Los nuevos tiranos ante la Justicia Internacional
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Logo Enrique Neira

 

 

     

El mundo civilizado de comienzos de este milenio ya no está dispuesto a pasar, con los ojos cerrados, las páginas del libro de la historia y dejar impunes crímenes de lesa humanidad perpetrados por líderes ávidos de poder y con una mente rayana en lo patológico. Stalin en la URSS, Hitler en Europa, Pol Pot en Cambodia, Idí Amín en Uganda, Pinochet en Chile, los “gorilas” en Argentina y el último de los “inmortales” en Cuba, son fenómenos que no se pueden dejar repetir. Si antes los “supremos” morían en un confortable exilio o en la cama - seniles y putrefactos como Zacarías Alvarado, el prototipo de todos ellos, en el célebre “Otoño del patriarca” de García Márquez-, ahora deben enfrentar un Tribunal Internacional e irse secando en una cárcel vitrina en Holanda o Inglaterra hasta quedar como la “momia” de unMuseo de Antropologia.

En oportunidades anteriores, tratamos la escalofriante trayectoria del hombre fuerte de la antigua Yugoslavia. Los hechos subsiguientes nos dieron la razón. Hoy Sloban Milosevic comparece (el primer ex–jefe de un Estado en hacerlo) ante el Tribunal Internacional de La Haya. Es una seria advertencia para que eventuales sátrapas o tiranos, en su delirio de grandeza, no se crean con impunidad asegurada respecto de crímenes contra su pueblo o contra pueblos vecinos.

 

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28 DE JUNIO MEMORABLE

En general, nuestros países de desarrollo limitado producen más problemas de los que logran solucionar. Pero hay regiones –como los Balkanes– que –en afortunada frase de Winston Churchill– constituyen “un espacio que produce más historia de la que pueden consumir”. Y hay una fecha en dicho espacio planetario que es repetitiva y portadora de mal augurio.

• 28 junio 1389: el ejército otomano aniquiló a las tropas del zar Lazar en Kosovo Polje. Fue la desaparición del reino serbio y el inicio de siglos de dominación turca.

• 28 junio 1914: el joven serbio–bosnio Gavrilo Princip asesina al archiduque austro–húngaro Francisco Fernando, episodio que enciende la chispa de la Primera Guerra mundial y subsiguiente auge del comunismo y fascismo.

• 28 junio 1989: aniversario 600 de la batalla de Kosovo Polje, ocasión en la que Milosevic, convertido en mesías salvador, ante un millón de serbios jura llevarlos a una victoria en la guerra contra todos los gusanos albaneses (shiptar) y a crear una gran Serbia sólo para los serbios.

• 28 junio 2001: Milosevic cruza el umbral de una celda en Schevenigen, Holanda, para ser juzgado.

CRIMENES DE GUERRA

En 1979 moría Tito, quien había sabido mantener en jaque a los nazis invasores en una larga guerra de guerrillas. Y al ser derrotado el Eje por los Aliados, Tito no permitió que entraran fuerzas rusas de ocupación e impusieran su régimen como en otros países “liberados”. Inició con su Liga Comunista un modelo socialista propio (autogestionario) e hizo viable en Yugoslavia, por 40 años, una Confederación de varias Republicas difíciles de gobernar juntas.

En 1989, con la caída del muro de Berlín y el desmoronamiento de los regímenes comunistas, la unidad yugoslava se quebró. Quedaron como herencia 6 Repúblicas (Serbia, Croacia, Bosnia–Herzegovina, Montenegro, Macedonia y Eslovenia) y dos Regiones autónomas (Kosovo y Voivodina), todas con sus diferentes identidades nacionales. Fue entonces cuando el genio maquiavélico de Milosevic hizo a un lado su pasado comunista y emergió como el gran líder nacionalista de Serbia. Como Presidente de Serbia lanza su cruzada de limpieza étnica. Cancela las autonomías de Kosovo y Voivodina, establecidas en 1974 por Tito. Organiza una revuelta en Montenegro para instalar sus hombres al frente de dicha República. Cuando en junio de 1991, las dos repúblicas del norte, Eslovenia y Croacia, proclaman su independencia, Milosevic suelta los modernos jinetes de la guerra que anegarían en sangre los Balkanes. La acción militar para frenar la independencia de Croacia (de mayoría ortodoxa griega) fue cruenta. Pero las operaciones en 1995 contra Bosnia– Herzegovina (de mayoría musulmana) fue una total carnicería, como no se había visto desde las matanzas nazis en Europa oriental.

En 1997, Milosevic ante la imposibilidad de repetir período como presidente de Serbia, se hace elegir presidente yugoslavo. Intensifica sus hostigamiento contra los albaneses– kosovares y bombardea sus poblaciones. Europa y Estados Unidos a través de la OTAN intervienen fuertemente, en la semana santa de 1999, para detener el brazo armado del exterminador serbio. Debido a los efectos negativos del conflicto de Kosovo, Milosevic pierde las elecciones generales en setiembre 2000. Y aunque intenta forzar una segunda vuelta, apoyado por su Partido Socialista Serbio (SPS), tiene que dimitir y refugiarse en su lujosa y bien parapetada mansión de Belgrado.

EL AJUSTE DE CUENTAS

Aunque para sus mismos conacionales y para las potencias occidentales, eran ya proverbiales el cinismo y la falta de escrúpulos de Milosevic y de su inseparable mentora Mirjana Markovic, llegó al fin la hora de responder de sus actos ante un Jurado Internacional previsto por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Fueron demasiados los errores y crímenes cometidos por Milosevic. Desencadenó y perdió cinco guerras (incluida la que todavía está resolviéndose en Macedonia). Dejó en las antiguas provincias de Yugoslavia ruinas por todas partes, 250.000 muertos, 3 millones de desplazados y refugiados lejos de sus hogares, miseria extendida, corrupción galopante, indignación por todos sus fraudes.

Su apostura altiva y gesto arrogante (en la primera audiencia frente al Tribunal Internacional de La Haya); sus respuestas despectivas pero en perfecto inglés al presidente del tribunal, el británico Richard May (“ese es su problema”), pueden quizás consolar a través de la TV a muchos de sus seguidores en Serbia. Pero no podrán evitar que el nuevo flautista de Hamelin, que como un encantador de serpientes llevó a tantos hasta el precipicio económico, político y militar, sea debidamente juzgado y sentenciado.

Moraleja

Dios nos libre, en nuestras latitudes tropicales, de encantadores y flautistas Hamelin, que después de años resultan haber sido líderes ávidos de poder y con mente rayana en lo patológico.. El caso Milosevic es aleccionador.

16/07/2001