Un país, dos sistemas
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Una región administrativa especial

En 1984, China y Gran Bretaña firmaron una declaración conjunta -que ha comenzado a cumplirse fielmente por parte de Inglaterra- por la cual China retomaría la soberanía sobre toda la colonia el pasado 1º de julio, con la promesa de garantizar a Hong Kong un alto grado de autonomía, permitiendo el capitalismo y el habitual estilo de vida de sus habitantes por 50 años. En previsión de ello, en 1990 China promulgó una Ley Básica (Constitución) para la Región Administrativa Especial de Hong Kong (HKSAR) a partir de su entrega. Ella prevé que la tercera parte de los miembros del Parlamento serán directamente elegidos y que el Jefe del Ejecutivo (nombrado por el gobierno chino) tendrá más poderes que los que tenía el Gobernador inglés. Debemos anotar dos curiosidades. Primera, que ésta es la primera vez que Inglaterra cede pacíficamente una antigua colonia a un régimen 100% comunista.

Y segunda, que la larga tradición parlamentarista de Inglaterra y de sus colonias, fue en esta ocasión dejada de lado, quizás por deferencia al régimen comunista. Ambas denotan una alta diplomacia internacional inglesa. Pero la práctica política comienza a ser divergente, por lado y lado. Los ingleses organizaron en 1995 la elección de un Consejo Legislativo de 60 miembros. y se permitió que 20 de ellos fueran elegidos por voto directo y de los veinte, 18 resultaron demócratas. Pero los chinos, airados porque ese organismo no estaba en los acuerdos, designaron a 400 notables de Hong Kong, quienes escogieron al nuevo Gobernador y a un Consejo Legislativo Provisional, todos los cuales se posesionaron el pasado 1º de julio.

 

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El gobernador Tung

Como nuevo Gobernador, Tung Chee-hwa (a quien los occidentales conocen como C.H.), tiene todas las credenciales para asegurar tanto a los inversionistas de los grandes capitales como a Beijing la capital china de que la transición será suave y de que Hong Kong seguirá prosperando indefinidamente. De 60 años, hijo de un magnate naviero, educado en Inglaterra, estudió administración de empresas en la ciudad de Nueva York. Cuando su padre, fundador de la gigantesca empresa Orient Overseas, murió de repente en 1984, debiendo a 200 bancos una deuda de US $ 2.68 billones, en 17 meses logró la infusión de nuevo capital. Pero ello lo obtuvo, no con la ayuda del gobierno de Taipei (la primera puerta que tocó) sino del Banco estatal de China, a través de un amigo de Beijing. Se puede pensar que en tal condición a C.H. le quedará más fácil construir puentes de entendimiento con Beijing. Y tiene el talante para ello. Modelo de patriarca conservador chino, su estilo de vida es bastante occidental.

Time afirma que Tung mezcla "el know-how americano con los valores sociales chinos", y cita frases suyas en las que evidencia que "los derechos privados deben ser balanceados con la necesidad de orden público", algo que suena bien a los oídos de Beijing. "Algunas de nuestras ideas tradicionales son muy preciosas -ha dicho-. La manera como nosotros respetamos a los mayores, la manera como nosotros valoramos el orden de una sociedad, la manera como nosotros damos más énfasis a las obligaciones que a los derechos". Por todo ello, tras la posesión de Tung como Gobernador, muchos se preguntan cavilosamente si "Tung es el representante de Beijing en Hong Kong o es el representante de Hong Kong en Beijing". ¿Hasta qué punto, C.H. es libre para tomar decisiones sin interferencia de Beijing ?. ¿Hacia dónde se inclinan sus verdaderas lealtades ?.

 

Un país, dos sistemas

La frase acuñada por el patriarca Den-Xiao-Ping, que trazó el derrotero para la nueva China, apuntaba tanto a Hong Kong como en un futuro también a Taiwan. La frase tiene la cualidad de la sencillez, pero es una gran mentira. ¿Un país ? China es ya muchos países. Hong Kong será apenas un participante más. ¿Dos sistemas ? Aunque China tiene hoy varios experimentos políticos y económicos, que progresan a diferente velocidad y se intercalan en diferentes direcciones, la realidad brutal es que todo ello se aloja en un continente comunista, primitivamente monolítico. ¿Funcionará el experimento de éste injerto de un gigantesco enclave capitalista en el corazón de un regimen totalitarista y comunista?, es la pregunta que todos nos hacemos hoy.

Las opiniones -como las recoge el Time- se dividen entre optimistas y pesimistas. Los optimistas se basan en que China comunista tiene un gran interés en que Hong Kong funcione bien, pues necesita su dinero (el 56% de las inversiones en el continente son de Hong Kong) y requiere de su experiencia para su propia modernización; y no hubiera gastado 5 años negociando su devolución y la Ley Básica si pensara romper sus promesas. Pero los pesimistas piensan que, aunque las intenciones de Beijing fueran buenas (algunos dudan de ellas), sus hábitos autoritarios y régimen dictatorial no tolerará por mucho tiempo las libertades de Hong Kong.

Para éstos, la brutal masacre de la Plaza de Tiannamen (1989) es el "verdadero rostro" de los comunistas y ellos jamás permitirán un desafío a su autoridad. "Si la misma China no deviene democrática, hay poco espacio de esperanza para Hong Kong !". Pero un sondeo de opinión a los mismos habitantes de "la Perla del Oriente" para la fecha del cambio de dueños, muestra que ellos ven con más tranquilidad su futuro que los que observamos de lejos. Un 63% opinó que la reunificación es buena para Hong Kong y que seguirá prosperando. "Yo hago cosas que beneficien a la sociedad bajo cualquier gobierno. No importa cuál sea", dicen trabajadores y empleados.

"Es como si el globo girara en otra dirección, y nosotros giramos con él. Si las cosas cambian, nosotros cambiaremos con las cosas". Pero el mismo sondeo muestra que la gente en un 67% ve con preocupación que la corrupción (que es grande en el continente comunista) vaya a crecer en Hong Kong; un 65% que el crimen crezca y un 52% que haya restricciones en las libertades personales. Algo que ya comienza a insinuarse con las primeras medidas disciplinarias sobre mayor control de las manifestaciones públicas, de la libertad de prensa, de eventuales grupos de protesta…

 

Conclusión

De todos modos, hay que permitir que el experimento se desarrolle, deseando tenga éxito. Es un laboratorio sobre el cual el mundo pone su atención. Lo que allí ocurra será un derrotero y vitrina de lo que podría también eventualmente ocurrir con la actual Taiwan. A pesar de su magnitud, Hong Kong es sólo un peón en ese ajedrez global del mundo, cuyas jugadas decisivas apenas los grandes maestros las pueden discernir.

Pero hay que darle tiempo al tiempo. En esto, los orientales son más sabios que nosotros los occidentales, que nos precipitamos y somos impacientes. Cuando en su lecho de muerte, se le preguntó a Chou-Enlai sobre qué pensaba acerca de la Revolución Francesa (ocurrida en 1789), él respondió: "Es demasiado pronto para decirlo". El consejo que da China al mundo es: "Paciencia. Eso lleva tiempo (Xuyao shijian )".

14 Julio 1997