Cuba antes de que anochezca
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Logo Enrique Neira

 

 

     
"Cuando el río suena, piedras lleva". Algo se viene moviendo como torrentera en el escenario de la Perla del Caribe. Se ha previsto hasta el último detalle la eventual sucesión de Fidel Castro por su hermano Raúl; se tiene asegurada la línea de mando del omnipotente Partido Comunista Cubano que controla el aparato estatal; no deben presentarse contratiempos en el funcionamiento normal de la Asamblea del Pueblo y de la Burocracia. Y las masivas manifestaciones en apoyo de la reciente reforma constitucional que consagró para el futuro el régimen socialista como "irrevocable", asegura que el gran legado de la Revolución Castrista perdure por años y quizás por todo el milenio, en ausencia del gran conductor. No importa que a los "gusanos" del exilio dorado de Miami les de rabieta y pataleen. Están tomadas todas las precauciones para que no se repitan los éxodos de cubanos insatisfechos con el 'paraíso comunista', como ocurrió cuando se permitieron las válvulas de escape de Camarioca (1965), de Mariel (1980) y las fugas marítimas de agosto 1994.

"SE MURIÓ FIDEL!"

Es la noticia escalofriante que se espera pueda trasmitir con veracidad -cualquier día de estos- Radio Martí o alguna de las emisoras del exilio cubano. Pero el sueño se refiere no tanto a Cuba después de Castro, sino a lo que Cuba pudiera haber sido sin él. Como ha expresado Miguel Ángel Centeno -profesor de Sociología en Princeton University- "los exiliados cubanos en Miami ven en una anticipada muerte de Fidel el chance para redimir cuatro décadas de su vida".

 

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Porque Castro ha sido su gran pesadilla. Pareciera que a los cubanos disidentes del régimen les interesa no tanto cómo modelar el inminente futuro, cuanto definir y condenar su pasado. Y es que el escenario de su reciente pasado ¿Hay verdad en este sueño desiderativo nocturno de tantos miles de cubanos que quisieran exorcizar el fantasma de Fidel, que no los deja dormir tranquilos ? Para poder responder sensatamente tendríamos que preguntarnos: ¿QUE HUBIERA OCURRIDO SIN LA REVOLUCIÓN CUBANA?. Es típico de los exiliados cubanos imaginar que su historia no se parece a ninguna otra; que una Cuba no revolucionaria reclamaría todavía la atención del mundo. Pero no es así. Sin Castro, Cuba se parecería hoy mucho a cualquier otro de nuestros países de Latinoamérica. No hubiera sido ni el Apocalipsis infernal de que tantos hablan ni la Isla de la Utopía milenarísta que no acaba de hacerse realidad. Cuba no sería ni el espejismo engañoso de Florida ni la miseria agravada de Haití. Se parecería mucho a la actual Panamá o a República Dominicana. Habría pasado por las turbulencias sociales de los años 60, por el reclamo de los, derechos de la mujer de los años 70, por la década perdida de los 80, por el auge de la cocaína en los 90 (remplazando a1 ron, y al habano Cohiba como producto nacional de exportación, con alivio del triste destino de Colombia). Y estaría hoy debatiéndose entre el capitalismo salvaje de la globalización y las repúblicas aéreas de democracia « sin pueblo. "Martí no debía morir" cantaban hace años en Cuba. Pero murió.

Lo mismo ahora. Ni Juan Pablo ni Fidel deberían morir. Pero la condición humana no perdona a ningún gran hombre. La historia los juzgará por su obras y no por las fantasías nocturnas de otros sobre ellos.

"ANTES QUE ANOCHEZCA"

He vuelto a ver la película que con este título rodó el director Julián Schnabel sobre la autobiografía que dejó el escritor cubano Reynaldo Arenas. El filme es defectuoso en su guión y en el manejo de cámara. Pero es notable la interpretación que el actor español Javier Bardem hace del intelectual y homosexual cubano/ la cual le mereció su nominación para el premio Osear como mejor actor principal. La historia de Reynaldo Arenas es trágica y lastimosa". Adhiere a la revolución; pero ya en los años 60 y 70, es duramente perseguido por el gobierno de Castro por ser intelectual crítico del régimen, con el agravante de ser homosexual. En 1973 es recluido en prisión, de la que escapa. Pero debe permanecer 4 meses escondido en el Parque Lenin de La Habana, en donde comenzó a escribir furtivamente sus ' memorias, aprovechando la luz del día "antes que anochezca". Fue capturado de nuevo y enviado a la prisión de El Morro, donde por dos años convive con asesinos, delincuentes y violadores. Allí sigue escribiendo con rabia. Sale libre trás firmar una 'confesión' en la que promete rehabilitarse sexualmente, escribir sólo para el régimen y no relacionarse con extranjeros. Sigue en sus andanzas hasta que en 1980 sale por el puerto de Mariel (cambiando su apellido Arenas por Arinas), como uno de tantos "indeseables" que no le hacen bien alguno a la Isla. El filme calla extrañamente sus 10 últimos años en Estados Unidos, que tampoco fueron felices para Arenas. Sufre de sida y se suicida en Nueva York ("la ciudad "desalmada"), en 1990.

Reynaldo Arenas, un hombre jactanciosamente promiscuo, era en realidad un hombre problemático para cualquier sociedad e incómodo para cualquier régimen. "Alguien complejo, con una irreverencia innata, tenía las contradicciones de ser un guajiro pobre y un gay militante", dijo de él Raúl Rivero, un poeta también disidente. El régimen castrista lo aplastó como a tantos otros "gusanos". Pero su grito sigue resonando con nuevos ecos:

"La diferencia entre el sistema comunista y el capitalista es que,
aunque los dos nos dan una patada en el culo, en el comunista
te la dan y tienes que aplaudir; y en el capitalista te la dan
y uno puede gritar; yo vine aquí a gritar".

Los hombres mueren. Pero los regímenes también mueren.