| El
largamente esperado veredicto de los lores
ingleses, al fin se dió. Y fue tan
salomónico que permitió festejar
a las dos partes enfrentadas. Pareciera
que no hubo perdedores. No se tuvo en cuenta
el golpe militar, sino algunas graves violaciones
de derechos humanos y ésas a partir
de 1988. El veredicto no acordó inmunidad
al exdictador, como lo requería el
gobierno de Chile a través de sus
abogados, con un doble argumento (el político
y el jurídico). Pero al fijar la
fecha de setiembre 1988 (cuando entra en
vigor en Inglaterra la Convención
Internacional contra la Tortura, a través
del "Criminal Justice Act") como
requisito para intentar comprobarle a Pinochet
graves crímenes, queda a los impugnadores
muy difícil hacerlo contando sólo
con los dos últimos años de
su gobierno. Ni Cielo, pues, ni Infierno
para Pinochet. Ni absuelto ni condenado
por ahora. No quedó en blanco ni
en negro. Fue dejado en el Limbo (ese invento
de dudosa teología cristiana para
los indefinibles) o lo que es lo mismo,
quedó en el "sheol" judío
(donde vagan como sombras virtuales los
antepasados).
EFECTOS DEL VEREDICTO
•1. RESPECTO DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL
Es evidente que la comunidad internacional
está comenzando a reaccionar frente a los
crímenes horrendos de lesa humanidad. No
todo es malo en la globalización. Aunque
ella ha sido más acelerada en el plano de
las comunicaciones y en el de la economía
( con efectos perniciosos para los países
retrasados), el mundo va avanzando también
hacia una globalización de la justicia.
Se va hacia una legislación penal internacional,
que pasando por sobre las fronteras territoriales,
no deje impunes violaciones gravísimas de
los derechos humanos.
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| Ya
comentábamos en nuestra columna del 30 de
noviembre pasado lo positivo de "La Corte
Penal Internacional", que fue creada por
el Tratado de Roma, el 17 de julio y asegurará
la protección por un Derecho Internacional
de los derechos humanos. La conciencia de
este final de siglo rechaza la impunidad
de los dictadores y sus esbirros. Y en esto
hay que reconocer que los socialismos democráticos
europeos, actualmente en el gobierno (Inglaterra,
Alemania, Francia, Italia) están mostrando
una especial sensibilidad frente a temas
como derechos humanos, ecología, discriminación
étnica y racial, desigualdad.., sin que
ello implique que dejen a un lado su neo-pragmático
liberalismo económico.
•2. RESPECTO DE NUEVOS PROCESOS
DE TRANSICION DEMOCRATICA
El proceso de Pinochet en Londres ha puesto
de relieve también que muchas sociedades
en procesos recientes de transición que
va de regímenes de fuerza a democracia política
(como es el caso de Chile) prefieren que
el Estado perdone ciertos crímenes y sepulte
ciertos odios, en aras de salvaguardar valores
tan importantes para una sociedad pacíficamente
convivente como es la reconciliación y la
estabilidad democrática. Un ajuste de cuentas
demasiado riguroso, aplicando total justicia,
impediría cerrar profundas heridas y haría
difícil la convivencia presente con miras
a un futuro común. Por lo menos, así se
razona en grandes sectores de Chile, de
Argentina, de Brasil, de España, de Portugal,
de Suráfrica, de El Salvador, de Guatemala,
de Irlanda del Norte, y próximamente de
Colombia.
Para una exitosa reconciliación, como paso
final de un pleno retorno a la democracia,
ha debido llegarse a negociaciones o acuerdos
donde hay un mínimo de justicia y una sobreabundancia
de perdón y olvido. ¿ Significa ello que
la paz no podrá florecer sino sobre las
tumbas frias y calladas de tantas víctimas
inocentes, que en su momento levantaron
la voz y su protesta contra tenebrosos e
ilegítimos poderes ? Es un precio demasiado
alto para la paz, pero lamentablemente parece
que hay que pagarlo.
•3. RESPECTO DE CHILE
Todo el affaire de Pinochet en Londres ha
dejado al descubierto que la sociedad chilena
-una de las más civilizadas y maduras de
nuestro continente- sigue profundamente
dividida. Y esto a pesar de los esfuerzos
de los dos últimos gobiernos democráticos,
de inspiración cristiana y alianza de partidos.
Electoralmente se puede hablar de un Chile
tres tercios (3/3): 30% de derecha recalcitrante,
30% de una democracia cristiana ambivalente
y centrista, 30% de una izquierda múltiple.
Pero sentimentalmente (con su expresión
en pancartas, manifestaciones, movilizaciones)
Chile sigue siendo hoy 2x2 (2/2). Es un
país con dos lenguajes, que permanece hondamente
dividido y polarizado en torno al legado
de Pinochet. Como bien ha recogido el mexicano
Jorge Castañeda, comentando el libro de
Tomás Moulin ("Chile actual: Anatomía de
un Mito"), "los chilenos siguen profundamente
divididos sobre el golpe de 1973, sobre
la larga noche de terror que se abatió sobre
su país, sobre las reformas económicas y
sociales que lo acompañaron, y sobre el
lacerante dilema de cómo saldar cuentas
con el pasado". En mal momento, cuando Chile
estaba saliendo airoso al otro lado política
y económicamente, la imprudencia y arrogancia
del exdictador (vitalicio?) reabrió expedientes
y capítulos de la historia que parecían
ya cerrados.
¿Y AHORA QUE ?
Sin conocer todavía la decisión del Ministro
del Interior inglés, Jack Straw, en cuyas
manos volvió a quedar el destino de Pinochet,
desde este Observatorio de Política Internacional
en los Andes, avanzamos sin mayores pretensiones
una solución, que volvería a dejar contentos
a todos. Que decrete que Inglaterra juzgará
a Pinochet, con el debido proceso y según
sus propias leyes, por presuntos crímenes
horrendos cometidos entre 1988 y 1990 (cuando
dejó el cargo de Jefe de Estado) , sin dejar
que regrese a Chile como lo solicita el
gobierno de Frei y sin darlo en extradición
a España, como lo solicita el juez Garzón.
El regreso de Pinochet a Chile es una "papa
caliente" difícil de manejar para el Gobierno
chileno, pues deberá enfrentar asuntos penosos
pendientes y ahora reabiertos, que no los
puede seguir barriendo "por debajo de la
alfombra", como hasta ahora lo ha hecho.
Para el juez Garzón, con las limitaciones
impuestas por los lores, es casi imposible
configurar una acusación exitosa y convincente
internacionalmente. Y para la misma derecha
chilena -como lo han sugerido con franqueza
Ricardo Lagos (candidato presidencial en
Chile) y Heraldo Muñoz (coordinador de la
Fundación Chile XXI)- la "obra" de Pinochet
es más importante que el "hombre". "La derecha
prefiere a Pinochet en el extranjero a tener
que negociar con los sectores democráticos
el desmantelamiento de los enclaves autoritarios".
Es decir, para todos es conveniente que
el paciente inglés de 84 años muera en Londres.
El mismo Pinochet declaró no hace mucho
en una entrevista: "Ya me he resignado a
morir en Gran Bretaña". |