Tres
millones de ideólogos políticos,
y la política práctica en
manos de los politiqueros, que han convertido
los derechos ciudadanos en favores del
poder. Tres millones de directores técnicos
de fútbol, y el fútbol uruguayo
viviendo de la nostalgia. Tres millones
de críticos de cine, y el cine
nacional no ha pasado de ser una esperanza.
El país que es vive en perpetua
contradicción con el país
que fue”. Mario Benedetti diría
hoy que del “país real”
se va a pasar a “el país
el otro”.
Tabaré
Tabaré
Ramón Vásquez Rosas es el
conductor de la coalición victoriosa
de izquierda. 64 años, prestigioso
y carismático médico oncólogo,
se había desempeñado como
Alcalde de Montevideo y había sido
candidato presidencial ya en 1994 y 1999.
Su mismo nombre (“Tabaré”)
tiene las resonancias del hijo mestizo
(su padre el cacique charrúa Caracé
y su madre la española Magdalena),
que encarna la bella tragedia poética,
obra del romántico peninsular José
Zorrilla de San Martín. Por amor
a Blanca, hermana de don Gonzalo de Orgaz,
jefe de la plaza fuerte ubicada sobre
un afluente del río Uruguay, Tabaré
acaba liberando de manos del cacique Yamandú
a la doncella, pero paga con su vida.
Tabaré simboliza, pues, una raza
altiva, doliente en su asedio por las
fuerzas extranjeras, pero raza altruista,
generosa y liberadora.
El
Frente Amplio
El
Frente Amplio (Encuentro progresista),
fundado en 1971 por Líber Seregni,
es una coalición heterogénea
(en algo parecido al “chiripero”
de Caldera en Venezuela) que -en un amplio
espectro político- agrupa a socialistas,
comunistas, radicales de izquierda, cristiano-demócratas
y antiguos miembros del Movimiento por
la Liberación Nacional-Tupamaros
(MLN-T), guerrilla de los años
70. Su bandera rojo-azul-blanco sugiere
que quisiera ubicarse como una fuerza
nacional entre el rojo (Partido Colorado)
y el blanco (Partido Blanco), con un azul
propio como el mar y el cielo que son
la riqueza de los pobres, con vocación
de centro-izquierda. Corresponde en Uruguay
al giro que se advierte se viene dando
también hacia la izquierda moderada
en otros países de las Américas.
Es que -en frase de Galeano- “las
izquierdas están saliendo del acuario”,
“comienzan en América Latina
a votar por los suyos (pobres que votan
por los pobres)”. Es una nueva izquierda
que se repone de sus antiguos errores
y prácticas antidemocráticas,
semitotalitarias; es una izquierda que
piensa puede corregir las injusticias
sociales del actual sistema económico
neoliberal, y que constituye una fuerza
política remozada que pelea el
favor electoral, de igual a igual, a los
antiguos partidos del sistema donde ellos
sobreviven.
Nueva
izquierda en ascenso
“LA IZQUIERDA DEL FUTURO”
se titula un estupendo libro del eminente
intelectual uruguayo, Enrique Rubio, del
Centro Uruguay Independiente, que apoyó
la candidatura presidencial de Tabaré
Vásquez y es ideólogo influyente
del Frente Amplio. “En la actualidad
nada es fácil para la Izquierda”,
afirma. Pero la Izquierda debe ser porfiada.
Para que sea viable en las nuevas coyunturas
nacionales debe: 1) reelaborar su memoria
(saldar algunas cuentas pendientes de
la Izquierda clásica); 2) gobernar
la globalización (es decir, insertarse
en ella pero de acuerdo con sus propios
objetivos), 3) dar cauce al empuje transnacional
y a la integración regional; 4)
reformar el Estado con miras a una democratización
de la economía; 5) estimular el
dinamismo en la sociedad; 6) buscar las
confluencias de las fuerzas progresistas
a escala internacional; y 7) muy importante,
promover más democracia. Debe conducir
un proyecto histórico al servicio
de una utopía democrática–socialista.
Regresa
la vaca lechera
En
forma muy original y gráfica, Galeano
recurrió hace 5 años a un
símil de sabor campesino, que ayuda
a entender la realidad de lo ocurrido.
“Quienes han estado ordeñando
por años la vaca del erario público,
los dos partidos del sistema (o el nuevo
“Partido Coloranco”), pusieron
para las elecciones de 1999 el grito en
el cielo e hicieron cundir el pánico
nacional. No podía soltarse a la
vaca, para poder seguir ordeñando
a cuatro manos al extenuado animal. Hubo
gente que lo oyó, lo creyó
y lo decidió. La vaca tendrá
que pasarse, todavía, otros cinco
años atada”. Pero vemos hoy,
con satisfacción, que la vaca regresa
remozada, libre de ataduras para pastar
a sus anchas en las dehesas, con buenas
crías y sin riesgos de contagio
de aftosa.
Vino
nuevo en odres nuevos
Equivale a decir algo en lo que yo he
sido machacón (remito a mi artículo
“Por una izquierda viable y diferente”.
La Izquierda debe ser DIFERENTE a lo que
ha sido y VIABLE, no tan dogmática
ni tan ideologizada. Debe revitalizarse,
reconvertirse, purificarse y dejar sus
desdenes por la democracia, por el reformismo,
por la religión, por el desarrollo
económico sostenido. “Queremos
vino nuevo en odres nuevos” (fue
la pancarta de los jóvenes en la
Alexander Platz de Berlín oriental,
en noviembre 1989). “Hay que construir
sobre los fundamentos del pasado, pero
la construcción debe ser nueva”
(Hobsbawn). “Caminar en dirección
contraria a la de la mayoría es,
en democracia, la mejor manera de no gobernar
nunca” (Jordi Sevilla).
¿Cuál es el máximo
de agua que el Frente Amplio de izquierda
podrá echar a su vino para que
éste no pierda su sabor ni se altere,
y siga siendo el preferido para el paladar
de los electores uruguayos? Uruguay es
un país de utopía. Y “la
utopía es la verdad del mañana
“, decía Víctor Hugo.
“Hasta la victoria siempre, compañeros
!" (Tabaré Vásquez
en diciembre 1999, hoy refrendado por
las urnas como Presidente).