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En 1911, a la caída de la dinastía
Qing, el Dalai Lama (considerado la emanación
de la divinidad), cabeza del gobierno, proclama
la independencia de su país.
• En 1949, Mao Sedung proclama la
República Popular China y engloba
en su territorio al Tibet, que desde 1965
se lo denomina 'Región Autónoma'
y forma parte de su División administrativa.
Todavía hoy se rememora que el primer
gran rey tibetano, Songtsen Gampo, se desposó
con una princesa china, fervorosa budista,
quien hizo construir el gran templo de Lhassa
la capital y llevó de China la estatua
de Buda que allí se venera.
Una
civilización en riesgo
El
influjo de China estos años en economía,
modernización y cultura del Tibet
es innegable. Pero se teme que en otros
60 años la civilización tibetana
con su fervorosa religiosidad budista haya
desaparecido.
• En la actual "Región
Autónoma", la lengua tibetana
no se utiliza en la administración
ni en la educación a partir de la
secundaria. Muchos monasterios han sido
reconstruidos y mantienen sus actividades
religiosas. Pero desde 1995 las condiciones
se han endurecido.
• El actual XIV Dalai Lama vive en
el exilio (sin representación diplomática
de país alguno) y su foto está
prohibida en público y privado. Los
funcionarios públicos no tienen derecho
a sus prácticas. Hay cursos de educación
patriótica en los monasterios y se
exigen ciertas condiciones para el ingreso
de los candidatos a ellos.
Conclusión
A China le importa mucho el Tibet. Por
su gran extensión geográfica
y sus riquezas mineras; por ser el origen
de los grandes ríos de Asia y su
posición estratégica; por
mantener vigorosamente viva una llama religiosa
que no es compatible con la ortodoxia del
Comunismo.
07 abril 2008 |