Nueva izquierda al poder
Logo Enrique Neira

 

 

     

Uruguay, modesto en sus dimensiones (de territorio y población) es grande y respetable por muchos títulos. Ha sido cuna de grandes valores literarios como el ensayista José Enrique Rodó, el escritor de pequeñas historias Horacio Quiroga, la poetisa Juana de Ibarbourou, el novelista Mario Benedetti Premio Reina Sofía por el conjunto de su obra de más de 70 títulos. Hasta el reciente ‘default’ argentino que le afectó sus depósitos bancarios, Uruguay era la “Suiza latinoamericana”. Hoy es noticia mundial por la posesión del primer Presidente venido de la izquierda política, en sus 176 años de historia independiente.

Un país hacia adelante

Nadie mejor que el brillante intelectual uruguayo Eduardo Galeano (el de “Las venas rotas”) para expresar -con su estilo caústico y sincero- lo que muchos coterráneos piensan, en esta coyuntura actual, acerca del país que debe ser en comparación con el país que fue. En entrevista a “Folha de Sao Paulo” ha dicho que “ellos son tres millones de anarquistas conservadores: no nos gusta que nadie nos mande y nos cuesta cambiar. Cuando nos decidimos a cambiar, la cosa va en serio. Ahora soplan en el país buenos vientos de cambio. Ya va siendo hora de que dejemos de ser testigos de nuestras propias desgracias. Uruguay lleva mucho tiempo estacionado en su propia decadencia, desde las épocas en que supimos estar a la vanguardia de todo. Los protagonistas se habían vuelto espectadores.

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

Tres millones de ideólogos políticos, y la política práctica en manos de los politiqueros, que han convertido los derechos ciudadanos en favores del poder. Tres millones de directores técnicos de fútbol, y el fútbol uruguayo viviendo de la nostalgia. Tres millones de críticos de cine, y el cine nacional no ha pasado de ser una esperanza. El país que es vive en perpetua contradicción con el país que fue”. Mario Benedetti diría hoy que del “país real” se va a pasar a “el país el otro”.

Tabaré

Tabaré Ramón Vásquez Rosas es el conductor de la coalición victoriosa de izquierda. 64 años, prestigioso y carismático médico oncólogo, se había desempeñado como Alcalde de Montevideo y había sido candidato presidencial ya en 1994 y 1999. Su mismo nombre (“Tabaré”) tiene las resonancias del hijo mestizo (su padre el cacique charrúa Caracé y su madre la española Magdalena), que encarna la bella tragedia poética, obra del romántico peninsular José Zorrilla de San Martín. Por amor a Blanca, hermana de don Gonzalo de Orgaz, jefe de la plaza fuerte ubicada sobre un afluente del río Uruguay, Tabaré acaba liberando de manos del cacique Yamandú a la doncella, pero paga con su vida. Tabaré simboliza, pues, una raza altiva, doliente en su asedio por las fuerzas extranjeras, pero raza altruista, generosa y liberadora.

El Frente Amplio

El Frente Amplio (Encuentro progresista), fundado en 1971 por Líber Seregni, es una coalición heterogénea (en algo parecido al “chiripero” de Caldera en Venezuela) que -en un amplio espectro político- agrupa a socialistas, comunistas, radicales de izquierda, cristiano-demócratas y antiguos miembros del Movimiento por la Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), guerrilla de los años 70. Su bandera rojo-azul-blanco sugiere que quisiera ubicarse como una fuerza nacional entre el rojo (Partido Colorado) y el blanco (Partido Blanco), con un azul propio como el mar y el cielo que son la riqueza de los pobres, con vocación de centro-izquierda. Corresponde en Uruguay al giro que se advierte se viene dando también hacia la izquierda moderada en otros países de las Américas. Es que -en frase de Galeano- “las izquierdas están saliendo del acuario”, “comienzan en América Latina a votar por los suyos (pobres que votan por los pobres)”. Es una nueva izquierda que se repone de sus antiguos errores y prácticas antidemocráticas, semitotalitarias; es una izquierda que piensa puede corregir las injusticias sociales del actual sistema económico neoliberal, y que constituye una fuerza política remozada que pelea el favor electoral, de igual a igual, a los antiguos partidos del sistema donde ellos sobreviven.

Nueva izquierda en ascenso

“LA IZQUIERDA DEL FUTURO” se titula un estupendo libro del eminente intelectual uruguayo, Enrique Rubio, del Centro Uruguay Independiente, que apoyó la candidatura presidencial de Tabaré Vásquez y es ideólogo influyente del Frente Amplio. “En la actualidad nada es fácil para la Izquierda”, afirma. Pero la Izquierda debe ser porfiada. Para que sea viable en las nuevas coyunturas nacionales debe: 1) reelaborar su memoria (saldar algunas cuentas pendientes de la Izquierda clásica); 2) gobernar la globalización (es decir, insertarse en ella pero de acuerdo con sus propios objetivos), 3) dar cauce al empuje transnacional y a la integración regional; 4) reformar el Estado con miras a una democratización de la economía; 5) estimular el dinamismo en la sociedad; 6) buscar las confluencias de las fuerzas progresistas a escala internacional; y 7) muy importante, promover más democracia. Debe conducir un proyecto histórico al servicio de una utopía democrática–socialista.

Regresa la vaca lechera

En forma muy original y gráfica, Galeano recurrió hace 5 años a un símil de sabor campesino, que ayuda a entender la realidad de lo ocurrido. “Quienes han estado ordeñando por años la vaca del erario público, los dos partidos del sistema (o el nuevo “Partido Coloranco”), pusieron para las elecciones de 1999 el grito en el cielo e hicieron cundir el pánico nacional. No podía soltarse a la vaca, para poder seguir ordeñando a cuatro manos al extenuado animal. Hubo gente que lo oyó, lo creyó y lo decidió. La vaca tendrá que pasarse, todavía, otros cinco años atada”. Pero vemos hoy, con satisfacción, que la vaca regresa remozada, libre de ataduras para pastar a sus anchas en las dehesas, con buenas crías y sin riesgos de contagio de aftosa.

Vino nuevo en odres nuevos

Equivale a decir algo en lo que yo he sido machacón (remito a mi artículo “Por una izquierda viable y diferente”. La Izquierda debe ser DIFERENTE a lo que ha sido y VIABLE, no tan dogmática ni tan ideologizada. Debe revitalizarse, reconvertirse, purificarse y dejar sus desdenes por la democracia, por el reformismo, por la religión, por el desarrollo económico sostenido. “Queremos vino nuevo en odres nuevos” (fue la pancarta de los jóvenes en la Alexander Platz de Berlín oriental, en noviembre 1989). “Hay que construir sobre los fundamentos del pasado, pero la construcción debe ser nueva” (Hobsbawn). “Caminar en dirección contraria a la de la mayoría es, en democracia, la mejor manera de no gobernar nunca” (Jordi Sevilla).

¿Cuál es el máximo de agua que el Frente Amplio de izquierda podrá echar a su vino para que éste no pierda su sabor ni se altere, y siga siendo el preferido para el paladar de los electores uruguayos? Uruguay es un país de utopía. Y “la utopía es la verdad del mañana “, decía Víctor Hugo. “Hasta la victoria siempre, compañeros !" (Tabaré Vásquez en diciembre 1999, hoy refrendado por las urnas como Presidente).