los
criterios para que el hombre actúe.
Erigen en dogma básico lo económico.
Para ellos la causa última de todas
las alienaciones, la culpable de todas las
esclavitudes y desdichas del hombre y de
la sociedad, es de tipo económico.
Al conceder así "un valor primordial
a algunos aspectos de la realidad en detrimento
de otros" (Pablo VI), estos marxistas
tienden a reducir la historia, el hombre
y la sociedad a una dimensión parcial,
y no la más importante: la económica.
De esta forma, un marxismo así se
quedaría, en la práctica,
en el mismo nivel "economicista"
y "unidimensional" del capitalismo
burgués. Y aquí está
uno de los puntos fundamentales de discrepancia
con otros pensamientos sociales y aun también
"marxistas", que son progresistas
y humanistas.
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