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"¿Cómo
salir del Infierno al Paraíso?
Creo que éste sería el verdadero
modo de llegar al Paraíso: aprender
el camino del Infierno para eludirlo"
(N. MAQUIAVELO, Carta a
Francesco Vettori,17 marzo 1521, Lettere,
402)
Resumen 1. Son varias las percepciones
políticas de los arquetipos espaciales
(izquierda- derecha- izquierdismo) de
frecuente uso en nuestro siglo. 2. Una
historia de la Izquierda latinoamericana,
de sus varias formas sociales, políticas
e ideológicas, manifiesta que está
en crisis. Tiene ella que fijarse nuevas
metas y aprender nuevas tácticas.
Debe ser, a la vez, una izquierda viable
y diferente. 3. Para la propuesta y conducción
de la nueva izquierda son legítimos
y útiles los guiones tipo novela
Épica y tipo novela policial. Ofrecemos
otro, tipo novela históricoñtemática,
siguiendo el formato de proceso de recon
Üversión y purificación
de la Divina Comedia del Dante Alighieri.
4. La búsqueda de una ciudad ideal
ha sido recurrente en el grupo zoológico
humano y se ha expresado en diferentes
utopías sociales, visiones desiderativas
o proyectos de un mundo mejor. 5. El pensamiento
utópico de un filósofo marxista
como Ernst Bloch aporta elementos serios
para superar el "marxismo frio"
y proponer un "marxismo cálido"
que permita integrar a la razón
moderna la esperanza postmoderna de una
"utopía concreta". 6.
A ella puede dar su aporte y enriquecimiento
el Cristianismo renovado de amplios sectores
religiosos del continente, lo que puede
permitir la formulación de una
nueva ideología política
de izquierda, viable y diferente.
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La
acrobacia entre derecha e izquierda
Aunque los términos "derecha"
e "izquierda" tienen un significado
de origen netamente espacial, poco aplicable
a ideas, valores y comportamientos, no
se puede negar que han constituído
uno de los símbolos políticos
de más corriente uso en nuestro
siglo.
Si
nos asomamos por curiosidad al uso de
los términos, antes de la Revolución
francesa, nos encontramos en una Babel.
Por muchos siglos, en Europa la derecha
significó nobleza, en China mal
augurio. En la Biblia, la derecha es el
lugar de los elegidos y el infierno está
a la izquierda. Algunos comentarios rabínicos
indican que Adán no era sólo
andrógino: del lado derecho estaba
conformado como un hombre y del izquierdo
como una mujer. En la Edad Media cristiana,
el lado izquierdo femenino era considerado
nocturno y satánico; el derecho,
diurno y divino. Así, en las misas
negras en honor del diablo, se hacía
la cruz invertida con la mano izquierda.
Un grabado del Compendium Maleficorum
de Guccius muestra a Satán colocando
su pezuña bajo el párpado
izquierdo de un nuevo adepto para dejarlo
ciego a la luz divina. Entre los griegos,
los buenos presagios aparecían
sobre la derecha, en señal de fuerza
y Éxito. La palabra sinister, izquierda,
se convirtió en español
en siniestro. Los celtas pensaban que
la derecha era de buen augurio y la izquierda,
nefasta. Sin embargo los escritores se
contradijeron: Posidonius opinó
que los galos adoraban a sus dioses volviéndose
hacia la derecha, mientras Plinio sostenía
que giraban hacia la izquierda. En el
templo inca de Coricancha, en Cuzco, la
representación de la deidad suprema,
Huiracocha Pachamac, está flanqueada
a su derecha por el dios Sol y a su izquierda
por la diosa Luna.
Las culturas árabes consideraban
que la mano izquierda era la prohibida,
la encargada de las tareas sucias. Por
eso, sólo comían con la
derecha. En el Extremo Oriente, la izquierda
es el costado honorable, el lado favorable,
representa el Cielo y el Yang y se vincula
al hombre. La derecha es la Tierra, el
Ying y se vincula a la mujer. En China,
en general, se daba con la izquierda y
se recibía con la derecha.
Acercándonos más a nuestra
Época heróica, encontramos
que "izquierda" se reviste ya
de un cierto significado histórico,
que está ligado a la ubicación
de las curules en el Parlamento. Los más
conservadores y prudentes resolvieron
colocarse a la derecha, y los más
impacientes y revoltosos a la izquierda.
Los términos dejan de ser simples
modos adverbiales para transformarse en
símbolos de escogencias, de opciones
y opiniones. La izquierda comienza a ligarse
con el movimiento, la aceleración
de la historia, el cambio, el adelanto;
y la derecha con la estabilidad, la seguridad,
la tradición, la continuidad.
Con algo de cientificidad, hay quien recoge
para nuestro tiempo la percepción
política de este arquetipo espacial,
reservada a una minoría intelectual,
en forma tal que "a la derecha encontramos
lo religioso (lo sacro es esencialmente
estable); a la izquierda, lo secular y
lo cambiante. A la derecha, dominación;
a la izquierda, reto y oposición[1].
Muy parecida resulta la definición
que ofrece Lipset[2]
: "Denominaremos izquierda el cambio
social en la dirección de mayor
igualdad (política, económica
o social); derecha lo que apoya un orden
social tradicional (más o menos
jerárquico) y se opone al cambio
hacia mayor igualdad".
Si de izquierdismo se trata, la basculación
de la percepción política
del arquetipo espacial nos lleva de un
extremo al otro. Tiene una connotación
negativa, visto desde el Comunismo que
queda entonces a su derecha. Es un movimiento
peligroso; algo que habría que
confinar en algún rincón
oscuro de la historia general del Socialismo.
El término fue acuñado por
Lenin para ridiculizar cierto "revolucionarismo"
ya existente por entonces y que Engels
tildaba de "ingenuidad infantil".
En 1919 Lenin logra reagrupar los Partidos
Comunistas en la IIIa. Internacional y
quiere evitar a toda costa que las fuerzas
centrífugas rompan la unidad. En
el IIº Congreso de dicha IIIa. Internacional
arremete contra ciertas desviaciones,
como las que propugnaban la acción
espontánea de la clase obrera,
el poder a las masas, la participación
en el Parlamento. Y acuña contra
ellas la famosa frase: "El izquierdismo
es la enfermedad infantil del Comunismo
".
Pero después de 50 años
de marxismo-leninismo, "izquierdismo"
tiene, por el contrario, una connotación
positiva para la Nueva Izquierda europea
y otros movimientos e ideologías
contemporáneas. Para el pelirrojo
Cohn Bendit de las barricadas de París
en 1968, "el izquierdismo es el remedio
para la enfermedad senil del Comunismo".
Implica una revisión del totalitarismo
rígido y deshumanizante de los
países comunistas; un retorno al
verdadero socialismo; la renovación
de las estrategias y tácticas revolucionarias.
Con cierto humor francés, el expresidente
Francois Mitterrand recoge todo lo anterior
cuando acuñó la frase: "el
izquierdismo en pequeñas dosis
es la sal del socialismo; y en grandes
raciones, el veneno mortal".
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[1]
J. Laponce, "Spatial Archetypes and
Political Perceptions" en American
Political Science Review 69 (1975) 11-69.
[2] S.M. Lipset en Handbook of Social Psychology
(G. Lindsey editor), vol. 2 Reading, Massachusetts,
AddisonñWesley 1954, p. 1135.
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