Las
elecciones parlamentarias en Irán
del pasado 18 de febrero, en las que los
reformistas o aperturistas ( partidarios
del Presidente Mohamed Jatami), lograron
más de los dos tercios de los 290
escaños del Parlamento, y en la
capital Teherán 26 de los 30 diputados,
son señal clara de que algo importante
políticamente hablando se está
produciendo dentro de la corriente shiita
del Islam. Fenómeno que tendrá
repercusiones en todo el mundo musulmán.
Paralelamente
llama la atención el que en la
ciudad de Qom, a 120 kms. al sur de Teherán
(una de las ciudades iraníes con
más concentración de turbantes
y sotanas), se haya montado y esté
funcionando con tecnología de punta
– a través de computadoras,
CD–ROMs e Internet–, un estupendo
Centro de Información Internacional,
anexo a la Asamblea Mundial de Aalul Bayt,
atendido día y noche por 40 clérigos,
bajo la dirección técnica
del hoyatoleslam Amirabad, todo en árabe
pero disponible para cualquiera de nosotros
en inglés. Su intención
es “hacer conocer el Islam afuera”.
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Islam: shiitas y sunitas
Es
pertinente, para los no expertos, una apretada
nota histórica que permita entender
mejor la diferencia que existe entre las
dos marcadas corrientes islámicas,
la shiita y la sunita.
Con la acción inspirada de Mahoma,
en julio del año 622 de nuestra era,
se inaugura en Medina la llamada HÉGIRA
(ruptura de los tiempos viejos). Es, a la
vez, una gran religión y un poderoso
factor socio–político, que
aglutina hoy a más de 900 millones
de terrícolas. Todos profesan el
monoteísmo más puro (“No
hay más Dios que Alá, y Mahoma
es su profeta”) y cumplen con una
serie de prácticas sencillas. La
plegaria (5 veces al día), el ayuno
(en el mes del Ramadán), la peregrinación
a La Meca (una vez en la vida) y la limosna
(“Zakat”) por la que el creyente
contribuye con un 2.5% de sus ingresos netos
a las necesidades de la comunidad islámica.
El CORAN contiene, por escrito, la doctrina
religiosa del Profeta y da inspiración
a un código estricto de vida social
y política (la “charia”)
de permanente aplicación.
Al
morir Mahoma, el año 632 después
de Cristo, sin dejar herederos varones,
se planteó entre sus seguidores el
problema de la sucesión legítima.
Alí, yerno de Mahoma (casado con
Fátima, hija del profeta) y buen
conocedor de la doctrina del Maestro, intentó
el liderazgo sobre el Islam. Sólo
lo obtuvo 24 años después,
y fue asesinado en el 661. Los partidarios
de Alí se llamaban en árabe
“shi’at Ali”.
De allí la denominación de
SHIITAS hasta nuestros días. El hijo
de Alí, Hussein, fue torturado y
asesinado en Irak. Ellos iniciaron la cadena
de los “DOCE IMANES”, el último
de los cuales se supone Oculto hasta el
final de los tiempos. Dios ha confiado a
los Imanes su verdad iluminadora y la conducción
de su pueblo. Ellos tienen de Alá
directamente una indiscutible autoridad
religiosa y también política.
Las pretensiones de los Ayatolas (al estilo
del Imán Jomenini de los años
80 del siglo pasado) se reclaman de esta
tradición shiita.
La
otra corriente dentro del Islam es la de
los SUNITAS. Ella se reclama de aquellos
seguidores de Mahoma, quienes a su muerte,
eligieron de común acuerdo, como
sucesor del profeta a Abu Berk, suegro de
Mahoma. Fue el primer Califa. Esta corriente
es menos dogmática y reconoce, con
realismo, la autoridad política establecida,
cualquiera que sea su forma, sin sobrestimar
tanto el liderazgo de los Imanes. En cifras
actuales, los shiitas son alrededor de 90
millones (10% de la población musulmana).
Ellos son mayoría aplastante en Irán
(90% de la población desde el año
1500), en Yemen del Norte (57%) y ligeramente
en Irak (52%). Los sunitas son mayoría
en países como Arabia Saudita (95%),
Libia (90%), Jordania (91%), Egipto (82%),
Siria (75%) y Emiratos Arabes (70%).
La revolución islámica de
Irán
Derrocado
el Sha de Irán ( Reza Pahlavi), quien
abandona el pais en enero 1979, el 12 de
febrero se proclama la nueva República
Islámica. El Imán Jomeini,
con gran autoridad religiosa y extraordinaria
habilidad política, logra adueñarse
del proceso revolucionario. Da reversa a
la occidentalización de Irán.
Se aprueba una nueva Constitución
en la que se establece una forma parlamentaria
de gobierno con un presidente electo y un
parlamento unicameral. Se asume la “Charia”
(ley coránica) como la base del sistema
legal y se constituye un Consejo de guardianes
dominado por líderes religiosos:
los “ulamas” (sabios religiosos)
y los “mullahs” (maestros e
intérpretes del Corán). La
Constitución reviste con suprema
autoridad al “Velayat Faquih”
(textualmente Sumo Jurista del Islam), cuya
designación recae de por vida en
Jomeini, quien hasta su muerte, en julio
de 1989, fue el Gran Faquih de la República
Islàmica y el Vicario del Imán
Oculto. Lo sucede el Ayatola Jamenei. En
1990 se adopta una reforma constitucional
que suprime el cargo de Primer Ministro
y se establece un sistema presidencialista,
pero a la sombra del poderoso Faquih y su
corte de mullahs o clérigos shiitas.
En mayo 1997 hace su aparición en
la escena iraní Mohamed JATAMI, quien
es elegido Presidente constitucional y ha
venido imprimiendo una nueva dirección
en la conducción de la República
Islámica de Irán, con repercusiones
en el resto del mundo musulmán.
13 marzo 2000 |