Japón, Partido Liberal pierde su hegemonía
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A Japón debe uno acercarse con gran respeto y admiración, levantando los brazos, haciendo la venia y exclamando "banzai" (larga vida en japonés).

Dentro de su modelo político parlamentarista (no presidencialista), las pasadas elecciones del 30 de agosto para elegir los miembros de la Cámara Baja de la Dieta o Parlamento japonés, produjeron un verdadero remezón. Por casi 55 años ininterrumpidamente, tras la Guerra, el Partido Liberal había dominado la escena política y puesto los Primeros ministros o Jefes de todo gobierno. Esta vez, el PDJ (Partido Demócrata Japonés) con su candidato YUKIO HATOYAMA, como partido opositor, se llevó una suficiente mayoría absoluta del 70% de los 110 millones de electores que acudieron a las urnas. Lo cual le asegura el control de la Cámara Baja con 308 escaños de los 480 que conforman la poderosa Dieta o Parlamento. Esto sin contar una posible alianza con la tercera fuerza, que es el Nuevo Komeito, que queda con 21 escaños frente a los 31 que antes tenía.

 

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Descendiente de una dinastía
Hatoyama, 62 años de edad, es considerado el diputado más rico del país, proviene de una arraigada dinastía de políticos. Su abuelo fue primer ministro, su padre ministro del Exterior, su hermano menor ministro del Interior. Desciende también del millonario fundador de la fabricante de cauchos Bridgestone. Su carrera política la inició ya mayor cuando entró al PDL de 39 años.
En una multitudinaria conferencia de prensa en su mansión de Tokio, Hatoyama afirmó que "la situación del país no le permite saborear la victoria..[..] escucharé la voz del pueblo". Y atribuye su apabullante victoria a la rabia y desencanto de ese pueblo que ha debido tascar el freno de la poderosa burocracia estatal que pesa mucho en los destinos de Japón y se ha convertido en un devorador y estancado ogro filantrópico. Y frente a ello pregona el cambio, que ha sonado bien en los oídos de los ciudadanos.

Una pesada deuda y déficit fiscal
Después de que la economía del Japón se hundiera en el primer trimestre del 2009 hasta un 11.7% anual, las medidas de estímulo impuestas por el anterior gobierno permitieron al Japón salir de la recesión en el segundo trimestre, pero con una deuda que para finales del 09 habrá duplicado el PIB (producto interno bruto), superando los siete billones de euros. El déficit fiscal llegará este año a $ 548 billones de dólares, un enorme 10% del PIB, insostenible para la economía de cualquier país desarrollado.

Favorecer más el consumo interno que las exportaciones
El cambio de estructura que parece promete el nuevo gobierno de Hatoyama consiste en virar de un modelo económico jalado por las exportaciones (como lo ha venido siendo desde el 2002) hacia un modelo de consumo masivo, que tiene sus riesgos de aumentar más el rojo del déficit fiscal. Hatoyama ha prometido una serie de programas que no solamente pondrán más dinero en el bolsillo de los consumidores sino también aliviarán las cargas financieras de levantar las familias. Los programas incluirán un subsidio de $ 3.000 dólares por hijo, atención médica gratuita para los niños, educación gratuita para todo el bachillerato en las instituciones públicas y un cierto número de rebajas de impuestos.

Hatoyama no se arredra ante el escepticismo de que las medidas funcionen y cree poder maniobrar con suficientes estímulos para que el déficit fiscal no devore las nuevas tasas de crecimiento. Tiene un año de gracia para su riesgoso experimento, hasta julio del 2010, elecciones para el Senado, cuando tiene que haber demostrado que en el Imperio del Sol Naciente ha comenzado un nuevo amanecer. ¡Banzai!

24 noviembre 2009